Los secretos del secuestro más millonario de la historia
Un libro de la politóloga María O’Donnell recoge entretelones y testimonios sobre la “Operación Mellizas”, del movimiento Montoneros, que secuestró a dos hijos del empresario más rico de Argentina y obtuvo US$ 60 millones como rescate.
Recrear la historia social más dura de un país a través de la literatura, con el filtro del tiempo, representa un ejercicio saludable para la memoria. Y como la cordillera hermana algunos procesos que vivieron Chile y Argentina, los libros de la periodista y politóloga estadounidense María O’Donnell remiten a ciertos vínculos comunes en el convulsionado medio siglo reciente.
Por ejemplo, la guerrilla del movimiento Montoneros –nacida del peronismo- fue aniquilada en la dictadura trasandina y forma parte esa etapa oscura y trágica de regímenes militares con muertos y desaparecidos en Sudamérica.
El secuestro más caudaloso de la historia se produjo en Buenos Aires en 1974, tras la muerte de Juan Domingo Perón, cuando Montoneros obtuvo 60 millones de dólares de rescate por los dos hijos del empresario megamillonario de ese país, Jorge Born II, y que investiga el libro “Born”, convertido hace tiempo en un superventas.
La operación, aseguran, merece una serie de Netflix. El 19 de septiembre de 1974, en menos de dos minutos, 15 montoneros desviaron el tráfico de la avenida principal de Buenos Aires, Libertador, para acribillar a los escoltas y sacar de su coche a Jorge Junior y Juan Born, de 39 y 40 años.
El imperio económico de Born
Ambos eran los herederos de “Bunge y Born”, el mayor imperio argentino de exportación de granos e industrias químicas, textiles y alimentos. Eran amigos de los Rockefeller y en sus mansiones había muebles diseñados por Dalí y lámparas de Giacometti.
El patriarca, Jorge Born II, se negaba a pagar el rescate de US$100 millones de dólares, y sus hijos estuvieron 9 meses en una “cárcel del pueblo”. Un dato: los hermanos Born fueron al mismo colegio, el Nacional de Buenos Aires, que Mario Firmenich, el líder de Montoneros.
Jorge Junior soportó mejor el encierro y se convirtió en negociador, logrando bajar el rescate a 60 millones y convencer a su padre que pagara. Y al cumplirse los 40 años de su liberación, Jorge Born accedió a hablar con O’Donnell.
Esa charla tan reveladora que se plasma en el libro de la politóloga demuestra que Born terminó siendo amigo y socio de su captor, Rodolfo Galimberti, mientras que el dinero de la familia más rica de Argentina sirvió para financiar a Montoneros. Asimismo, nunca apareció una parte del rescate que acabó en Cuba y que, al fin, según la autora, sirvió en parte para costear la campaña de Carlos Saúl Menem, que en los noventa indultó a los líderes de Montoneros.

El secuestro más millonario
La trama es increíble, porque Galimberti ayudó a Born: declaró en el juicio contra los herederos del banquero de los Montoneros, David Graiver, lo que sirvió para recuperar parte de los 60 millones.
Otra suma fue a parar, según le explican a O’Donnell líderes montoneros, a la campaña de Menem en 1989. El presidente los indultó, igual que a Firmenich, como hizo con los jefes de la dictadura, pero también obtuvo una comisión.
O’Donnell tiene hoy su propio programa radial en Baires y allí desmenuza la trastienda de un episodio apasionante: “Hay varios dramas humanos que atraviesa toda esta historia. Hay dos hermanos secuestrados, uno que tolera bien el cautiverio, que se sobrepone , y otro que se quiebra emocionalmente. Un hermano que se enfrenta a un padre (Jorge) que no quiere pagar esa barbaridad de dinero y que de alguna manera termina, y esto aparece mucho en las cintas, siendo artífice y protagonista de su propia liberación”, reseña.
La escritora contrapone el drama de los millonarios y la épica de los guerrilleros. “Como contraparte aparece Roberto Quieto, que tenía un drama porque su mujer no estaba de acuerdo con su participación en la organizaciones guerrilleras, extrañaba a su familia y discrepaba el rumbo que estaba tomando Montoneros. Estaba ejecutando una operación que iba a servir a un final con el que no coincidía”, recuerda la historiógrafa del secuestro más caro del mundo.
