“Jamás imaginé que Los Bunkers me llamarían para un unplugged”

Gregorio Madinagoitia, el profesor de música lotino que acompañó al grupo de los hermanos Durán y López en el concierto desenchufado para MTV, conversó con El Ágora y contó importantes detalles de su carrera musical.

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Por Rodrigo Cabrillana
Actualizado el 11 de enero de 2025 - 11:36 am

Los Bunkers en el concierto unplugged para MTV / Foto: ARCHIVOM

Gregorio Madinagoitia es profesor de música, egresado de la Universidad de Concepción y con estudios de magister en Musicología, Educación Musical e Interpretación de Música Antigua en la Universidad Autónoma de Barcelona. Hace clases en una escuela básica y también trabaja en enseñanza media. Lleva 20 años siendo profesor de aula.

Amigo también de la agrupación La Julia Smith, trabajó con ellos en el disco “Temporal” (2017), y tocó durante más de quince años en un grupo de música latinoamericana que ya no se encuentra vigente, Semilla. También incursionó con el trío Medianoche y con otras agrupaciones musicales de la región.

Con estudiantes ha montado proyectos grandes de música, donde por ejemplo musicalizaron y giraron con una reinterpretación del disco “The Wall”, de Pink Floyd. Mayormente su relación con la música ha sido a través de la docencia y con los grupos musicales de alumnos de las escuelas donde se desempeña.

Su participación elemental en el concierto unplugged de Los Bunkers para MTV, fue su debut en las ligas mayores de la música popular chilena.

Taller de Instrumentos Musicales (TIM)

-Gregorio, ¿cómo empieza la historia con Los Bunkers? ¿Dónde los conociste?

“Conocí casi al mismo tiempo a Francisco Durán y a Álvaro López, porque coincidimos en el taller de música en el colegio, en el año ’96, Yo estaba en primero medio al igual que Francis, en cambio Álvaro estaba en segundo medio.

Entonces, en esa época nos conocimos y empezamos a tocar en el taller, armamos un buen lote de chiquillos, había gente muy talentosa allí y rápidamente sonó la música, muy naturalmente diría yo. En la primera reunión salió una composición realizada en el mismo momento, o sea, el primer día del taller ya teníamos un tema de creación colectiva. Sencilla, pero para mí fue una experiencia muy importante porque no podía creer que en un ensayo ya tuviéramos un tema propio.

Y ahí me fui dando cuenta de la calidad del profesor primero, y también de los compañeros que integrábamos ese taller. Y había instrumentos poco usuales para lo que era un grupo musical escolar. Por ejemplo, había un compañero que tocaba flauta traversa, otro que tocaba saxofón, yo ya tocaba charango, había aprendido a tocarlo bien, y otros chiquillos que tocaban guitarra y piano. Había gente muy capacitada para estos instrumentos que no eran muy comunes en la época.

Era todo muy interesante, el taller venía funcionando ya hace muchos años y siempre había compañeros más grandes que nosotros”.

-¿Qué empiezas escuchando en tu casa antes de ingresar al Taller de Instrumentos Musicales del Colegio Salesiano?

“A pesar que yo estudié en Concepción, soy de Lota y vivo acá en Lota. Solamente mi formación académica la hice en Concepción. Pero, la básica la estudié también en Lota, y teníamos igualmente un taller de música en esa escuela. Ahí también tenía algunos compañeros bastante ‘capos’.

Y la música que se escuchaba bastante en la época (1993-1994), estaban todos los grupos que habían sido prohibidos por la dictadura y que comenzaron a sonar masivamente en esos años. Como Inti-Illimani e Illapu, que además eran preferidos míos, me gustaba mucho esa sonoridad latinoamericana.

De hecho, una tía fue la que llegó con un casete de Inti-Illimani, y eso fue muy decidor para mí, un mundo auditivo, un paisaje sonoro súper distinto. El disco era ‘Fragmentos de un sueño’ (1987) y con eso tuve plena conciencia de que me gustaba la música. Ese es uno de los mejores discos de Inti-Illimani, o uno de los que me gusta más, junto a ‘Leyenda’ (1990). Todo eso fue una explosión en mi cabeza.

