Columna de José Miguel Ortiz: La buena política aún es importante… y necesaria
Una nueva campaña presidencial y parlamentaria está llegando a su fin y quizá nunca habíamos visto un nivel de debate y confrontación tan pobre y sin contenidos importantes. Sobre todo en lo que se refiere al nivel de la competencia parlamentaria.
Se escucha a aspirantes al Congreso hablar de listas de espera, de estrategias de persecución de los delitos, de pavimentar calles y mejorar la iluminación en las poblaciones. Pero si eso no es tarea de diputados y senadores. Estos legislan, influyen en alguna política pública y fiscalizan… y eso sería.
Lo demás es demagogia, ignorancia y populismo de la más baja calaña.
El desprestigio actual de la política no radica sólo en la cantidad inédita de legisladores desaforados, de políticos que se cambian de partido sin ningún pudor, sino que también de la falta de rigor intelectual para explicar a la ciudadanía qué materia le compete a cada poder del Estado.
Este necesario ejercicio de honestidad y sinceramiento es vital para recuperar en algo la confianza de la gente. Tenemos un sistema fuertemente presidencial y eso no ha cambiado. Por tanto, ojo con las promesas que no se pueden cumplir, con los cantos de sirena que tanto daño hacen a una actividad otrora honorable y necesaria.
Es de esperar que, en la soledad y secreto de la urna, los chilenos y personas con derecho a sufragio opten informada y concienzudamente.
Eligiendo a los más serios y responsables.
