Columna de Sebastián Gómez Matus: El antimuseo de Violeta Parra
Polémica ante la dispersión de las obras de la gran poeta y música chilena Violeta Parra, repartidas entre las ruinas de su otrora museo, la Peña de los Parra y la Universidad Católica.
La hija de Violeta Parra no titubeó al referirse al Museo Violeta Parra: “Feliz de haberme librado de esa pesadilla” y “nunca debimos hacer un museo de Violeta en Chile”.
Esta última declaración parece más polémica o hiriente, pero tal vez haya algo de razón en ello: Chile no cuida a sus artistas, nunca los ha cuidado.
Y en general, los museos tienen otras intenciones, aparte de que llegan para beneficiarse de la obra de gente que, en vida, muchas veces, tuvo un escaso reconocimiento.
Un legado al descuido de los museos
No es el caso de Violeta Parra, que siempre fue grande. Hoy parece ser unánime: es la mejor artista de la historia del país. ¿Pero quiénes dicen esto? Gente que quiere hacer carrera, feministas de Instagram, curadoras, en fin, gente que quiere acercarse a una artista que probablemente las hubiese rechazado.
La violencia y virulencia de la personalidad de la compositora y poeta respondía a un medio que no ha cambiado la miseria de sus prácticas. De hecho, es más probable que la práctica de la miseria cultural se haya refinado en sus estrategias.
Así, el otrora Museo Violeta Parra, sito en Vicuña Mackenna 37, que fue incendiado en los agitados días del estallido social o revuelta popular, proyecta una imagen de ruina hacia los comensales de La Terraza, bar restaurante que se encuentra al frente del grisáceo y alicaído inmueble.
En el 2014, Isabel Parra, la hija de la cantautora, fue una de las primeras en liderar el proyecto. Pero en 2021, junto a la Fundación Violeta Parra, decidieron apartarse definitivamente del museo. Hoy, la mayoría de su obra está repartida fuera del museo que pretendía albergar la totalidad de su trabajo.
La reconstrucción de una ruina
La polémica fue planteada por el arquitecto Yves Bensanço en El Mercurio, cuando denunció el estado en el que se encuentra la propiedad construida especialmente para albergar la obra de Violeta Parra.
En respuesta, la actual directora ejecutiva, Denise Elphick, señaló que cuentan apenas con la mitad de los recursos necesarios para iniciar la reconstrucción, que en su totalidad necesita $1.200 millones.
“Estamos esperando con mucha expectación cómo las instituciones públicas y privadas también se pueden hacer cargo, nos pueden apoyar en la reconstrucción de este espacio”, agregó.
A su vez, la ex directora del espacio, Cecilia García-Huidobro, declaró en una carta lo siguiente: “Había tenido la precaución de tomar un seguro que cubría diversos siniestros. Tras los ataques incendiarios y muchos y engorrosos trámites, recuperamos una importante suma con la que abordar la recuperación del edificio (…) Sorprende el llamado a instituciones públicas y privadas a asumir el costo de la restauración, en circunstancias de que sí existen los fondos hace varios años”.
También complementó para Culto: “Han pasado tres ministros y tres directores después de mí y la situación continúa igual. Lo que me impresionó fue el llamado a instituciones públicas y privadas a financiar los trabajos de restauración, justificando que no hay dineros, en circunstancias de que dejé una alta suma en un depósito ganando intereses y se recibe una generosa subvención anual”.
La actual directora confirmó que el monto recibido del seguro ascendía a $957 millones, que fueron invertidos en un depósito a plazo, generando casi $250 millones de intereses.
Esto lo confirmó Ángel Parra, nieto de Violeta y director del Museo: “Lo que paga el seguro no cubre ni la mitad de lo que realmente se necesita para reconstruirlo”.
Sin embargo, este año le fueron asignados $573 millones al Museo Violeta Parra, que mensualmente dan una suma cercana a los $47 millones. Ante estas asignaciones, y en particular ante la cifra, la diputada María Luisa Cordero, la polémica doctora Cordero, solicitó un oficio al Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
La parte humana
Desde el Museo Violeta Parra quieren defender la gestión social que han venido haciendo desde que asumiera Denise Elphick. En plena tormenta de críticas y declaraciones cruzadas, el museo ha seguido con su programación, que está dedicada a la cocina y el huerto. La directora quiso explicar la gestión que está realizando con algo que dijo Violeta Parra en una entrevista en Suiza en 1964, cuando le piden elegir una expresión artística y Violeta responde que la gente. Es decir, están haciendo trabajo comunitario.
“Eso es lo que estamos haciendo acá, con la cocina de Violeta, la huerta. Concentramos toda la programación artística con foco en extensión. Nos hemos dedicado a la parte humana”, dijo. Durante el año pasado se hicieron 485 actividades. De momento, el edificio no presenta daños estructurales, por lo que pueden funcionar y a veces desde afuera se ve gente cocinando y trabajando la huerta.