Así que comencé a tocar la guitarra con los amigos de mi población, luego integré un coro parroquial y fui descubriendo a otra gente y a otros músicos con los cuales tocaba. Y ahí cuando ingresé al Colegio Salesiano, también fue un estallido en la cabeza de música. Tocamos durante cuatro años en el Taller de Instrumentos Musicales (TIM) y fuimos perfeccionándonos bastante en nuestro quehacer musical. Lo tomamos como algo muy serio y tocamos mucho, mucho. Salíamos a tocar a otros lugares y siempre fuimos bien recibidos, nos quisieron harto. La gente y los compañeros en general nos apreciaban bastante”.

Gregorio Madinagoitia en pleno concierto de Los Bunkers / Foto: INSTAGRAM

El impacto de la música popular en la región sureña

-Mauricio Durán cuenta en su libro (“Canción Para Mañana”) que los artistas de la Nueva Canción Chilena estaban bien presentes en las discotecas de los hogares de la VIII región.

“Lo que pasa es que después del ’90 se empezó a escuchar abiertamente en la región toda esa música que estaba prohibida. Ahí descubrí yo a Víctor Jara, y por Inti-Illimani también empecé a descubrir un montón de otras músicas e instrumentos. Me gustó mucho el charango cuando era niño. Tenía unos vecinos que tenían un charango y con ese aprendí a tocar. Había muchos grupos de música andina que tocaban en la calle también, y eran parte del paisaje urbano. Y a uno como niño era muy interesante toda esa música en vivo.

Recuerdo que, de estos grupos de la calle, también vi una vez uno de jazz y yo quedaba loco, fascinado. Después me empezó a gustar la música clásica, por Inti-Illimani llegué a John Williams, a la guitarra clásica. Luego llegué a la música sinfónica y posteriormente se va expandiendo el gusto musical.

Pero, cuando conocí a los chiquillos, a Francis y al Álvaro, tuve un ingreso al rock and roll. A la música con guitarras distorsionadas, y ese fue otro descubrimiento. Yo creo que toda mi parte rockera se la debo a Francis Durán que me mostró mucha música, y a Pedro Araneda que también me mostró música”.

Talleres de formación musical en Lota

-¿Cómo llegas a conocer al resto de los integrantes de Los Bunkers?

“Empecé a ir bastante a la casa de Francis y ahí conocí a Mauri. Luego se nos unió Álvaro y de ahí conocí a Gonzalo. A Mauro Basualto lo conocí un poco después, ya con Los Bunkers. Pero, con estos chiquillos liceanos, era todo muy natural, todo muy inocente y bonito, además. Tengo grandes recuerdos de esa época. Con nuestro profesor también.

De hecho, yo hice muchas veces gestiones para que vinieran a tocar al Taller de Instrumentos Musicales (TIM) del colegio a Lota, la Pol Chefer Band o los grupos que se armaban. Porque Los Bunkers no fueron un grupo que se armaron de inmediato. Existió toda una evolución musical, ya que los chicos comenzaron tocando con otras personas, entremedio, en su etapa de formación, cuando fue cuajando esto.

Entonces, muchas veces vinimos a tocar acá en Lota y a hacer talleres también. Por ejemplo, tocamos una vez con Inti-Illimani aquí, Francis, yo y otros chiquillos del Taller de Instrumentos Musicales. Otra vez, yo les dije: ‘Hay un taller de música en Lota, lo imparte Jorge Campos de Congreso, vamos a ver qué tal, vénganse’. Así que los chiquillos de Concepción venían, tomaban los talleres, tocábamos y salían otras tocatas igualmente. Yo creo que ellos también tienen ‘una patita’ acá en Lota con su formación musical”.

Rock Beatles al estilo de Quilapayún

-¿Qué piezas de rock te muestran Francis con Álvaro?

“Ahí descubrí a los Beatles, escuchábamos todos los álbumes. A mí en lo personal me gusta la etapa más sicodélica como ‘Revolver’, más bien del Rubber Soul para adelante. Con el Taller de Instrumentos Musicales hicimos ‘Eleanor Rigby’ en una versión muy al estilo de la que hace Quilapayún de la canción.

Y tocamos harta música de los Beatles en las presentaciones con el TIM. Nos decían: ‘Oye, vamos a tener un acto, por qué no se arman un numerito’ – ‘Ya, armemos algunas canciones de los Beatles’- y las interpretábamos. También hacíamos algunas versiones de los Who”.

