Ozzy Osbourne: fallece leyenda del heavy metal
El influyente vocalista británico y denominado como “El Príncipe de las Tinieblas”, murió rodeado de su familia tras una despedida histórica en vivo junto a Black Sabbath, cerrando una carrera que marcó generaciones y redefinió el género musical desde los años 70.
Ozzy Osbourne, ícono del heavy metal y vocalista original de Black Sabbath, murió en las últimas horas acompañado por sus seres queridos. Su familia lo confirmó mediante un comunicado que destacó que partió “rodeado de amor”, tras una vida pública y artística llena de episodios memorables.
Su última aparición fue durante un show especial junto a sus antiguos compañeros de banda, en Villa Park, Birmingham, donde compartió escenario por última vez con Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward.
Ese reencuentro —presentado como “el mayor show de metal de la historia”— sirvió como emotivo cierre a una carrera forjada con crudeza, misticismo y autenticidad. Fue también la ocasión en que su hija Kelly fue sorprendida por una propuesta matrimonial sobre el escenario, mientras el artista observaba emocionado.
De los talleres de Birmingham al Olimpo del rock
Nacido como John Michael Osbourne en 1948, Ozzy creció en un entorno obrero y abandonó la escuela a los 15 años. Antes de dedicarse a la música, trabajó como gásfiter, obrero y en un matadero, e incluso pasó por la cárcel por delitos menores.
Fue a partir de su amistad con Geezer Butler que se embarcó en un camino sin retorno hacia la historia musical. Junto a Tony Iommi y Bill Ward, formó Polka Tulk Blues, que más tarde daría vida a Black Sabbath.
Con guitarras distorsionadas, letras oscuras y su inconfundible voz, el álbum debut “Black Sabbath” (1970) inició una revolución. Temas como “Paranoid”, “Iron Man” y “War Pigs” cimentaron un legado que influyó en miles de bandas.
Carrera en solitario y mito construido a su medida
Tras ser expulsado de la banda en 1978 por sus excesos, Osbourne inició una etapa como solista que lo catapultó aún más. Con el apoyo de Sharon Arden —quien luego sería su esposa y mánager— lanzó “Blizzard of Ozz” en 1980, disco que incluyó éxitos como “Crazy Train” y “Mr. Crowley”.
Sus actuaciones incluyeron momentos polémicos, como cuando mordió la cabeza de un murciélago en pleno show. Esa figura transgresora consolidó su apodo: “El Príncipe de las Tinieblas”. En paralelo, enfrentó adicciones, rehabilitaciones, éxitos masivos y la paternidad junto a Sharon, con quien tuvo tres hijos: Aimee, Kelly y Jack.
Realidad, televisión y el Grammy: siempre vigente
En 1999, Ozzy regresó a Black Sabbath, logrando el Grammy por “Iron Man”. En 2013, el grupo volvió a obtener el galardón por “God Is Dead?”. Además, el artista reinventó su imagen ante nuevas generaciones gracias al reality The Osbournes, emitido por MTV, que rompió récords de audiencia y transformó a su familia en fenómeno mediático.
Una vida marcada por la rebeldía y la música
En 2020 reveló públicamente su diagnóstico de Parkinson, enfermedad que lo obligó a dejar los escenarios. Su despedida definitiva se vivió hace solo unos días en su ciudad natal, donde fue ovacionado por miles de fanáticos que reconocieron su huella irrepetible.
Vendió más de 100 millones de discos en todo el mundo. En su biografía reconoció: “He hecho cosas malas, pero no soy el diablo. Sólo fui un chico de clase obrera que dejó la fábrica en busca de pasarla bien”.
Ozzy Osbourne deja un legado imposible de borrar, tanto como símbolo del heavy metal como referente de la cultura pop global. Su nombre, su voz y su irreverencia seguirán resonando con cada riff que evoque la oscuridad y la libertad que encarnó durante más de cinco décadas.
