Hombre de 32 años queda en prisión por matar a un ladrón
El acusado fue formalizado por secuestro y homicidio tras golpear salvajemente a un joven que intentó robarle su vehículo en una bencinera.
En prisión preventiva quedó N. E. D. G., de 32 años, imputado por el secuestro y homicidio de un supuesto ladrón. Los hechos ocurrieron en una bencinera de Maipú y en la cuesta Barriga, comuna de Padre Hurtado.
Según expuso la Fiscalía Metropolitana Occidente, el 31 de marzo pasado, Manuel Lira, de 22 años, habría intentado sustraer el automóvil del acusado. La situación se produjo en una estación de servicio localizada en Maipú.
A raíz del delito, N. E. D. G. agredió con los puños a Lira, al parecer hasta provocarle la muerte. Luego trasladó y arrojó el cuerpo en la cuesta Barriga, donde apareció el 18 de abril.
Otros restos humanos
La familia de Lira reportó su desaparición el mismo 31 de marzo. Por información de terceros, se enteró que el joven fue golpeado tras intentar cometer un asalto.
“Debieron haber acudido a la Justicia. Nadie puede tomar la vida de otro por sus propias manos”, manifestó la hermana de Lira.
La fiscal Gabriela Cruces precisó que “tras el rastreo de comunicaciones, revisión de cámaras y declaraciones de testigos, identificamos al presunto autor. Este fue formalizado por secuestro con homicidio”.
El Noveno Juzgado de Garantía de Santiago fijó en 150 días el cierre de la investigación, tiempo que el imputado permanecerá en prisión.
Durante las pericias en la zona donde apareció el cadáver, se encontraron restos humanos adicionales, que están en proceso de identificación.
Legítima defensa
El artículo 10 número 4 del Código Penal establece la figura de legítima defensa. Señala que estarán exentos de responsabilidad penal aquellas personas que actúan en defensa de su persona o derechos. Pero siempre y cuando concurran ciertos requisitos:
-Agresión ilegítima: que se esté sufriendo una agresión injustificada.
-Necesidad racional del medio empleado: el uso de la fuerza debe ser proporcional y necesario para repeler la agresión.
-Falta de provocación suficiente: quien se defiende no debe haber provocado el ataque.
