Columna de Gerardo Silva: Las culpas de TNT Sports
Con el dinero fácil y seguro que les llega de la televisión, los clubes se duermen en su zona de confort, pensando más en los números azules del balance que en el progreso de la actividad.
Por GERARDO SILVA / Foto: AGENCIAUNO
El fútbol chileno tiene serios problemas para hacerse competitivo. El mayor es el dinero fresco y seguro que ofrece sin mayores exigencias el TNT Sports.
Primero que todo, repasemos la estructura de nuestra competencia: la primera división tiene 16 equipos participando, cada uno con un voto doble para todas las decisiones que desee tomar el organismo rector de nuestro fútbol, la ANFP.
El consejo de presidentes es amo y señor para proponer, modificar bases y aprobar reglamentos. Es así como, en desmedro de la segunda categoría, sus integrantes acordaron dos ascensos a primera división y dos descensos a la primera B. Antes de que apareciera una buena suma de dólares para repartir, la primera A tenía dos descensos directos; además, dos equipos ponían en riesgo su participación en la serie superior jugando partidos de promoción con el tercero y el cuarto de la B.
En esos años era más atractivo y competitivo el torneo por razones obvias: había más riesgo de perder la categoría; por lo tanto, había que armar un buen plantel. Ahora los que deciden se preocupan más de cuidar el rancho. Recordemos que cuando se toma la decisión de hacer modificaciones en los sistemas de campeonatos han llegado a acordar torneos sin descensos, para no asumir riesgo alguno.
En varias oportunidades la primera división B de nuestro fútbol se ha manifestado impotente de revertir alguna decisión a todas luces arbitraria. Como el voto de los clubes de primera B sólo tiene un valor equivalente a 1, al contrario de los de primera A cuyo su valor equivale a 2, basta que se pongan de acuerdo los equipos de primera para que todo funcione como ellos decidan. Por esta razón, los de la B deben esperar un gesto generoso y solidario para volver a tener la oportunidad de ascender con un rango más amplio de posibilidades.
Mientras tanto, para realizar un torneo más atractivo en la categoría de plata se ha implementado un ingenioso sistema: el que logra ganar la mayor cantidad de puntos asciende a primera división; en el presente torneo fue Magallanes quien lo consiguió. El que ocupa la segunda posición espera al ganador de una liguilla con la ventaja de cerrar su llave en casa; Cobreloa ganó este derecho. Del tercero al sexto juegan la liguilla formando llaves según su ubicación en la tabla; para esto clasificaron Deportes Copiapó, Unión San Felipe, Deportes Puerto Montt y la Universidad de Concepción. Esta ingeniosa idea les permite hacer un campeonato atractivo para que no se termine tan pronto la ilusión; sólo así los equipos están motivados y luchando por diferentes instancias hasta el término del torneo.
Para qué vamos a hablar de la segunda división, la tercera categoría, la de bronce. Ahí son los de primera B los que no quieren soltar la mamadera. Su objetivo único es cuidar el dinero del ex canal del fútbol que les llega mensualmente; por lo tanto, sólo les permiten un ascenso a los equipos de la segunda división, que dicho sea de paso no tienen voz ni voto. Son el hijo adoptivo de la ANFP, tiene que subsistir con recursos propios y acatar con humildad lo que decidan los 32 clubes con derecho a sufragio. Pues bien, si el campeón de bronce se convierte en socio entre los 32 clubes subvencionados por el TNT, una vez ascendido adopta el mismo comportamiento.
En definitiva, se resguardan intereses económicos en desmedro de un fútbol competitivo. Los socios antes mencionados trabajan en función de obtener la mejor rentabilidad. A algunos les alcanza para ahorrar, otros invierten lo justo y necesario para mejorar rendimientos deportivos y otros, los más representativos, los más grandes, arriesgan apostando todo al retorno económico que ofrece la participación en copas internacionales. Reciben el premio por asistir, hacen su debut y despedida y vuelven a la competencia local. Así todos lucen números azules para sus accionistas.
Nuestra competencia está en su estado máximo de confort. Nadie está dispuesto a modificar nada. En el consejo de presidentes no se les pasa por la cabeza generar cambios; es más, si no fuera tan impresentable y si pudieran jugar un par de temporadas sin descensos, lo harían sin dudar.
Mientras tanto, los hinchas siguen esperando en vano una digna participación en copas internacionales. Ni pensar en volver ganar la Copa Libertadores de América conquistada hace 31 años. Una nueva clasificación a un mundial también es poco probable.
¿Será que tendremos que vivir con el recuerdo de haber ganado dos copas América y dormir en esos laureles? Para mi gusto, el propio canal del deporte chileno, el TNT, debiera exigir a la ANFP elevar los niveles competitivos de nuestra liga. Para eso es necesario una reestructuración de los torneos, donde haya más movimiento entre las categorías. Más ascensos y más descensos es lo que nos hace falta para remecer y sacar a los clubes de su zona de confort.
