Columna de Miguel Ángel San Martín: Trump está en un atolladero
El presidente estadounidense, Donald Trump, lo está pasando mal. Busca una salida a sus problemas con evidente desesperación. ¿Cómo salir de tanto desaguisado, de tanto estropicio, de tanta fechoría cometida por su propio accionar?
Se dice que, desde pequeño, Donald Trump recibió el consejo paterno de que “si mientes, mantén tu mentira hasta que se convierta en verdad”. Y lo ha seguido al pie de la letra.
Entre las más recientes, dijo en redes sociales que las fuerzas armadas de Estados Unidos estaban “limpiando” el estrecho de Ormuz, refiriéndose al minado de la zona por parte de Irán. Y resulta que nada de eso se ha conseguido, por una razón muy simple: ni Irán sabe dónde están las minas instaladas en el estrecho. Las mareas las cambian de lugar.
Afirma que la República Islámica ha perdido su poderío militar y que ha habido un cambio de régimen con el asesinato de varios de sus líderes. Resulta que no hay señales de levantamientos internos de la población. Los iraníes se sienten fuertes y son capaces de realizar ataques a las fuerzas estadounidenses e israelíes. Además de bombardear instalaciones en países vecinos, aliados de sus enemigos. Hasta aviones y helicópteros derribaron.
Como la lista de falsedades desmentidas es muy larga, ahora ni le creen los iraníes, que mantienen una situación muy delicada al no aceptar las condiciones para un acuerdo de paz definitivo. Pero, es que tampoco le están creyendo en el interior de su propio país, Estados Unidos, donde su imagen pierde puntos cada día, con una fuerza también evidente.
Lejos del triunfo
Muestra de esto es que las últimas elecciones que ha habido, las ha perdido todas. En gobernaciones de Virginia y New Jersey, en alcaldías en Nueva York y Cincinnati, en comisionados de Georgia y con magistrados en la Corte Suprema de Pennsylvania.
Y, la más significativa, la victoria en la Cámara de Representantes de Luisiana de una demócrata latina, Chasity Martínez, que ganó con el 62% de los votos. En la elección presidencial del 2024, Trump había ganado allí con 13% de los votos de diferencia. Es decir, ha perdido un altísimo porcentaje de votos en un lugar que era considerado “territorio” suyo.
El 3 de noviembre de este año, a mitad del período presidencial (midterms, le llaman), habrá elecciones parlamentarias que definirá la composición del nuevo Congreso, que funcionará por dos años. Se elegirá a los componentes de la Cámara de Representantes y a parte del Senado. Ese nuevo Congreso entrará en funciones en enero del 2027.
La situación del Partido Republicano de Donald Trump, es muy delicada, porque las encuestas lo dan como perdedor. Entonces, ya han comenzado a exigirle a Trump de que termine la guerra inmediatamente. No lo dicen, pero la exigencia está motivada porque es evidente que no la están ganando.
“Con la Iglesia hemos topado”
Trump está buscando con desesperación que Irán firme la paz. Pero el problema es que debe firmar un acuerdo con puntos que signifiquen una victoria potente. Exige la apertura del Estrecho de Ormuz, pero sigue bloqueado por Irán. Exige el desmantelamiento del programa nuclear y le da un plazo de cinco años. Aunque lo acepta, Irán dice que necesita veinte años para hacerlo. Y exige también Trump que Irán deje de apoyar a los grupos radicales islamistas que existen en todo el Oriente Medio. Pero, eso es mucho más complicado, porque son los más fieles aliados militares de los iraníes.
En síntesis, el presidente de los Estados Unidos está metido en un atolladero tremendo y no sabe cómo salir de él. Es muy claro el alejamiento de quienes aparecían como fieles aliados. Hasta la ultraderechista Giorgia Meloni, presidenta de Italia, le ha dado la espalda. Y su discípulo Viktor Orban, la pulga húngara en el oído de la Unión Europea, ha sido desalojado democráticamente por su propio pueblo de la presidencia, después de 16 años de dictadura.
Entonces busca distraer la atención mediática y ataca con inusitada virulencia al papa León XIV, que se ha pronunciado abiertamente por la paz. Demuestra Trump que no ha leído a Miguel de Cervantes: “Con la Iglesia hemos topado”, le dijo Don Quijote a Sancho… y con penurias siguieron caminando.
