Seis ex agentes de la DINA condenados por secuestro en dictadura
Fallo histórico en San Miguel: ministra Cifuentes impuso penas efectivas a seis ex integrantes de la DINA por el secuestro calificado de Cecilia Orieta Jarpa, detenida y torturada en 1974 en centros clandestinos del régimen militar.
La Corte de Apelaciones de San Miguel, a través de la ministra en visita extraordinaria Marianela Cifuentes Alarcón, dictó condena contra seis ex agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) por su responsabilidad en el secuestro calificado de la tecnóloga médica Cecilia Orieta Jarpa Zúñiga, militante del MIR, detenida en octubre de 1974.
Los sentenciados -Pedro Espinoza Bravo, Francisco Ferrer Lima, Miguel Krassnoff Martchenko, Fernando Lauriani Maturana, Gerardo Godoy García y Rosa Ramos Hernández- recibieron penas de seis años de presidio efectivo, más la inhabilitación perpetua para cargos públicos, derechos políticos y el ejercicio profesional.
Detención, torturas y traslado entre recintos clandestinos
El caso da cuenta de que Jarpa Zúñiga fue detenida ilegalmente por agentes de la DINA en el Hospital Sótero del Río. Posteriormente, fue llevada al cuartel ‘Ollagüe’ en José Domingo Cañas, donde permaneció hasta fines de ese mes. Allí fue interrogada bajo tortura -golpes, electricidad, amenazas sexuales- por reconocidos miembros del aparato represivo, en un intento por obtener información sobre dirigentes del MIR.
El 4 de octubre de 1974, fue forzada a colaborar en una operación de búsqueda de militantes, lo que derivó en un fallido operativo y represalias físicas en su contra. Más tarde, fue trasladada a los centros de detención ‘Cuatro Álamos’ y ‘Tres Álamos’.
Estructura de la DINA y objetivos de captura
Durante el periodo de los hechos, la DINA era encabezada por Manuel Contreras, y la Brigada de Inteligencia estaba dirigida por Pedro Espinoza. Esta unidad organizaba las acciones de las brigadas operativas, como Caupolicán, comandada por Marcelo Moren Brito, que concentraba su accionar en desarticular el MIR y capturar a su secretario general Miguel Enríquez.
La tecnóloga médica, identificada como enlace entre Enríquez y otros cuadros del movimiento, fue una de las víctimas utilizadas en la estrategia represiva de la dictadura.
