Columna de José Antonio Lizana: Coquimbo Unido y un sueño que se hace realidad
Este domingo, la sufrida y fiel hinchada del cuadro “pirata” podría festejar el logro más importante de su historia deportiva: el primer título de la serie de honor.
En 2014, viajé a la ciudad de Coquimbo. En medio del viento costero y del murmullo del mar, me comí un pescadito frito y caminé desde la Cruz del Tercer Milenio hasta el Estadio Municipal Francisco Sánchez Rumoroso.
Me llamó la atención que un club tan arraigado en la identidad porteña, no tuviera su historia ni su memoria colgada en algún rincón del estadio. Aquel coloso de cemento parecía guardar los secretos de su gente, pero sin contarlos.
Recorrí cada sector del recinto, y en cada paso recordaba nombres que marcaron época: el tridente brasileño de Torino, Liminha y Bene, ídolos de una generación dorada; también Mario Rodríguez, Eugenio Julio, Marcelo Corrales, Pedro “Heidi” González, Juan Carreño, Luis Fuentes, Daniel López, José “Bocha” Ponce, Carlos Carmona y el siempre recordado José Sulantay, símbolo y formador del temple coquimbano.
Frente a ese estadio que forma parte de la red Bicentenario, un recinto que ya mostraba huellas de abandono pese a su juventud, les dije: “Muchachos, cuídenlo y manténganlo. Porque ustedes no saben si en un futuro cercano o lejano van a estar arriba”.
Tiempos de alegrías y sinsabores
En ese entonces, Coquimbo Unido seguía remando en las duras aguas de la serie de Ascenso, con una hinchada fiel que jamás soltó los colores, ni en los peores momentos.
El tiempo, sin embargo, les dio la razón. En 2018, los “piratas” lograron el ansiado ascenso a Primera División, reviviendo el sueño que parecía eterno. La ciudad volvió a vestirse de amarillo y negro, y el Sánchez Rumoroso recuperó su voz.
Tres años más tarde, en 2021, Coquimbo repitió la hazaña y alcanzó nuevamente la Primera A, pero además vivió una campaña inolvidable en la Copa Sudamericana, donde el equipo rozó la gloria al llegar hasta las instancias finales del torneo. Por primera vez, el nombre de Coquimbo Unido sonó fuerte en el continente, y su bandera flameó más allá del horizonte.
Un sueño que puede ser realidad
Hoy, muchachos, la historia los pone frente a un momento decisivo. Tal como dije aquella vez, el estadio y la camiseta son símbolos que deben cuidarse, porque cada generación tiene la oportunidad y la responsabilidad de dejar su huella.
Coquimbo Unido, quiere alcanzar su primera estrella en la división de honor y con la fuerza de su gente, lo pueden lograr y tal como dice un poema de Mario Benedetti, no se rindan, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda y se calle el viento…
No, muchachos, porque la vida es perseguir los sueños y destapar el cielo… De su maravilloso puerto…
