Ají ahumado de Palmilla se convierte en tesoro cultural
Una tradición heredada por generaciones en la zona rural de Linares fue inscrita como Patrimonio Cultural Inmaterial de Chile, gracias a un trabajo colectivo que rescata el valor del ají ahumado elaborado en zarandas.
El corazón agrícola de la Región del Maule guarda una tradición única: el ahumado de ajíes en zarandas, una técnica artesanal que ha sobrevivido al tiempo y que hoy alcanza un reconocimiento nacional.
El Servicio Nacional del Patrimonio Cultural incorporó oficialmente esta práctica al Registro de Patrimonio Cultural Inmaterial de Chile, destacando su valor como expresión viva de la cultura campesina.
La localidad de Palmilla, perteneciente a la comuna de Linares, ha hecho del ají ahumado no sólo una actividad económica, sino también una manifestación identitaria. Casi medio centenar de familias participan en el proceso completo, desde la siembra hasta la elaboración de condimentos, manteniendo viva una costumbre que se transmite de generación en generación.
Una técnica con historia y sabor único
La preparación se basa en el uso de zarandas -estructuras hechas de adobe o ladrillo- sobre las que los ajíes se deshidratan lentamente con humo de leña de aromo o eucalipto. Más que una receta, es un proceso cargado de conocimiento ancestral y vínculos familiares. Cada familia aporta su sello propio, creando aromas y sabores distintivos que dan vida a pastas y aliños vendidos en ferias locales.
Este trabajo, que combina resistencia cultural con dedicación cotidiana, ha sido documentado a través de un proyecto ejecutado entre 2023 y 2024, con participación directa de la comunidad, académicos de la Universidad Católica del Maule (UCM), el programa Prodesal de Linares y el Museo de Arte y Artesanía local.
Del reconocimiento al fortalecimiento comunitario
El ingreso al registro patrimonial no sólo significa un respaldo institucional: marca el inicio de un plan de salvaguardia que buscará proteger y proyectar la tradición. La comunidad planea acciones concretas como institucionalizar la Fiesta del Ají cada abril, formalizar salas de procesamiento, y postular a un Sello de Origen que distinga su producto.
“Que la comunidad sea protagonista del futuro de esta tradición es esencial”, afirmó Ximena Quiñones, académica de la UCM y una de las impulsoras de esta iniciativa. Según destacó, preservar este tipo de saberes es una forma de defender la diversidad cultural del país desde sus territorios rurales.
Un nuevo lugar entre los íconos culturales del Maule
Con esta incorporación, Palmilla se suma a expresiones patrimoniales de la región como el canto campesino, las loceras de Pilén o la artesanía en crin de Rari. El ají ahumado en zarandas no sólo aporta un sabor único a la mesa chilena, también representa una forma de vida, resistencia y vínculo entre generaciones.
El fuego sigue encendido en Palmilla, y su humo -más que conservar ají- preserva la historia de un pueblo que encontró en lo cotidiano una herencia digna de ser celebrada por todo el país.
