Columna de Rodrigo Cabrillana: Buenos Aires… no voy en tren, voy en avión

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Por El Ágora
Actualizado el 2 de octubre de 2024 - 12:08 pm

Arte, cultura, paseos y experiencias diversas son las alternativas que nos ofrece constantemente la Capital Federal en medio de un viaje por motivos numerosos. El tema es cuando la anécdota supera las expectativas y un simple trayecto termina por convertirse en una impensada aventura.

Por RODRIGO CABRILLANA / Foto (referencial): ARCHIVO

Aterrizar un fin de semana en Buenos Aires con motivo de cubrir un legendario concierto, no es tema de todos los días. Aunque tampoco es algo inalcanzable si los astros se alinean y te asignan la misión de escribir la crónica que todos esperan leer. En dicho contexto, viajé a cubrir la visita de Eric Clapton al país trasandino y a la región, la que podría ser la definitiva. Considerando su avanzada edad y que ya hace rato el guitarrista viene anunciando su posible retirada de los escenarios.

Con ese panorama, nos sumergimos en la ciudad de la furia, la que no deja de impresionar a cualquier foráneo apenas te adentras en sus emplazamientos. Sobre todo, por el apego al fútbol que tienen sus habitantes, los ídolos locales y cómo lo viven los bonaerenses toda esa tradición del balompié. Diego, Messi, el Dibu y Di María están presentes en murales, souvenirs, esculturas, revistas, libros y hasta en envoltorios de golosinas. Argentina desayuna, almuerza y cena con el “deporte rey”. Hasta en la monumentalidad de los estadios se visualiza esa pasión frenética por el balón.

En la vereda contraria, la ventana cultural y artística de Buenos Aires es amplísima. Sus librerías están presentes en cada una de sus calles principales. Donde lo que más destacan son esos títulos y ediciones limitadas que son prácticamente imposibles de encontrar en tu país. Desde literatura de terror, no ficción y los infaltables textos musicales. Y en estos últimos las novedades son sobresalientes.

Hace muy pocos días que Charly García estrenó su última producción discográfica: “La Lógica del Escorpión”. Y junto a este lanzamiento, Sergio Marchi, uno de los escritores más eminentes de Argentina en temas de periodismo musical, ha reeditado su biografía sobre Carlos Alberto García Moreno. Con nuevos capítulos, “No digas nada. Una vida de Charly García” invade todas las estanterías de lugares icónicos de venta de literatura como El Ateneo. Y no es solamente Charly, para Marchi, porque sus biografías sobre Cerati, Pappo o sus textos sobre los Beatles, Waters y hasta los descatalogados como Room Service, los encuentras hasta en las librerías de libros usados en Corrientes. Por algo el escritor fue reconocido hace muy poco como Personalidad Destacada en el ámbito de la Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Por otro lado, los clásicos teatros, lugares de eventos y monumentos son un recorrido obligado para todo visitante. Y detenerse en esta crónica a enumerarlos y destacarlos, no van al caso. Aunque es interesante hacer la cronología de quienes han estado presentes en sitios icónicos de conciertos bonaerenses como el Luna Park. Donde se han presentado desde Oasis hasta Frank Sinatra, pasando por Charly García, Sui Generis y una lista enorme. Cada uno tienen su particular historia, como, por ejemplo, lo que aconteció con la única visita en 1981 de “La voz” a Buenos Aires. Cuando en los últimos años de dictadura vino al país, por gestión de Palito Ortega. Pensar que, si esos muros del “Palacio de los deportes” hablaran, tendrían tanto que contar. Y no solamente sobre música, sino también de boxeo (Carlos Monzón peleó allí), y hasta de baloncesto, ya que ese lugar fue sede hasta de mundiales. Se desmitificaría quizá tanta historia y leyenda que comienza a dar vueltas por los imaginarios del espectáculo local.

Ahora, llegado el momento de asistir al concierto de Clapton, nos interiorizamos también de la tremenda cultura musical que tienen los bonaerenses. Me hablan abiertamente de blues, de rock, de pop, y del estilo que les pongas por delante mientras hacemos la espera en el estadio. Saben igualmente del valor musical del guitarrista y compositor que tendrán frente a ellos en unos instantes. Es más, abrazan tanto lo local que destacan una y otra vez la actuación de David Lebón que precedió a Clapton como el primer telonero de la noche. Una vez que finaliza el recital, afirman con plena certeza, que es el mejor concierto que el inglés ha dado en tierras trasandinas. Lo que probablemente sea cierto, porque a sus 80 años casi cumplidos, “Mano lenta” toca y canta a un muy buen nivel. “Clapton is God”.

Es tiempo de regresar, y las correrías por la Avenida 9 de Julio, las visitas a los barrios bonaerenses y los almuerzos en boliches y lugares tradicionales de pizza comienzan a quedar en el recuerdo. Sin embargo, el día que debemos tomar nuestro avión de regreso, el tránsito está cortado por toda la ciudad producto de un maratón. Y se hace casi imposible llegar al aeropuerto, al punto de casi perder el vuelo. Una amiga bonaerense que conozco en el camino y que trabaja en Aeroparque me indica que tomando el antiguo tren en Barrio de Retiro podemos llegar.

Con la adrenalina a mil, y abrumados porque la hora transcurría velozmente, equivocamos hasta de estación. Y con el tren en movimiento no queda otra que saltar a lo Indiana Jones para conseguir llegar a nuestro paradero. Un golpazo de aquellos nos salva en el momento. En una barrabasada en la que nos podríamos haber hasta matado y no estarlo contando acá. Pero la actitud fuerte y osada es parte del ADN habitual al otro lado de la cordillera. Por algo en Argentina son campeones del mundo y no decaen ante nada. Mi amiga lo demostró con hechos y decisión. Valía cualquier recurso para llegar a destino. Milagros (su nombre) fue un milagro en el camino, sino, me hubiera perpetuado allá.

Nos despedimos a la entrada del aeropuerto y me apresto a tomar el avión de regreso, a la hora justa. Me sigo desempolvando de la caída mientras subo a bordo. Hasta los llantos chocantes y misteriosos de madrugada de una supuesta mujer en el antiguo hotel carecen de importancia ante la monumentalidad del costalazo en el convoy.

El anhelo de ver a Clapton y la curiosidad por conocer a fondo la enorme ciudad me ha llevado a experiencias inusitadas. Fin de semana de alto impacto en la tierra de Borges y Cortázar. Por poco, casi no la cuento. A la próxima viajaré con seguro. Al menos no me voy en tren (a Santiago de Chile) como diría García, voy en avión.

RODRIGO CABRILLANA

(Santiago, 1978), es profesor con un magíster en Literatura (Usach) y escritor de crónica musical. Ha publicado diversos libros sobre música chilena y actualmente graba y produce, en conjunto con la radio del Centro Cultural de España en Santiago, el podcast “Noches de Rock & Roll”, basado en la cultura musical de Concepción.