El Salvador: crónica de una masacre olvidada

El 11 de marzo de 1966, durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva, una huega de mineros fue reprimida por el Ejército, Carabineros e Investigaciones, terminando con ocho muertos y múltiples heridos. Un trozo de la historia que muchos quisieran olvidar.

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Por El Ágora
Actualizado el 12 de marzo de 2025 - 1:07 pm

Una vieja fotografía muestra el funeral de los obreros muertos en El Salvador / Foto: ARCHIVO

En octubre de 1965, un paro por mejoras salariales era llevado a cabo por trabajadores de Andes Cooper Mining y de la Potrerillos Railway Company, además de los compamentos de Sewell, El Salvador, Potrerillos y Chuquicamata. La huelga había sido calificada como ilegal por parte del gobierno.

En noviembre se registraron los primeros enfrentamientos entre trabajadores y rompehuelgas, y posteriormente con Carabineros. El gobierno declaró zona de emergencia en los departamentos de El Loa, Chañaral,Tocopilla y Rancagua, dando pie al copamiento por parte de efectivos militares.

La portada de la revista Ercilla, del 16 de marzo / Foto: ARCHIVO

Crece el gran conflicto

El 8 de marzo, los militares en Chañaral emitieron una orden de reanudación de faneas en El Salvador, Potrerillos, y el puerto de Barquito. La orden fue cumplida por un bajo número de trabajadores. El 8 de marzo se intentó desalojar el sindicato de Potrerillos, el cual fue rodeado por efectivos militares y carabineros con puestos de ametralladoras, pero allí se realizó un allanamiento que no dejo víctimas.

El historiador local René Cerda investigó y reconstruyó la cronología de la matanza en El Salvador, constatando que aquel 11 de marzo de 1966, se ordenó un desalojo del sindicato por efectivos militares, carabineros y detectives.

La matanza de El Salvador

Cerca de 300 obreros se encontraban almorzando en una olla común. Un suboficial y un piquete de tropas entraron arrojando bombas lacrimógenas, generando una estampida al interior del inmueble. Los trabajadores y sus familias salieron por un sector lateral, donde eran esperados con más gases lacrimógenos. Un grupo escapó hacia dentro del estadio, mientras que el otro continuó escapando hacia el sector norte del sindicato.

Este grupo recibió los primeros disparos de militares, carabineros y detectives. En el lugar fue asesinada Osvaldina Chaparro, de 30 años, quien se encontraba embarazada de tres meses, ametrallada por un carabinero de apellido Urra.

Francisco Monárdez Monárdez fue asesinado por estallido de cráneo causado por un disparo de grueso calibre que entró por su espalda, mientras que Mauricio Dubó Bórquez, obrero de 25 años, falleció al recibir seis disparon en el abdomen.

En el lugar además quedó una gran cantidad de heridos a bala. Mientras tanto, el teniente de carabineros Luis Hald presentó una herida leve producto de un piedrazo.

Más víctimas

Transeúntes y asistentes al cine cercano se acercaron al oir los disparos. Los militares abrieron fuego contra la multitud por segunda vez, asesinando a Manuel Contreras Castillo, obrero de 54 años, de un disparo en el cuello mientras observaba los acontecimientos.

En el lugar también fue asesinada Marta Egurrola Riquelme, dueña de casa de 39 años.

La prensa manejada por los empresarios, como siempre distorsionando los hechos / Foto: ARCHIVO

En medio de la carga de los miltares, un capitán resultó herido, probablemente por su propia arma al resbalar y caer. Esto descontroló a los soldados y carabineros, que continuaron disparando a mansalva.

Luis Alvarado Tabilo, obrero de 43 años, cayó muerto por disparos en el tórax. También fueron asesinados Ramón Contreras Pizarro, obrero de 22 años, y Delfín Galaz Duque, obrero de 37 años.

Han pasado 59 años, pero no puede haber vuelta de hoja y dar por superados hechos que enlutan la historia del país.