Horacio Salinas: “La fama de Inti-Illimani es una cosa de excelencia musical”

Músico, compositor e intérprete de guitarra y otros instrumentos de cuerda, publicó a finales de 2023, “Música Imaginada”, una antología que reúne una buena parte de su producción solista. El director de Inti-Illimani Histórico conversó con El Ágora sobre este trabajo y otros aspectos musicales de su renombrada agrupación.

Imagen del autor

Por Rodrigo Cabrillana
Actualizado el 8 de enero de 2025 - 1:34 pm

Horacio Salinas, un referente en la historia de la música chilena / Foto: GENTILEZA

Hace unos días, Barrett Martin, célebre baterista y percusionista estadounidense de música popular, de paso en estos días por Chile, elogiaba la música de Inti-Illimani. En sus redes sociales apuntó que era “la mejor banda que he visto en vivo en 25 años. Comparable a cuando vi Buena Vista Social Club en La Habana, en 1999. Su música y arte están en una escala a la que muy pocos músicos llegan”.

El espectáculo al que había asistido el ex integrante de Screaming Trees y Mad Season era la presentación habitual de finales de año que suelen hacer los integrantes de Inti-Illimani en el Teatro Nescafé. La misma agrupación con la que Horacio Salinas, ahora integrante de la facción «histórica» del Inti, compartió escenario durante más de tres décadas antes de que se dividieran. Sin embargo, ambas alas del Inti-Illimani siguen manteniendo intacto ese prestigio musical de la banda por el que se hicieron tan populares y se le reconoce en todo el mundo.

En ese sentido, Inti-Illimani «Histórico», que dirige Horacio Salinas, miembro emblemático del conjunto , también continúa con actividad musical permanente, lo que le ha valido seguir trabajando en producciones y diversas giras en el tiempo.
En tanto, Salinas, eximio músico y compositor con más de 50 años de actividad artística, en 2023 reeditó parte importante de su catálogo solista en una antología y accedió a conversar con El Ágora sobre esta producción y otras experiencias musicales.

“Música Imaginada”, seis discos por Aula Records

-Horacio, ¿cómo ha sido la experiencia de reeditar tu música en solitario en la antología “Música imaginada”? ¿Qué te han comentado tus seguidores?

“No tengo una idea de cómo puede haber sido percibida esta colección que reúne una parte bastante sustantiva de lo que yo he hecho, paralelamente al trabajo con Inti-Illimani. Porque a partir del año ’76 empezaron a pedirme música relacionada no con el conjunto, sino cuestiones para cine y televisión. Y lo que es curioso, es que, a partir de ese trabajo, que es música por encargo, nacieron varias piezas que luego pasaron al repertorio del conjunto. Entonces, es una historia paralela, pero a la vez muy única y unida a lo que es la historia de la música del Inti-Illimani.

Por lo tanto, recoger para mí estos casi 50 años de trabajo musical es algo que me emociona mucho, porque cada una de las melodías tiene una génesis, una circunstancia en la que nacieron ligadas a momentos bastantes impactantes como es la composición musical. Como es crear una melodía, crear un ambiente sonoro. Entonces, me he sentido muy orgulloso de que la Universidad (de Santiago) y este sello que ha adquirido mucha importancia, Aula Records, haya estimado necesario ordenar y reeditar todas estas publicaciones que estaban un poco dispersas.

En muchas oportunidades he recibido elogios por mi música. Me han felicitado, porque la música que yo hago ha acompañado las circunstancias de la vida de mucha gente que me lo ha manifestado. Pero, en particular, esta selección no sé cómo ha sido recibida por el público”.

Haciendo dupla con Romilio Orellana, eximio guitarrista / Foto: ARCHIVO

La experiencia guitarrística con Romilio Orellana

-¿Cómo te ha resultado trabajar con el guitarrista Romilio Orellana en las diversas actuaciones que han realizado como dúo?

“El trabajo con Romilio Orellana ha sido una tercera vía de lo que yo hago, porque es un trabajo bastante focalizado en la guitarra. Y en esta versión de dueto, de composiciones mías que he escrito precisamente para ser interpretada por dos guitarristas. Entonces, hay un trabajo de síntesis, un resumen que es posible encontrar en el funcionamiento de las dos guitarras. Son piezas bastante clásicas ya, muy conocidas, como, por ejemplo, ‘Alturas’, ‘Danza’ o la ‘Danza di Cala Luna’, que es también otra pieza, pero en una versión particular que es para dos guitarras.

