Columna de Ignacio Figueroa y los desafíos para 2025

Como una persona enferma crónica, la humanidad se mantiene en un estado de permanente crisis; la civilización humana llega al 2025 con una carga de incertidumbre cada vez mayor.

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Por El Ágora
Actualizado el 10 de enero de 2025 - 11:41 am

Ante la incertidumbre, los ciudadanos se refugian en el Estado / Foto: ARCHIVO

La sociedad de consumo mundial es la tierra prometida del capitalismo, las personas pueden estar sometidas a diferentes condicionantes tales como extenuantes horas de trabajo, ambientes laborales insanos o el permanente estrés por la sobrevivencia y la mercantilización de todos los aspectos de la vida, sin embargo, el consumo es la leche materna que ofrece el sistema para nutrir el cuerpo, pero principalmente el alma de los ciudadanos.

En una condicionante implícita o principio de funcionamiento, la sociedad de consumo necesita de un entorno de cierta libertad lo que implica su desenvolvimiento en democracias liberales donde la premisa es: libertad para consumir y libertad para escoger a tu representante. Sin embargo, crecientemente asistimos a nuevas propuestas de sectores conservadores que cambian la dirección de la premisa para indicar que, sin control absoluto por parte del Estado de las vidas de las personas, no se pueden garantizar la seguridad, la integridad y el consumo.

En este Brave New World se encuentra la base ideológica para el funcionamiento político interno de las sociedades; mientras, en el ejercicio externo, la agresión se convierte en la estrategia para conservar la hegemonía. De esta forma, de facto el mensaje para los ciudadanos es que ante el temor que produce la incertidumbre es preciso abandonarse en manos del Estado para conservar la estabilidad.

El Estado en la mira

La propuesta de un Estado totalizador rompe con el perfil del liberalismo entrando en abierta contradicción con las convicciones de otros actores reaccionarios que ven en la limitación de la acción del Estado y el laissez faire, laissez passer el ideal de sociedad, por ende, la dictadura del dinero como determinante de la historia, las relaciones sociales y de las clases.

La aparente contradicción entre los sectores conservadores que buscan reforzar el Estado versus los libertarios, se resuelve de forma satisfactoria al operar, con ambas premisas, como salvaguardas de los sectores capitalistas, su corte gerencial y administrativa.

Históricamente, los partidos de la izquierda buscaron desactivar el conflicto de clase obteniendo mayores atribuciones para el Estado como una forma de compensar la desigualdad entre patrones y trabajadores. Esta ideología impulsó el centro del enfrentamiento entre la derecha y la izquierda en el tema del tamaño del Estado. En Chile, la inclusión constitucional de la condición de subsidiaridad del Estado, a la par que la izquierda democrática abrazaba al neoliberalismo como una ideología moderna, que consagraba al consumo como la esencia de la realización individual y el destino manifiesto de la humanidad.

La ideología de la nueva derecha de fortalecer el Estado tiene en sus exponentes más relevantes a Donald Trump, Nayib Bukele, incluso Vladimir Putin. La doctrina de fortalecimiento estatal hace que las naciones puedan controlar internamente a sus ciudadanos, pero estos leviatanes buscan desarrollarse enfrentándose entre ellos en una reedición de la era imperialista.

El rol del periodismo

Para lograr el consenso interno en estas nuevas políticas que chocan contra los anteriores postulados del poder, existen actores clave, los que van desde los intelectuales, los liderazgos políticos, los medios de comunicación y las redes sociales. Los medios masivos corporativos tuvieron un rol central en los siglos XIX y XX en mantener a raya las exigencias de las masas que tenían que hacer frente a la pobreza o ser carne de cañón en los continuos conflictos armados.

La labor de la prensa en el siglo XXI, aunque menos determinante que en épocas anteriores, sigue siendo el eje central de la articulación ideológica, ya que permite desde el profesionalismo de los periodistas estructurar cadenas de mensajes y estrategias de comunicación consistentes en el tiempo que son viralizadas por las redes sociales. El control de la prensa y de las redes son condición sine qua non para el control político/social. Los medios pasaron de ser fiscalizadores del poder a ser herramientas de dominio de este.

La labor de la prensa

En este año 2025 lleno de incertidumbres las continuas crisis amenazan con transformarse en convulsiones, poniendo en jaque la estabilidad política de las naciones. La labor de la prensa corporativa se ha desacreditado al haber sido usada como mecanismo de propaganda política interna o como caballo de batalla en el enfrentamiento entre naciones.

La labor de la prensa alternativa tanto como del activismo en redes sociales; o la labor de los intelectuales que quieren actuar en el mundo real, debieran hacerse parte de la continuación histórica de va desde la confrontación del poder de las religiones al enfrentamiento de los actuales influencers y líderes políticos: «El hombre hace a la religión, pero ésta no hace al hombre (…) Es la tarea de la historia, una vez que ha desaparecido el mundo tras la verdad, establecer la verdad de este mundo. La tarea inmediata de la filosofía, que está al servicio de la historia, es desenmascarar la autoalienación humana de su forma profana. Por lo tanto, la crítica del cielo se convierte en la crítica de la tierra, la crítica de la religión en la crítica de la ley y el derecho, y la crítica de la teología en la crítica de la política”.

El camino correcto

El gran error del capitalismo es hacer gastar gran parte de la energía humana en sobrevivir, en la ganancia, la acumulación o el consumo. Si usamos estas fuerzas en el desarrollo de la humanidad, se superarían las crisis del mundo moderno.

Por otra parte, el 2025 será en nuestro país un año de convulsiones también, las elecciones presidenciales y parlamentarias del 16 de noviembre pondrán a prueba la labor de zapa que ha realizado la prensa, los bots de las redes sociales y los partidos políticos de la oposición en contra del gobierno de Gabriel Boric, tanto como los repetidos errores cometidos por el propio Presidente.

Pero, las ansias por gobernar de la derecha han chocado contra la realidad en la historia reciente de nuestro país: cuando la derecha gobierna es cuando los ciudadanos manifiestan formas álgidas de organización y movilización, como lo fue durante los dos gobiernos de Sebastián Piñera. El mejor papel para la derecha es el de ser oposición; su afán por gobernar es explicable solamente por lo que el filósofo alemán, Federico Nietzsche, llamó Voluntad de Poder.

La derecha debiera convencerse que su máxima efectividad es ejercer el poder en las sombras a través de lo factual, con un débil gobierno de centro izquierda, de lo contrario, podrán desatar las fuerzas que se mantienen en reposo, pero que pugnan por estallar.

(*) Ignacio Figueroa Foessel / Centro Estudios de Medios, Universidad Abierta de Recoleta.