Columna de José Antonio Lizana: Claudio Borghi tiene razón
Señores, estamos atravesando por una crisis total en el fútbol chileno, porque nunca se había visto un nivel tan paupérrimo en nuestras canchas.
Claudio “Bichi” Borghi dice la verdad: el campeonato nacional es una vergüenza.
Estadios vacíos, vandalismo, árbitros deficientes y un espectáculo futbolístico mediocre coronan la triste fiesta.
Y más tristeza da cuando a través de la televisión se ven estadios llenos en el extranjero. Especialmente en Argentina, donde Javier Milei les ha quitado todos los beneficios sociales a los ciudadanos trasandinos, pero el fútbol no se toca. Y no se toca porque el fútbol es la identidad del pueblo.
Acá nos robaron el fútbol. A través de hábiles maniobras de Sebastián Piñera que, en su cargo de senador en 1998, promulgó la ley de Sociedades Anónimas Deportivas. En el fútbol se concretó su ambición de también convertir a los equipos de fútbol en una propiedad privada.
Borghi, ex campeón del mundo, dice una verdad que duele y que algunos medios coludidos con la ANFP, disimulan o derechamente ocultan. Porque el campeonato no es espectacular, rimbombante ni maravilloso, sino decadente y muy poco atractivo.
Claramente, el negocio está instalado y la cadena funciona de forma correcta entre sociedades anónimas, representantes y casas de apuestas. Pero no es lo mismo que hace 30 años, a propósito de la tendencia de volver a 1996. Ese año, en nuestras canchas había luminarias como Marcelo Espina, Leo Rodríguez, Marcelo Salas o Sebastián Rozental.
“Bichi” está en lo correcto
Volviendo al presente, nos enteramos que el presidente de la ANFP postergó la contratación del entrenador nacional por casi un semestre. Es decir, le da una importancia secundaria, dentro de sus propias prioridades que no tienen ninguna relación con el futuro de nuestro balompié.
Señores, estamos atravesando por una crisis total en el fútbol chileno, porque nunca se había visto un nivel tan paupérrimo en nuestras canchas. Se añoran aquellos campeonatos y liguillas de los ’60, ’70, ’80 y ’90, donde nuestros equipos realizaban grandes campañas en el ámbito local y competían de igual a igual con las grandes potencias sudamericanas.
Este es el legado que nos dejó un político ambicioso y unos empresarios que depredaron a las históricas y emblemáticas instituciones futbolísticas de Chile. Estás en lo correcto, “Bichi”, el campeonato es una vergüenza.
