Columna de Leonardo Véliz: Carta abierta para Nicolás Córdova
Tu diagnóstico es el mismo que descubrí hace 30 años, pero nadie se ha molestado en preguntarme el cómo, el cuándo y el dónde había que hincarle el diente a nuestra formación.
Estimado Nico: aún recuerdo cuando eras jugador de Unión Española y yo tu entrenador. Me dijiste “profe, parece que me voy a Italia a jugar”, y yo te aconsejé “ándate a ojos cerrados. Y permanece mucho tiempo por esos lados, en un equipo de primera o de segunda. Siempre será mejor que este fútbol decadente donde el mes dura 60 días. Abre los ojos y aprende de Europa lo que se debe aprender y lo que no se debe aprender. Visitar Europa es muy lindo como turista, pero trabajar y vivirla con sus costumbres y clima es otra cosa. Hay que sacrificarse. No es un continente perfecto ni tampoco sus sociedades, pero sí más avanzado que el nuestro”.
Regresaste a Chile con mucho conocimiento, capacitado sobre todo como entrenador de fútbol en el plano formativo. Tu carrera ha sido meteórica, siempre de la mano de tu representante (muy cuestionado por el medio futbolístico) y no te lo reprocho. En este mundo competitivo, invasivo y codicioso, es necesario tenerlo para conseguir una “pega”. Sobre este tema, no renuncies a tus principios, convicciones e intereses ajenos. Elige a los jugadores adecuados a tu sistema y no a los mejores como demanda la turba.
Te han ubicado en un lugar de privilegio (lugar que conozco profundamente) para asumir un proceso con las selecciones menores. No has podido lograr resultados positivos para consolidarte y el medio, reconocerte. Te recuerdo las palabras de Immanuel Kant, filósofo prusiano. “La experiencia sin la teoría es ciega, la teoría sin la experiencia no es más que un juego intelectual”, afirmó.
“Volver a los sub 17”
Yo te he defendido ante los escupitajos hacia tu persona, en esta selva las cerbatanas venenosas no cesan. Te defiendo, porque eres una persona decente para expresarte ante el vulgo del fútbol y agrego a cierto periodismo (ignorante de la historia) escrito, radial y televisivo. Tu narrativa es muy elevada para ser comprendida con métricas, porcentajes y otros numerales.
Y aquí viene mi reproche: te defiendes de los males de nuestro fútbol acusando que en los clubes faltan proyectos de desarrollo de jugadores para el alto rendimiento, lo que es verdad. Luego, vanaglorias procesos foráneos a imitar como el de Japón, con gran visión de futuro, y te olvidas que en 1990 un presidente de la ANFP, don Abel Alonso Sopelana y el Colegio de Entrenadores, comenzamos un proceso bajo una doctrina común junto a Arturo Salah, Manuel Pellegrini y el suscrito.
En cinco años, asistimos por méritos propios a tres mundiales: dos sub 17 con Vladimir Bigorra y yo y uno sub 20 conmigo. Con una sub 17, fuimos terceros en el mundo mereciendo ser los CAMPEONES DEL MUNDO si se hubiese castigado a Ghana por alterar la edad de sus jugadores, trampa que al poco tiempo se descubrió que tal procedimiento era costumbre en toda África. En mi próximo libro “Volver a los sub 17”, libro que te regalaré, viene este tema álgido e investigado por FIFA.
Ayudantes, ni pensarlo
Es saludable y justo recordar la verdadera historia y sus méritos cuando los periodistas jóvenes de hoy e hinchas, creen que el fútbol se inició hace una década. En esos años ya trazamos un ejemplo y un camino a seguir, pero los dirigentes de la época como Ricardo Abumohor y Compañía los abortaron el año 1996.
Nicolás, ya en ese tiempo, con muchos menos recursos técnicos y humanos, aplicamos lo que haces hoy con esta sub 20; simulaciones de conferencias de prensa para enfrentar a los medios de comunicación, terapias grupales para sostener la autoestima, no mirar a los gigantes hacia arriba, disciplina dentro del campo, atención plena, etc. Lo más importante, seleccioné jugadores bajo dos criterios; TÉCNICA E INTELIGENCIA, y de la mano, la VELOCIDAD Y POLIVALENCIA.
No teníamos la tecnología ni drones para aplicar métricas y cosas por el estilo (no existían computadores, nos batíamos sólo con lápices y cuadernos y algo importante, la intuición), un cuerpo técnico muy acotado de un preparador físico, un kinesiólogo, médico, paramédico, utilero y coordinador. Ayudantes a destajo, impensable.
La experiencia como jugador fue clave para el descubrimiento de sus potencialidades presentes y futuras. Y agregar mis conocimientos primarios de coaching y psicología. Nico, también la suerte estuvo de nuestra parte para ser subcampeones de Sudamérica y clasificar a ese Campeonato Mundial de Japón 1993, pero todo fue ganado en la cancha.
Arriba del ring
Con esta sub 20, no veo un producto moldeado tras un trabajo de dos años, como lo defiendes. Es un equipo ordenado tácticamente, sabe jugar con destellos de buen fútbol, pero, no hay consistencia ofensiva ni menos improvisación de algún talento que desordene las defensas adversarias. ¿Has visto a Argentina sub 20? Jugadores de estatura normal -menos los centrales y el arquero-, el resto, su gran cualidad es la técnica, velocidad y concentración defensiva. La mayoría encara a los rivales, desde los laterales Soler y Gorosito pasando por Delgado, Montoro, Subiabre y Prestianni. Agrega que no vino Mastrantuono del Real Madrid y otro chico que se me escapa.
Te sugiero que cambies tu narrativa con el periodismo, ya te motejan de soberbio. Sobre todo, ignora a las redes sociales. El fútbol es mucho más simple como lo quieres presentar. Cuando ganes algo, y lo vas a lograr, puedes decirles en propiedad “los campeones pelean arriba del ring y no abajo”, palabras de un gran periodista de Las Últimas Noticias, el Flaco Merello (QEPD).
Tu diagnóstico es el mismo que descubrí hace 30 años, pero nadie se ha molestado en preguntarme el cómo, el cuándo y el dónde había que hincarle el diente a nuestra formación. No todo el conocimiento proviene de Europa, aprende lo que yo seguí al pie de la letra: el Benchmarking, que significa “la táctica de aprender de los mejores”. Si te gustan los números, te dejo una tarea, quien te escribe, sinceramente, es una persona que acaba de cumplir 29.200 días.
Éxito. Con mucho aprecio, tu ex profe Leonardo Véliz Díaz.