La recepción ha sido muy calurosa, y es un trabajo que me encanta a mí porque también me pone vestido de guitarrista clásico, que es un viejo sueño que tengo. Porque empecé con la guitarra folclórica, pero también con la guitarra clásica. Entonces, Romilio Orellana que es un extraordinario guitarrista, me saca mucho trote y eso me tiene en una especie como de gimnasio musical. Pero, es un trabajo muy bonito y distinto al de ‘Música Imaginada’”.

La recuperación y reedición de una obra fundamental

-Te quiero preguntar por cada uno de los discos que componen esta antología musical, por ejemplo, “La música de Horacio Salinas” (1986) del Sello Alerce.

“Ese fue un trabajo que me pidió Ricardo García, que era el director del Sello Alerce, que era un hombre muy importante en la historia de la Nueva Canción Chilena, pero también de la Nueva Ola. Y en general, de la música chilena, que cada vez que pudo enaltecía mucho los trabajos que hacían los chilenos. Ricardo escuchó algunos de los trabajos que yo le envié y que estaba haciendo paralelamente al conjunto, como, por ejemplo, la música de ‘Bodas de Sangre’, una obra de teatro (dirigida por Mariano Rigillo) en Roma, y me propuso hacer un casete en esa época, que juntara todas estas músicas. Fue una iniciativa de él y a mí me honró mucho, porque esos eran tiempos complicados y no estaba tampoco toda la discografía de Inti-Illimani publicada en Santiago. Entonces, fue interesante eso”.

-“Trazos de cielo sur” (1991), ¿también con Alerce?

“Es una recopilación distinta, porque es toda la música que hice para la serie ‘Al sur del mundo’ (1990, Francisco Gedda). Ahora, en esa música también incluí, algo que hice un poco después, pero que calza un poco con el estilo de algunas cosas que se estaban dando relacionadas con la música para películas, que es ‘El Cardenal’, esta especie de documental que hizo Ricardo Larraín, que me pidió que hiciera la música. Y también la música de una película de Sebastián Alarcón, cineasta que ya desapareció y que vivía en Moscú, que se llamó ‘Los Agentes de la KGB también se enamoran’, me parece que eso está en esa segunda selección.

Por lo demás, esto de ‘Música Imaginada’ es una selección cronológica. Según pasa el tiempo se van dando distintos trabajos míos y están ordenados de esa manera”.

-“Remos en el agua” (2003) son composiciones sobre poemas de Patricio Manns, Jorge Teillier y Aquiles Nazoa. ¿Cómo se da esa relación entre música y poesía?

“Era un repertorio de canciones que yo tenía un poco en barbecho. Y eso corresponde también a un período que tiene que ver con la crisis de Inti-Illimani. Donde yo fui estructurando un repertorio (alternativo) para hacer un disco con otros músicos, algunos que habían tocado en Inti-Illimani como Fernando Julio, el contrabajista.

Entonces, junté unos textos de distintos poetas, que es uno de los ejercicios que hago con cierta regularidad, y luego los musicalicé. Busqué poemas que a mi juicio tuvieran un punto de vista o una coherencia en la música, en la melodía, y los llevé a la pieza musical. Así ha sucedido con Gabriela Mistral, con Nicolás Guillén y en este caso en el repertorio que trabajé con los poemas de Patricio Manns, de Aquiles Nazoa y de Jorge Teillier. A lo mejor son canciones que hubieran tenido un espacio dentro del grupo, del Inti-Illimani de esa época, pero se produjo este divorcio que es bastante conocido y las terminé editando en solitario”.

La magnificencia artística de Patricio Manns

-¿Qué piensas acerca de la valorización que le da Chile a la obra de Patricio Manns?

“Yo creo que Patricio tal vez se encuadra de manera un poco compleja en el panorama tanto de la literatura como de la música en Chile. Compleja, porque en términos literarios, su obra que es vasta, que son muchos libros (Catalonia los ha publicado casi en su totalidad), en un espacio del escritor, tiene algunas dificultades. Porque Manns siendo un excelente escritor, también era un gran cantante y un gran letrista, que es un oficio distinto al del escritor y al del poeta. Entonces, cuando no se quiere dimensionar correctamente lo que hace Patricio Manns en la literatura, se dice: ‘No, lo que pasa es que es un cantante’. Y, al contrario, cuando se quiere hablar un poco superficial de su trabajo musical, se dice: ‘Bueno, es que en realidad es un gran periodista, un gran escritor’. Se ubica de manera incómoda, la verdad a Patricio Manns. Y esa incomodidad hizo que nunca le otorgaran ningún tipo de máxima distinción que él se merecía absolutamente.

