Clasifica-Historias: el corte a Julio Cruz que le pudo costar caro a la selección argentina
El 2 de abril de 1997 la Albiceleste enfrentó a Bolivia en La Paz por las eliminatorias a Francia 1998. Los altiplánicos se impusieron 2-1 en medio de un bochorno, del cual los dirigidos por Daniel Passarella quisieron sacar provecho.
Por PEDRO LIENQUEO / Foto:ARCHIVO
De acuerdo a los registros, Argentina ha tenido complicaciones para enfrentar a Bolivia en La Paz, debido a que la ciudad está a 3.600 metros sobre el nivel del mar. Una de las cuantas historias que han protagonizado ambas selecciones ocurrió el 2 de abril de 1997 en el marco de la segunda rueda de las eliminatorias a Francia 1998, donde los trasandinos quisieron sacar provecho de una batalla campal para ganar por secretaría.
La Albiceleste, entonces dirigida por Daniel Passarella, se concentró (con algunos futbolistas) por 20 días en La Quiaca, Jujuy, a más de 3.400 de altitud, para aclimatarse a la capital boliviana. El DT, además, había manifestado previamente su oposición a que se jugase en el Hernando Siles, ya que consideraba que los locales tenían una ventaja. Aquellas declaraciones hicieron que el clima se caldeara.
El partido comenzó adverso para Argentina. A los 8’, Marcos Sandy abrió el marcador con un cabezazo ingresando en el segundo palo. Cerca del final de la primera etapa, Iván Castillo le cometió un grosero penal a Hernán Díaz que el árbitro brasileño, Sidrak Marinho, no dudo en cobrar. Néstor Gorosito anotó la igualdad transitoria a los 43’. Sin embargo, a los 51’, Fernando Ochaizpur aumentó las cifras para los altiplánicos al interceptar un rebote en el área.
Los trasandinos, pese a estar golpeados por el resultado, tuvieron la oportunidad de empatar, por medio de un remate potente de Ariel Ortega que dio en el travesaño. A los 66’, sufrieron la expulsión de Nelson Vivas por una fuerte patada a Ramiro Castillo.
Pese a jugar con un hombre menos, Argentina gestaba otra llegada con un disparo de José Luis Calderón que mandó al córner Carlos Trucco.
Más tarde, Bolivia igual generó ocasiones de peligro con un tiro de Iván Castillo que desvió Ignacio González y con un cabezazo de Sandy que pasó cerca de la portería.
A los 81’ el panorama para los dirigidos por Pasarella se oscureció. Gustavo Zapata fue expulsado por agredir a Ramiro Castillo. Tras la determinación del juez, Zapata encaró a Demetrio Angola: el primero exageró un golpe y el segundo recibió un cabezazo de González por la espalda.
Los mismos comentaristas de la TV argentina repudiaron el acto. “Una vergüenza, lo del arquero argentino”, expresó Mariano Closs. “Qué imagen desdibujada, de un equipo nervioso, complicado, sin altura… Qué pena. Hemos sido superados por el equipo boliviano que jugó mejor”, agregó Fernando Niembro.
LA VENTAJA QUE QUERÍA SACAR ARGENTINA
Tras esa polémica, se generó otra. Julio Cruz fue a buscar un balón a la pista atlética del estadio y recibió un golpe en el pómulo derecho por parte del chofer del bus de la delegación boliviana.
Inmediatamente, hubo patadas, empujones, puñetazos e insultos entre ambas bancas. La policía boliviana intervino en el hecho para terminar la batalla campal. En medio de ese escándalo, Cruz era retirado de la cancha acompañado de Passarella, Diego Cagna y el médico Luis Seveso. El grupo ingresó al camarín y cerraron sus puertas, impidiendo el ingreso de la prensa y gente externa. Paralelamente, el partido continuó y finalizó 2-1 a favor de Bolivia.
La delegación trasandina trató de sacar provecho de lo que había ocurrido y alguien le hizo un corte a Cruz para ganar los puntos por secretaría. Después de algunos minutos se autorizó el ingreso de los periodistas al vestuario, donde el jugador estaba reposando en una camilla con los ojos cerrados. “Producto del golpe, tiene sangre por todo el rostro”, señaló Eduardo Bongiovanni, jefe de prensa de la selección argentina, de acuerdo a lo recordado por Olé hace unos años.
Sin embargo, los reporteros inmediatamente se dieron cuenta de un detalle: la herida la tenía en el pómulo izquierdo y no en el derecho (donde recibió el golpe).
El fotógrafo del citado medio afirmó que “me llama el jefe de fotografía, a las puteadas. Me dice: ‘Vos sos boludo. Escaneaste las fotos al revés’. Yo le digo que no. Y me dice: ‘Cruz tiene el corte del otro lado’. Ahí saltó todo. Porque yo tenía la secuencia del golpe en el otro pómulo. Se armó un lío bárbaro”.
Ante tal contradicción, el cuerpo técnico señaló que Cruz se había caído camino al camarín y que eso le provocó la lesión en la mejilla. Tras ese hecho, ningún protagonista se refirió al tema.
GRONDONA EVITÓ UNA SANCIÓN MAYOR
El recordado ex presidente de la AFA tenía claro que ese actuar no era el adecuado, porque tenía el antecedente del caso Roberto Rojas en el Maracaná en 1989. De acuerdo a lo que han señalado algunos medios de ese país, Grondona, quien estaba recuperándose de una operación en su casa, al ver la batahola que estaba ocurriendo en el Hernando Siles de La Paz por televisión, llamó a los encargados de la delegación para que los jugadores no se retiraran de la cancha.
Días después del partido, el médico Seveso se juntó con Grondona y reconoció que la herida fue provocada por una caída y asumió su responsabilidad.
El informe que envió la AFA a la FIFA detalló lo ocurrido hasta la agresión de Cruz, sin especificar lo que vino después. De hecho, hasta hoy, no se sabe cómo ocurrió ese acontecimiento, debido a que los protagonistas han eludido contar lo que pasó.
Al ex delantero se le ha preguntado sobre el corte en la cara, pero ha contestado que “no se acuerda de nada”.
Por otro lado, el periodista Diego Borinsky, quien trabajaba para la revista El Gráfico en 2006, le hizo una entrevista a Grondona. En el contenido al timonel se le recordó ese acontecimiento y señaló que “es un tema que es mejor dejarlo en el olvido. No creo que de una conversación sobre esto se pueda sacar algún beneficio… Clarito, ¿no?».
