El Cristo de Mayo y su vínculo con los terremotos
La tradición religiosa cuenta que, cada 13 de mayo surge el temor a una antigua creencia: si la imagen no recorre las calles, Chile quedaría expuesto a un gran sismo.
La figura del Cristo de Mayo, también conocido como el “Señor de los temblores”, es uno de los íconos religiosos más antiguos y simbólicos del país.
Tallado en 1613 por fray Pedro de Figueroa, su leyenda nació tras el catastrófico terremoto del 13 de mayo de 1647, cuando la imagen sobrevivió casi intacta a la destrucción de Santiago, salvo por un detalle que dio origen al mito: su corona de espinas se deslizó misteriosamente desde la cabeza hasta el cuello.
A pesar de múltiples intentos por devolver la corona a su lugar original, todos resultaron infructuosos. Desde entonces, la figura es considerada milagrosa, y una procesión anual se realiza en su honor desde la Iglesia de San Agustín, en el centro de la capital.
Temor popular: terremotos tras ausencia de la procesión
La tradición oral sostiene que, si la imagen no sale en procesión cada 13 de mayo, la tierra se encargará de recordarlo. De hecho, existen registros históricos que han alimentado esa creencia.
En 1959, 1984 y 2009 la procesión no se realizó, y al año siguiente ocurrieron los terremotos de 1960 en Valdivia, 1985 en Santiago y 2010 en el sur del país.
El historiador Raúl La Torre, de la Universidad de los Andes, afirma que “el Cristo de Mayo forma parte de una de las pocas tradiciones coloniales barrocas que siguen vivas en Santiago, con fuerte arraigo cultural y espiritual”.
Una leyenda viva en una ciudad que tiembla
Aunque la historia del Cristo de Mayo mezcla fe y leyenda, su presencia genera respeto incluso entre los más escépticos.
Cada año, cientos de fieles y curiosos se acercan a la iglesia para rendir homenaje o simplemente observar la figura cuya corona inclinada permanece como símbolo de un evento que marcó a la ciudad.
En 2025, al igual que en años recientes, no se realizará la tradicional caminata. La imagen no saldrá en procesión, aunque sí se oficiará una misa solemne este martes a las 17:30 horas en la Iglesia de San Agustín, ubicada en calle Estado 180.