Yo creo que la obra de Patricio se va ir entendiendo con el tiempo, como suele suceder con grandes personajes de las artes. Porque en el terreno de la canción, Patricio es una persona muy pulcra, muy estricta en el buen gusto por el manejo del lenguaje, nunca cometió una chabacanería o una licencia que lo pudiera hacer ‘más popular’. Sin embargo, la gran popularidad de él son canciones lindísimas, cuyos textos son casi poéticos: ‘Arriba en la cordillera’, ‘El andariego’, ‘El bandido’ y ‘El cautivo de Til Til’.

Son textos maravillosos también ‘Palimpsesto’ o ‘Vuelvo’, canciones que hicimos juntos. O ‘Medianoche’ (una especie de bolero). Temas que son extraordinarios y que escapan muchísimo de la media de la canción chilena, incluso de la canción latinoamericana.

Hay también un tremendo anecdotario con Manns y un libro que hicimos juntos (de conversaciones), que se llama ‘Hemos hecho lo querido y hemos querido lo hecho’, que lo hicimos a propósito de esta alianza que tuvimos espontáneamente en nuestras vidas. Donde él habla de muchos aspectos de la vida, que son desconocidos. Yo creo que a Patricio Manns tenemos mucho tiempo para ir descubriéndolo, pero es, de alguna manera, un baúl de muchas sorpresas y de gran rigor en todas estas cosas que en el arte perduran, que no son pasajeras, y que son las grandes contribuciones que han hecho también otros artistas chilenos como, por ejemplo, Violeta Parra”.

Con Patricio Manns en enero de 2018, junto al entonces canciller Heraldo Muñoz, quien les entregó sendas condecoraciones / Foto: ARCHIVO

Una banda sonora para una película con historia

-Entrando ya en el cuarto disco de “Música Imaginada”, ¿cómo fue tu relación con la música de “El Húsar de la Muerte”, la película de Pedro Sienna?

“Fue un primer trabajo que yo hice, también por encargo del Ministerio de Educación de la época, y lo hice pensando en una formación musical que se llama, orquesta de cámara. Y ‘cámara’ se llama, porque en italiano significa ‘pieza’. Es decir, la música de cámara es aquella que se podía tocar en una pieza del palacio y que la podían escuchar algunas decenas de auditores residentes de la época, en un espacio que se escuchara todo, sin amplificación y sin nada.

Entonces, escogí unos doce instrumentos y fue uno de los primeros trabajos donde pude disponer de una variedad de ellos y que son todos maravillosos dentro de una orquesta. Fui de alguna manera descubriendo algo que tuviera relación con sus características, y todo a merced de la historia que es muy bonita y en parte ingenua. Pero, que da trazos de cómo somos los chilenos y eso me pareció importante.

Un trabajo que como todo lo que hago, le tengo mucho cariño, porque en esto de componer música, uno va también revelando, asimismo, aspectos de lo que uno es, que es interesante. Ya es un fenómeno bastante raro por así decirlo, que a uno le asalten las melodías y que componga cosas, y que para los demás tiene un sentido. A veces distinto a lo que uno se imagina, y eso es todo un proceso que me despierta mucha curiosidad también, tratar de desentrañar”.

El misterio de la composición musical

-¿Son distintas formas de componer lo que es para Inti-illimani, lo que es para películas y lo que es para tu trabajo solista? ¿Tienes una forma especial de encontrar esas canciones?

“Es una de las preguntas que uno se hace, incluso en medio del trabajo de la composición. Qué es lo que uno está diciendo, entrar más bien en el ámbito de una especie de misterio o de secreto. La música contiene un secreto y a veces un poderoso secreto, porque son muchos los que la perciben o la sienten como algo muy importante para ellos, y eso es lo maravilloso que tiene, por eso se dice que la música es un lenguaje en primer lugar. Es decir, transmite cosas, como sentimientos y sensaciones. Hay algunas músicas que permiten saltar, otras abrazarse muy estrechamente, etc. Pero, dentro de una cosa que no se puede contar con palabras, por eso se dice que no se puede fabular, que es inefable.