Los Bunkers, los músicos invitados y todo el equipo que trabajó en el unplugged para MTV / Foto: INSTAGRAM

Músico invitado de Los Bunkers

-¿Te invitan a tocar Los Bunkers cuando se funda la banda?

“Cuando se armaron Los Bunkers, yo fui igualmente a tocar con ellos como músico invitado. En esa oportunidad toqué violín, aunque no soy un violinista, pero era bien autodidacta, y si había un instrumento, con tal de saber la afinación y que sonara, podíamos hacer que ingresara en el arreglo de alguno de los temas.

Para esa vez, los chiquillos me pidieron que los acompañara en unos temas que ni siquiera están en el catálogo de Los Bunkers, son canciones que nunca se grabaron. Cuando eran como los proto-Bunkers. Todo esto, antes que se fueran a Santiago. Y cuando se fueron, seguimos en contacto, y después me invitaron a los lanzamientos del disco ‘La Culpa’ (2003). Que tenía una sonoridad bien latinoamericana, los chicos ingresaron tiple, y ahí salió ‘La exiliada del sur’, que era un tema que nosotros tocábamos cuando niños, como jugando a la pichanga”.

“Los Bunkers la van a romper”

-¿Cómo ves la evolución musical de Los Bunkers desde que salen de Concepción hasta que aparece el disco homónimo (2001)?

“Fue un gran paso para la banda. Francis me regaló el CD, lo escuchamos y ahí le dije: ‘Esto es súper profesional’. Y la sensación que me quedó en ese momento fue: ‘Los Bunkers la van a romper’. Yo siempre creí en los chiquillos como grupo musical, y siempre pensé que les iba a ir bien. Pero, jamás imaginé que serían tan grandes. Los Bunkers alcanzaron una dispersión latinoamericana completa con su música”.

De Lota al MTV Unplugged

-¿Cómo surge la invitación al unplugged?

“Jamás imaginé que Los Bunkers me llamarían para un unplugged. Francis me llamó a mediados del 2024 y me preguntó si estaba dispuesto a asumir el desafío de acompañarlos en el concierto unplugged. Ahí nos pusimos de acuerdo, le dije que sí, pero lo conversé con mi familia porque es una gran responsabilidad. Hay que ver toda la logística y también yo no soy un músico que habitualmente esté arriba de los escenarios. Más bien hago clases de música, soy profesor, toco con estudiantes. Entonces, había hartas cosas que resolver, temas de trabajo de por medio, y lo fuimos conversando y finalmente se pudo”.

-¿Cómo se fue generando entonces esa dinámica ensayística del unplugged?

“Ensayamos de agosto a octubre y había alguna pre-tentativa de temas. Algunos con arreglos pre-realizados desde México. Los Bunkers ya se habían juntado con Meme del Real y con Carmen Ruiz a grabar algunas ideas y partimos por ahí. Partimos con lo que ya venía un poco ‘cocinado’, y luego fuimos agregando más temas al unplugged. Hay algunos temas que se estudiaron, se ensayaron, pero finalmente quedaron fuera. Y a partir de ahí, se configuró la lista definitiva de las canciones del concierto.

Ahora, el tema de los arreglos, es bien democrático, porque cada uno hace un aporte significativo en lo que puede hacer. Si hay una discrepancia se conversa y, por último, se vota. Por ejemplo, ‘El hombre es un continente’, es un tema para el que se presentaron varias ideas musicales, y finalmente quedó esa, la que está en el concierto”.

-¿Los arreglos de charango cómo los trabajaste?

“Todo eso es conversado, se prueba, si gusta queda, si no se desecha y se cambia. Se puede estar trabajando toda una mañana un tema y a veces más. Algunas cosas salen bien naturales y otras hay que trabajarlas un poquito más. Pero siempre teniendo el cuidado de no sobrecargar las canciones”.

-De todas las canciones que grabaron en el concierto, ¿cuál es la que más te sorprendió?

“Una de las que más me sorprendió es ‘Ven Aquí’, por lo distinta que es la versión unplugged de la original, y cuando la escuché dije: ‘Esto va a ser un exitazo’. Porque la canción me pareció muy fuera de lo que estábamos acostumbrados a escuchar con Los Bunkers. ¡Suena muy bien!”.

