Desde la óptica iraní: realismo de una guerra anunciada
El español Pablo Franco Severino, máster en Ciencias Políticas con mención en Análisis y Prevención del Terrorismo de la Universidad Rey Juan Carlos I de Madrid, nos ofrece su visión del conflicto en Medio Oriente.
Analizando diferentes artículos de prensa iraní sobre el conflicto Irán-Israel en los últimos días, puedo extraer la siguiente síntesis.
Desde la perspectiva de Irán, la confrontación sirvió para reafirmar su identidad y resiliencia, presentándose como heredera de la antigua Persia. Y evidenciando el sólido apoyo popular a su gobierno.
Se considera al “ejército popular” como la verdadera fortaleza de la nación. La guerra subrayó que la seguridad reside en el conocimiento, la ciencia, la paciencia, la unidad y la solidaridad, y no en la retórica política.
También reveló la impotencia de la diplomacia y del derecho internacional cuando no cuentan con el respaldo de una tecnología militar avanzada.
El conflicto permitió distinguir amigos de enemigos. Por eso lamentan que algunos países islámicos prioricen sus intereses nacionales y económicos por encima de la hermandad o la lealtad vecinal. Se enfatiza que el mayor logro de Irán en los últimos 40 años fue alcanzar su plena independencia y autosuficiencia.
Indiferencia global
Para los países de la región y sus vecinos, esta guerra representó una oportunidad para comprender la verdadera capacidad y seriedad de la política iraní. Además de reconsiderar la confianza en sus propias capacidades internas y entender que la justicia requiere resistencia.
Se hace un llamado a la cooperación, utilizando la metáfora de acudir con agua -y no con combustible- cuando arde la casa del vecino.
Por último, la guerra es una lección sobre la autosuficiencia iraní y la indiferencia global. Se destaca que el derecho internacional es ineficaz sin poder militar. Y que existen profundas fracturas en el mundo islámico, donde los intereses geopolíticos a menudo prevalecen sobre la solidaridad.
Finalmente, se subraya que la paz no es un estado pasivo, sino una tarea constante de resistencia frente a la indiferencia y el cinismo global.
En resumen, los artículos leídos reflejan que el pueblo iraní respalda firmemente al gobierno en esta confrontación. Guerra que se percibe como una cruzada por la soberanía y la dignidad nacional.
Desarrollo de armas nucleares
Sin embargo, también revelan un sentimiento de aislamiento regional.
En otras palabras, Irán se siente cada vez más solo en su vecindario. Y algunos de sus vecinos, en lugar de solidarizarse, actúan como cómplices del enemigo, “echando combustible” al incendio en lugar de ayudar a apagarlo.
Además, se denuncia la ineficacia del derecho internacional y de los organismos multilaterales, que carecen de poder real para imponer la paz si no están respaldados por fuerza militar. En este contexto, se plantea que la verdadera garantía de seguridad no está en los discursos, sino en el desarrollo científico y tecnológico.
La insistencia en la necesidad de “ciencia” y “conocimiento” como pilares de defensa puede interpretarse como una alusión implícita a la urgencia de avanzar en capacidades estratégicas, incluyendo -aunque no se mencione explícitamente- el desarrollo de armas nucleares o tecnologías militares avanzadas.