Pero, siguiendo tu pregunta, uno siempre está tratando de decir sólo una cosa, o sea, transmitiendo un apremio, yo no sé cómo llamarlo. Por eso se dice, que siempre se está componiendo la misma canción. Y allí hay algo que entra dentro de las incógnitas que tiene esto, que la música que yo hago, como la que hace cualquier músico, tiene una característica, tiene un sello, y seguramente eso aparece ya en la música primera que yo hice, como el ‘Tatati’ y ‘Alturas’, que algo traté de decir con eso, que para mí resulta un misterio, y que tal vez se pueda encontrar en una de las últimas composiciones que he hecho, que es ‘Suite Patagonia’, que es para orquesta.

¿De qué se trata?, yo no tengo idea, porque tampoco es el rol de uno tratar de desentrañar lo que trata de decir. Pero, la verdad, es que la música tiene una característica, porque yo escucho algo y sé que es de Gustav Mahler, Igor Stravinski o Edvard Grieg, grandes músicos que a mí me encantan y que los identifico inmediatamente, y que tienen una particularidad. Porque si analizas un poco más, mirando el cuaderno, mirando las partituras, te das cuenta que el modo en que funciona la armonía, que ellos hablan melódicamente, armónicamente, la polifonía que utilizan, todas son cosas que tienen un sello. A lo mejor lo que yo hago, debe contener lo mismo, pero tampoco me predispongo a sacarle punta a eso. Pero, me doy cuenta que uno ahonda siempre sobre una cosa que es parecida o que es en el fondo ser enfáticos en algo, que uno necesita decir”.

Con Quilapayún en el Caupolicán, fines de junio de 2019. Dos grupos que acostumbran reunirse y presentarse juntos / Foto: ARCHIVO

Música para video danza

-En el quinto disco, “Río”, ¿son canciones que se hicieron para video danza (de Mariela Cerda)?

“Eso me encantó, porque es algo que yo desconocía, la disciplina de la video danza, que tiene incluso festivales en el mundo. Que es una cosa importante, porque es concebir la imagen. Mariela Cerda es coreógrafa, ella baila, danza, y concibió esta historia en términos fílmicos, narrando la imagen desde el punto de vista de la danza. Con una presunción de tempo, de andamiento rítmico de la imagen. Entonces, eso es muy bonito, porque eso ya a uno lo predispone con cierta facilidad a entender el pulso y el ritmo que va a tener el tempo de lo que uno va a componer. Y como la historia era muy linda, nació rápidamente esa música y de ahí, algunas piezas pasaron al repertorio del Inti-Illimani Histórico, como ‘Travesura’. Me gustó mucho, además, porque pude en ‘Río’, en esta música, buscar una sonoridad distinta, y creo que estuve experimentando con otros instrumentos de orquesta, y me parece que es interesante dentro de este recorrido por la música que yo he hecho. Es una cosa curiosa”.

El impacto de la Patagonia en Salinas

-El sexto disco tiene que ver con “Suite Patagonia”.

“Es un trabajo que hice para una especie de ‘suite’. Donde la ‘suite’ es en la historia de la música clásica, son una serie de danzas en el fondo. Por extensión, a través del tiempo, se puede entender con mucha libertad de qué tipo de danzas se trata. En este caso, en una secuencia de piezas musicales que pueden danzarse, escritas para orquesta y que tiene que ver en su contenido con la narración musical del impacto que me produjo a mí conocer la Patagonia, este vasto y muy poético espacio del territorio de Chile y Argentina, que tiene además una historia muy complicada y canallesca de parte de los latifundistas que exterminaron a pueblos allí.

Pero, es una música que la trabajé con una orquesta sinfónica completa, y que para mí fue un desafío grande, porque la pude hacer en pandemia, donde además dispuse de un montón de tiempo que siempre había querido tener. Entonces, cuando pude terminar este trabajo, fui y lo grabé con la orquesta de la Usach”.

Una producción solista escogida e imaginada

-¿El título de “Música Imaginada” quién lo propuso para la antología?

“Yo lo propuse, porque como era música para la imagen, televisiva y cine. Se me ocurrió por una combinación de juegos de palabras de que fuera ‘Imaginada’.

Pero, la música no es que uno se la imagine solamente, sino que la música en realidad lo asalta a uno. Es decir, la música nace de un trabajo permanente que es la imaginación, pero también con el levantar la cabeza, mirar el cielo, mirar una planta o mirar una persona. Lo esencial a uno le aflora, le asalta o te sorprende escuchando una melodía o un pulso rítmico, algo que luego traduces rápidamente en una creación”.

