Woody Allen y más de lo mismo

Tras casi cinco años de su última película, el aclamado y polémico director de cine estadounidense vuelve a la pantalla grande con “Un golpe de suerte en París”, la número 50 de su producción.

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Por Sebastián Gómez Matus
Actualizado el 22 de enero de 2025 - 10:46 am

"Golpe de suerte en París" y un tema totalmente trillado / Foto: AGENCIAS

Su última entrega cinematográfica fue “Rifkin´s Festival” (2020). Cinco años después, Woody Allen no sorprende a nadie que haga una nueva película en París, en francés, y sobre un triángulo amoroso.

En medio de una semana agitada mediáticamente por la muerte de David Lynch, la antípoda cinematográfica de lo que fue incluso el mejor Woody Allen, comienza a promoverse en Chile la nueva entrega del director de “Annie Hall”, entre otros clásicos.

El título original es una locución adverbial: “Coup de chance”, que en otros mercados hispanohablantes circulará como “Golpe de suerte”, mientras que en nuestro país, tal vez para evitar la ineludible referencia de la canción interpretada por Luis Jara, se llamará “Golpe de suerte en París”. Seguramente, tras haber logrado retratar Nueva York y la vida neoyorquina, al menos la parte mainstream, París no quiso ser menos y le habrá pedido al cineasta que hiciera lo propio con la Ciudad de las Luces.

Resulta fatigoso saber que una “nueva” película de Woody Allen ocurre en París, que el cine, en tanto industria, no se canse de hacer malas películas en una ciudad que es invivible de cara y aborrecible de racista. La proyección cultural a la que someten a los espectadores no obedece a nada más que a una perpetuación de la ignorancia y la fascinación por cosas que el común de los mortales no vivirá jamás. Si de eso se trata el cine hoy, ¿qué caso tiene llamarle arte? Woody Allen, nuevamente, incurre en la tentación de caer más abajo.

Lo mismo de siempre

Filmada hace ya tres años en la ex Lutecia, el asunto que trata la película no puede ser más trillado: el matrimonio de Fanny (Lou de Laâge) y Jean (Melvil Poupaud) parece de una pareja ideal, hasta que la mujer se reencuentra con Alain (Niels Schneider), un amor de juventud que vuelve a despertar en ella una pasión inaudita, perdida, que la hace mirar con otros ojos la vida que ha llevado con su esposo.

En escena, arrecian las flores, todos los cliché del amor entendido a lo Woody Allen, con actores tipo, rostros de molde gabacho.

Entonces, Allen vuelve sobre la misma cueca de siempre: moralidad, relaciones humanas fragilizadas por el deseo y el inconformismo, etc. Cuando la película se estrenó en el Festival de Venecia 2023, recibió algunas críticas favorables, pero que perfectamente podrían ser un calco de cualquier crítica favorable de cualquier película del mencionado festival.

¿Cuándo se van a dar cuenta que el cine está muerto? Por supuesto, aparecen buenas películas, pero eso no quiere decir que el estado del arte propiamente tal tenga algo que entregar al arte mismo. Un arte que se precie de tal no está hecho para un público festivalero, menos para el esnobismo del público nacional.

Variety, por ejemplo, dijo estas palabras vacías: “Fácilmente su mejor película desde ‘Blue Jasmine’, quizá desde ‘Match point’”, además, señaló que la trama tiene un desarrollo “absorbente, emocionante y descaradamente satisfactoria”.

Tras el debut de la cinta en el Festival de Cine de Las Condes y en el Festival de Cine UC, la película con sabor a Lucho Jara de Woody Allen, debutará el próximo jueves 30 en salas nacionales.