Deportes de contacto: consejos para prevenir lesiones graves

Expertos en medicina deportiva destacan que una preparación integral —física, técnica, mental y médica— es esencial para evitar lesiones en disciplinas como rugby, boxeo o fútbol.

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Por Cristián Carrión
Actualizado el 19 de octubre de 2025 - 1:49 pm

El rugby es uno de los deportes de mayor riesgo / Foto: ARCHIVO

El auge de los deportes de contacto en Chile, como el rugby, boxeo o fútbol, ha impulsado el interés por un entrenamiento más seguro y eficiente. Tras la histórica clasificación de Los Cóndores a un nuevo mundial de rugby, crece también la preocupación por las lesiones que pueden afectar cabeza, espalda, piernas o articulaciones debido a los altos niveles de impacto.

Desde la Clínica de Recuperación de Lesiones (CRL), su directora médica, la Dra. Daniela Cuadra, subraya que la clave no está en entrenar más, sino en hacerlo con inteligencia. “Estos deportes son apasionantes y muy beneficiosos, pero requieren una preparación completa. El objetivo no es evitar el contacto, sino practicarlo de forma segura y sostenible”, explica.

Evaluación médica: el punto de partida

Antes de retomar o iniciar cualquier disciplina de contacto, la especialista recomienda una evaluación médica integral que permita identificar factores de riesgo musculares, articulares o cardiovasculares.

Esto posibilita adaptar el plan de entrenamiento a las condiciones reales de cada deportista y prevenir lesiones severas.

Entrenamiento funcional y control técnico

La fuerza es el principal escudo del cuerpo. Músculos bien trabajados protegen tendones, ligamentos y articulaciones. La doctora Cuadra enfatiza la importancia de fortalecer el “core” para estabilizar la columna y prevenir lesiones de cadera o espalda. Además, recalca que “una mala ejecución técnica puede ser la diferencia entre un golpe seguro y una lesión grave”, por lo que el acompañamiento profesional resulta indispensable.

Calentamiento, recuperación y protección

Un calentamiento adecuado de 10 a 15 minutos activa la musculatura y mejora la movilidad articular, mientras que una correcta recuperación con elongación, hidratación, descanso y nutrición evita el sobre entrenamiento y la fatiga acumulada.

Los implementos de protección —como cascos, rodilleras o protectores bucales— no son accesorios opcionales, sino herramientas esenciales de seguridad.

Finalmente, la especialista enfatiza la importancia de escuchar al cuerpo: “El dolor persistente o la fatiga extrema no son señales normales. Ignorarlas puede transformar una molestia leve en una lesión grave o crónica”.