-¿Cómo concebiste las carátulas?

“En el caso de ‘Música Imaginada’ le pedí a mi amigo Pablo Echaurren que es un gran pintor y un gran dibujante, ítalo-chileno, porque vive en Roma, con una carrera muy prestigiosa, con el que ya había trabajado antes en un disco que se llama ‘Fiesta’ (Inti-Illimani Histórico), que la diseñara.

Entonces, le mandé las músicas y le dije si le ocurría hacer algún diseño. Él hizo toda una portada y un trabajo maravilloso, que por supuesto va muy acorde con el contenido. Estaba muy feliz de colaborar conmigo y yo estaba tremendamente honrado de saber que él puso en muy poco tiempo, todo su talento para regalarme el diseño de ‘Música Imaginada’.

Inti-Illimani Histórico / Foto: ARCHIVO

Posible reunión de Inti-illimani

-Con estos regresos masivos en la música chilena, ¿existe la posibilidad que la banda original Inti-Illimani se vuelva a reunir algún día?

“A mí me dicen mucho: ‘“¿Por qué no se juntan nuevamente? Para qué tanta cuestión, estar peleados tanto tiempo, júntense’. Pero, la verdad que, si tuviéramos algo que decirnos y que musicalmente tuviera pies y cabeza, tendría sentido dejar de lado disputas y cosas que nos separan. Pero, eso no se da en el caso nuestro, no tenemos mucho que decirnos. Por eso, lo que queremos decir, lo estamos diciendo con otros músicos.

Entonces, este asunto de reunirse en el caso nuestro, sería un acto de profundo cinismo. Porque, los grupos musicales son como los matrimonios, funcionan las cosas hasta que uno seduce al otro y tienen algo que decirse en el tiempo. Se hacen esfuerzos por seducir, por cambiar, por darle un sentido a las cosas. Honrar el asunto que ata el trabajo de dos, tres o cinco músicos, pero cuando eso no existe, igual que en el amor, vienen los divorcios. ¿Qué sentido tiene? No tiene ninguno, no me dices nada y cada vez lo vas haciendo peor.

No hay vuelta que darle y eso fue lo que nos pasó a nosotros con Inti-Illimani. Si hubiera una vuelta no sé de qué tipo sería, pero no tendría que ver mucho con la cuestión musical, porque nosotros no quisimos ser Los Chalchaleros del asunto, tocando las mismas canciones.

Yo creo que este grupo, Inti-Illimani, tal vez en el panorama de la música chilena de manera distinta ha tenido un desarrollo a través de su historia que tiene que ver con cuestiones musicales cada vez más delicadas, por no decir complejas, y que sus integrantes honren eso.

Inti-illimani, su fama, que incluso permite que haya dos grupos, tiene que ver con eso, con una cosa de excelencia musical. Y esa excelencia musical está dada por su música, por el modo en que se arreglan las canciones y por el modo en que se hace un repertorio y que no es cualquier repertorio. Y eso es interesante, porque es la historia de nuestro grupo”.

El valor de Pirincho Cárcamo en la música chilena

-¿Cómo ves el legado de Pirincho Cárcamo, un divulgador que siempre difundió la música chilena en muchos contextos radiales y donde Inti-illimani debió ser parte importante de su parrilla radial?

“Una vez me encontré a Pirincho Cárcamo saliendo no me acuerdo de qué radio. Yo había ido a dar una entrevista, venía bajando en un ascensor y de repente me saludó y me dice: ‘Soy Pirincho Cárcamo’. Pero no te podría decir más que eso. Sé por esas cosas tal vez de la vida errabunda que tuvimos como grupo, que ha tenido una gran consideración por parte de los músicos de distintos proyectos y de distintos estilos, hacia su trabajo. Que seguramente fue un trabajo que fue hecho con mucho cariño, de la misma manera que lo hizo Ricardo García, de la misma manera que lo hizo Rubén Nouzeilles.

“Personas que no son músicos, sino periodistas, técnicos, que, a lo mejor sin decirlo, entienden que el patrimonio de lo artístico, el patrimonio musical de Chile es extraordinariamente importante. En general, en el país que uno sueña, en el país que uno quiere más fuerte, en el país que uno quiere más unido, más contento, el arte en ese sentido es crucial. Y yo creo que quienes han hecho un trabajo de recopilación, de mucha tensión puesta en el trabajo de los artistas, son personas de un gran valor, como Pirincho”.