Emergen restos del icónico Faro de Alejandría
Arqueólogos recuperan bloques de hasta 80 toneladas desde el Mediterráneo y reactivan la historia de una de las mayores obras de la antigüedad y arquitectura moderna.
Un hallazgo de alto impacto arqueológico vuelve a poner en escena a una de las estructuras más emblemáticas de la historia. Un equipo internacional logró rescatar desde el fondo del mar Mediterráneo 22 piezas monumentales pertenecientes al legendario Faro de Alejandría, una de las siete maravillas del mundo antiguo.
Los elementos recuperados —entre ellos dinteles, jambas, umbrales y losas— forman parte de la entrada principal del faro y evidencian la sofisticación arquitectónica de una obra que combinó técnicas egipcias y griegas.
Ingeniería que desafió siglos
Construido entre los años 280 y 247 antes de Cristo, durante el período ptolemaico, el faro se alzó como una de las mayores proezas de la ingeniería antigua. Ubicado en la isla de Faros, frente a Alejandría, su estructura superaba los 100 metros de altura y su luz podía ser divisada a más de 50 kilómetros de distancia.
Durante más de 1.600 años, fue considerada la construcción más alta creada por el ser humano, hasta que una serie de terremotos —especialmente el de 1303— provocaron su colapso definitivo.
Del fondo marino a la reconstrucción digital
El rescate forma parte del proyecto internacional Pharos, liderado por el Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS) de Francia, en conjunto con autoridades egipcias y entidades tecnológicas.
La iniciativa busca no sólo recuperar vestigios físicos, sino también reconstruir digitalmente el faro mediante técnicas avanzadas.
Cada bloque —con un peso estimado de entre 70 y 80 toneladas— será sometido a procesos de escaneo de alta precisión, permitiendo recrear virtualmente la estructura original.
El hallazgo retoma una línea de investigación iniciada en 1994, cuando el arqueólogo Jean-Yves Empereur identificó más de 3.300 restos en la zona, incluyendo esculturas y columnas sumergidas.
Hoy, con nuevas tecnologías y un enfoque interdisciplinario, el proyecto apunta a devolverle forma a una de las mayores obras de la antigüedad, consolidando al Faro de Alejandría no sólo como símbolo histórico, sino también como un referente vigente de innovación y patrimonio global.
