Columna de Vasili Carrillo: el FPMR y el atentado a Pinochet

A 39 años del atentado del Cajón del Maipo contra Augusto Pinochet llevado a cabo por un grupo de combatientes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), quien fuera el jefe de la Dirección del armamento estratégico, recuerda el episodio que forma parte de la historia de Chile.

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Por El Ágora
Actualizado el 8 de septiembre de 2025 - 12:22 pm

Varios de los participantes en el atentado no sobrevivieron / Foto: ARCHIVO

La última semana de agosto de 1986, en mi condición de jefe de la estructura central, de lo que la Dirección Nacional del FPMR había denominado Dirección del armamento estratégico, cargo asumido después del paro del 2 y 3 de julio de 1986, cuando siendo jefe regional del FPMR en la Quinta Región Raul Pellegrin me da la misión de organizar la logística estratégica para recepciones, almacenar y distribuir el armamento recepcionado desde Carrizal Bajo.

En tal condición, esa semana Raul Pellegrin, el comandante José Miguel, me da las instrucciones de entregar en forma urgente una cantidad de fusiles M-16 y lanzacohetes LOW, los cuales fueron entregados de acuerdo a lo previsto -por razones de compartimentación no tenía por qué saber su destino-, sólo supe que Cecilia Magni, Tamara, había recibido ese armamento, nada más supe de aquello.

Pasaron los días y el 5 de septiembre Raul Pellegrin me ordena que desde ese momento debo de estar en estado de alerta, situación a la que estábamos acostumbrados, en el marco de la clandestinidad, por lo tanto nada me llamó la atención.

Sólo fue hasta ese domingo 7 de septiembre, cuando llegando a una casa de seguridad, en un hogar de una familia comunista, en la comuna de Estación Central, en medio de sirenas por todos lados y de helicópteros sobrevolando la capital, al golpear la puerta de ese hogar, me abre la puerta la compañera dueña de casa y entre el asombro y la incredibilidad me agarra del brazo y me entra a su casa. Frente al televisor me miraba con asombro y me decía… ‘¿Será verdad o es un montaje de la dictadura?’.

Es en ese momento que me retraigo a los días anteriores, cuando entregamos ese armamento, cuando José Miguel me ordenó estar en estado de alerta, entonces desde esa mirada de los hechos le decía a la compañera dueña de casa, entre seguridad, orgullo y alegría… Yo creo que no es un montaje, debe ser verdad, ¡por qué no!

Con el pasar de las horas y de los días, no sólo pensaba, sino que fue una realidad. Un grupo de valientes y arrojados jóvenes rodriguistas, encabezados por el Comandante Ernesto, José Valenzuela Levy, había sido protagonista de una de las acciones más audaces del FPMR, que podría haber cambiado la historia de este país y que a la larga es parte de la historia de Chile, aunque no le guste a algunos.

Por ello una vez más nuestro reconocimiento en este 39 aniversario de esta gesta heroica, el atentado al tirano, a todos los hermanos y hermanas, que tuvieron la valentía y el coraje de intentar de hacer justicia, ajusticiando al criminal Augusto Pinochet.

Vasili Carrillo / Foto: ARCHIVO

Especialmente nuestro homenaje a los hermanos que ya no están entre nosotros, como son Raul Pellegrin, Cecilia Magni, José Valenzuela Levy, Julio Guerra Olivares, Mauricio Arenas Bejar y Juan Órdenes Narvaez. Y también a Ramiro, Mauricio Hernández Norambuena, aún preso hoy.

Hoy en el marco del 52º aniversario de Golpe civil y militar, se hace más necesario este homenaje, cuando la derecha golpista y criminal, junto a otros sectores políticos, no sólo pretenden instalar el negacionismo, sino justificar el Golpe de Estado y los crímenes más brutales de nuestra historia.

Es más, hoy en medio de la coyuntura electoral, está derecha fascista estaría dispuesta a hacer lo mismo que realizaron durante 17 años de dictadura.

Junto con ello, además tergiversan la historia, pretendiendo colocar nuestra lucha y acciones patrióticas al mismo nivel del terrorismo de Estado del cual fueron cómplices pasivos y activos y que hoy ante el silencio cómplice y la pérdida de memoria de muchos y muchas desde el ámbito de poder pretenden invisibilidad esa lucha combate a la dictadura.

Por ello se hace una obligación ética y política rescatar y enaltecer esta tremenda gesta político militar.

Nuestra lucha y el accionar de nuestros hermanos y hermanas rodriguistas, así como la lucha de otras organizaciones, era y fue una opción patriótica, política y moral, amparadas en nuestro deber de combatir a la dictadura y el terrorismo de Estado, lo cual además está fundamentado y legitimado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en la doctrina social de la Iglesia: el derecho a rebelarse contra una dictadura criminal.

Por ello, hoy rescatamos con fuerza y con orgullo nuestra historia, entre ella, ¡el tiranicidio!