Columna de Rodrigo Araya: El gen de la representación

Algo hay en ciertas familias chilenas que parece transmitirse vía genes: la capacidad de representar a sus conciudadanos. Y el gen de la representación hizo lo suyo también en esta elección…

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Por El Ágora
Actualizado el 13 de noviembre de 2025 - 11:37 pm

Al transformar a los súbditos en ciudadanos, la democracia representativa debe otorgar dos garantías básicas: el derecho a elegir y el derecho a ser elegido.

En Chile, el primer derecho está claramente garantizado, y, además, solemos ejercerlo, como ocurrirá este domingo. Otra discusión es si elegimos con convicción o con desgano.

El segundo derecho si bien existe, no está tan garantizado.

Ello por motivos materiales. Quienes no militan en partidos políticos, tienen más dificultades para ejercer este derecho, pues les corresponde reunir firmas de ciudadanos no-militantes, proceso que requiere invertir recursos, tanto financieros como humanos. Y quienes disponen de mayor fortuna personal o de mayor capacidad de endeudamiento, o con acceso a mecenas (si es que podemos usar la figura para financiamiento de campañas), aumentan sus posibilidades de ser electos. Aumentan, no aseguran: que quede claro.

Pero también por motivos simbólicos. Algo hay en ciertas familias chilenas que parece transmitirse vía genes: la capacidad de representar a sus conciudadanos.

Así, por citar un ejemplo, el ex diputado, ex senador y ex canciller Ignacio Walker es bisnieto de un diputado y senador. Además de nieto de un senador, y ministro de Justicia y de Relaciones Exteriores; y hermano de un ex diputado y ex senador. Y de un ex diputado y actual senador, y también de un ex ministro de Agricultura.

Los hijos y nietos de…

El gen de la representación hizo lo suyo también en esta elección.

El senador RN Francisco Chahuán anunció que no postularía como diputado (la ley impide competir por un cupo en el Senado), pues hay que dar el paso a nuevas generaciones. Y la posta se la entregó a su sobrina Samira Chahuán, candidata a diputada por el distrito 7.

En el distrito 10, habrá dos José Antonio Kast para elegir. Uno en el voto de presidentes, y otro en la de diputados: José Antonio Kast Adriasola, segundo de los nueve hijos de candidato presidencial. Además, dos sobrinos de Kast padre postulan a la Cámara de Diputados, donde estuvo el actual senador Felipe Kast.

El senador Juan Antonio Coloma es padre del diputado homónimo, que ahora espera heredar vía urnas el cupo de senador en la novena circunscripción. Y su hermano Jaime postula en el cupo que quedará vacante en la Cámara.

Ramón Espinoza, cuyo hermano Fidel es senador, postula a diputado en el distrito 25.

Un hijo y una hija de los ex presidentes Aylwin y Lagos también pasaron por el parlamento.

En Punta Arenas, padre e hijo Bianchi (Carlos y Karim, respectivamente) se alternan para postular como senador y diputado, y así evitar infringir la ley contra la reelección indefinida.

También hay casos en que el gen de la representación recién empieza a florecer. Un solo ejemplo. La diputada RN Camila Flores en esta elección postulará al Senado, y el cupo de su distrito lo ocupa su esposo, Percy Marín.

La falda bien puesta

El listado, no exhaustivo, permite sostener que el gen de la representación no sólo existe, sino que también es poderoso.

¿Qué hay en ciertas familias, en ciertos apellidos, que parecen predestinadas a ocupar cargos de representación?

Una pista: el candidato José Antonio Kast acaba de decir (a propósito de los “torrantes”) que el presidente Boric es un clasista, pero al revés, por no usar corbata.

Las cifras mostrarán que el actual gobierno no ha tenido el desempeño horrible que la oposición le achaca. Entonces, ¿por qué tanta crítica?

Boric, como antes Bachelet, representan el mayor riesgo que enfrenta el gen de la representación. Demuestran que para ser electos representantes no necesitan compartir las formalidades que sirven como mecanismos de distinción a quienes se sienten ocupantes legítimos del espacio público en Chile.

Bachelet por el simple hecho de ser mujer en un país que entiende debe existir una Primera Dama. Por eso, cuando le preguntaron si tenía los pantalones bien puestos, respondió, instantáneamente, tengo la falta bien puesta.

Portadores del gen

Y el actual presidente por no usar corbata, por tener tatuajes que quedan a la vista, por tener hijos fuera del matrimonio, por no sentirse obligado a conservar aquellas formas (formalidades) que tanto rédito le han dado a quienes se sienten portadores del gen de la representación.

En la actual elección, hay una candidata que también es portadora de este riesgo al gen de la representación. Después de todo, tiene apellidos de familias que no parecen portar el gen (Jara y Román). También un nombre deformado del francés original (Jeannette), haber estudiado en escuela, liceo y universidad pública distinta a la Chile. Y poseer un habla que se distancia de la que solemos escuchar en los representantes bendecidos con el gen.

Una democracia se solidifica cuando, junto con expandir el derecho a elegir, también logra hacerlo con el derecho a ser elegido.

Mientras este se transmita genéticamente, seguiremos al debe.

Y como no se puede impedir el derecho a los portadores del gen a postular, la pregunta es cómo lograr que quienes no lo han heredado, tengan igualdad de condiciones para postular.

Ojo: para postular, no para ser electos.

Rodrigo Araya Campos es periodista de la Universidad de Chile. Doctor en Estudios Americanos y magíster en Comunicación Social, además de docente universitario.