Ensayando para el concierto / Foto: INSTAGRAM

Cita musical a los Wings

-¿Qué te pareció la versión que grabaron de la canción “Let ‘Em In” de Paul McCartney (Wings)?

“Había escuchado ese tema, pero no lo conocía tan a fondo. Me pareció que esta versión calza justo con el formato nuestro, porque tiene vibráfono y además toma una sonoridad latinoamericana con las quenas y el charango en el escenario. Pudimos hacer un buen cruce de elementos culturales en este tema que es tan del norte y que le metimos algo del sur. Ahora, ¿qué se puede decir de un tema de Paul McCartney? No sé si es necesario enriquecerlo más de lo que ya es, pero Los Bunkers le dieron otro sabor. La canción está muy bien cantada por Álvaro y por Francis.

Hubiera sido maravilloso que McCartney apareciera en el concierto, a mí me hubiera vuelto loco, pero no se dio nomás. Paul estaba en Chile y podría haber venido, pero finalmente no llegó”.

Emmanuel del Real y Mon Laferte

-¿Qué te pareció la intervención musical de Meme del Real?

“Con Meme estuvimos compartiendo y trabajando mucho tiempo en la sala de ensayo. Es una persona muy reflexiva, esa imagen tengo de él, y que deja la libertad de probar las ideas que van saliendo en cada tema. Las ideas de arreglos, tanto estructurales, de instrumentos y rítmicas.

Meme tiene esa visión muy universal del trabajo musical. Porque cuando estás trabajando en una versión diferente de una canción, y has tocado toda la vida una misma música, como que los músculos de la creatividad se rigidizan. Entonces, alguien como Meme que te ayude a mirar y a trabajar en una versión de una distinta manera., es súper importante y también una experiencia pedagógica. En todo ese proceso, él fue fundamental”.

-¿Cómo fue la experiencia de trabajar con Mon Laferte?

“Fue súper interesante, nosotros ensayamos con ella el día previo del unplugged. Mon Laferte es una diva de la canción popular chilena y fue muy significativo hacer una versión con ella. Yo no la había visto nunca en vivo y me impresionó su timbre vocal. Escucharla en vivo es muy distinto a escucharla en la radio o en sus discos. Su voz es muy dulce e interpreta maravillosamente bien las palabras del texto. Ella se merece estar donde está”.

Carmen Ruiz, Martín Benavides y el Cuarteto Austral

-¿Qué te pareció el aporte musical de Carmen Ruiz y de Martín Benavides en unplugged?

“Ahí somos los tres los músicos invitados. Cada uno se complementa con el otro, en el sentido de que cada músico cumple funciones instrumentales, pero también estilísticas. Por ejemplo, es súper distinto el ingreso del vibráfono o del órgano Hammond a los temas, que el charango. Y obviamente, cuando ingresan los dos, se genera esa simbiosis que es lo que se espera en el disco. Que vayan juntas esas dos vías y que se complementen. Son los dos músicos muy ‘capos’, súper profesionales y para mí es un honor poder participar en un concierto con ellos”.

-¿Cómo fue trabajar con el Cuarteto Austral, en “Llueve sobre la ciudad”?

“El grupo de cuerdas lo llevó Raúl Céspedes, que fue quien trabajó en los arreglos para cuerdas de la canción. Cuando llegó la hora de ensayar el tema, fue Raúl quien le pasó sus partituras a las chicas, se hizo una pequeña maqueta, y cuando nos juntamos a ensamblar las partes de la canción con las cuerdas, salió todo muy profesional, a la primera.

Ellas son muy dedicadas y como cuarteto, tienen mucho fiato. Entonces no costó mucho ensamblar las partes con el grupo de cuerdas”.

Girando con Los Bunkers

-¿Qué significó para ti participar en el unplugged?

“Felicidad, porque conozco la trayectoria de los chiquillos antes de que fueran Los Bunkers, y creo que se merecen estar donde están. Porque han trabajado muy duro, y a pesar de su receso, las canciones de Los Bunkers han envejecido bien. Se han convertido en un grupo ícono de la música chilena, y que me hayan llamado a mí para este concierto es un honor y una gran responsabilidad a cambio. Ahora se viene la gira del unplugged, y de la que voy a participar. Empezamos a ensayar a mediados de enero y partimos en febrero con los conciertos en el Teatro Municipal de Viña del Mar. Luego, iremos a Santiago y a otros escenarios de la música.