Columna de José Antonio Lizana: cuando el sistema te da vuelta la espalda

La historia de Mathías Vidangossy es una muestra palpable de que, más allá del talento, el sistema siempre te abandona cuando más necesitas apoyo.

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Por José Antonio Lizana
Actualizado el 16 de enero de 2026 - 6:41 pm

Vidangossy fue desde siempre un futbolista talentoso / Foto: KINGS LEAGUE

Mathías Vidangossy fue desde muy joven, un jugador sobresaliente. Talento fino, zurda exquisita y poseedor de un gran sentido futbolístico.

En cualquier otro contexto, su nombre habría sido sinónimo de continuidad y crecimiento. Pero su carrera fue una línea quebrada, no por falta de fútbol, sino por una batalla silenciosa llamada depresión.

Mientras el balón seguía obedeciéndole, su mente no siempre lo hacía. Y ahí apareció el verdadero problema. En vez de contención, hubo dudas.

Nuestra mediocre estructura tampoco ofreció mayor acompañamiento para rescatar a un jugador de condiciones innatas. Los clubes lo soltaron, no porque dejara de jugar bien, sino porque dejó de encajar en un sistema que no quiere hacerse cargo de la salud mental de sus deportistas.

En este país, cuando alguien se quiebra por dentro, no se le tiende la mano, se le pone una etiqueta: “enfermo”. Y con esa palabra se cierran todas las puertas, contratos y futuros.

Hoy, Vidangossy, a los treinta y siete años, vuelve a brillar en la Kings League. Con otra exposición, otro ritmo y su talento intacto. Su fútbol nunca se fue, lo que faltó fue empatía y respeto.

Ésta no es la historia de un jugador irregular, sino la de un sistema cruel con quienes padecen depresión, discapacidad o neurodivergencias. Un sistema que exige rendimiento, pero que no entrega cuotas de humanidad.

Vidangossy juega, disfruta y demuestra que el talento no desaparece, a veces sobrevive como puede. El problema nunca fue su fútbol, sino un país incapaz de cuidar a los suyos cuando más lo necesitan. Así estamos, así somos.