Columna de Ignacio Figueroa: la estrategia de las potencias para someter al resto del mundo

Lo hizo Alemania y luego Estados Unidos, a los que se sumaron Rusia y China. La doctrina de la iniciativa estratégica permanente es el método para someter al resto de las naciones, intervenir en los gobiernos e imponer el miedo como fórmula para dirigir a las masas.

Imagen del autor

Por Ignacio Figueroa
Actualizado el 14 de noviembre de 2025 - 3:53 pm

Crear el miedo es una doctrina para el poder total y el control social: en Chile funciona / Foto (referencial): ARCHIVO

A través de la historia ya sea en la política o en la geopolítica existe un razonamiento que busca mantener permanentemente la ofensiva, en una doctrina de fuga hacia adelante capaz de crear las condiciones para la victoria de ideas, movimientos o en conflictos.

La iniciativa estratégica es una forma de pensar y actuar, cerrando al adversario los caminos para imponer su propia estrategia de acción.

Desde la Segunda Guerra Mundial (IIGM) Estados Unidos fue incorporando una doctrina política/militar asumiendo plenamente los postulados del imperialismo, permitiéndole posicionarse como la potencia dominante, llevando a cabo una serie de intervenciones, algunas veces abiertas, otras soterradas, para manejar el tablero de ajedrez de las relaciones geopolíticas.

Guerras e invasiones, algunas de ellas fracasadas como en Vietnam o Afganistán, mostraron al mundo la intención de mantenerse como un hegemón capaz de deponer cualquier consideración a sus fines de expansión y dominio.

Alemania y Estados Unidos

La Alemania hitleriana fue precursora de la doctrina de la iniciativa estratégica permanente que la mantuvo dominando a los países europeos hasta la batalla de Stalingrado, donde la derrota cambió el sentido de la iniciativa a manos de la Unión de Repúblicas Socialista Soviéticas (URSS) y sus aliados.

Terminada la guerra, Estados Unidos utilizó, no solamente al personal nazi calificado en la lucha contra el comunismo, sino que adaptó ciertas consideraciones teóricas a su propia realidad de posguerra, liquidando a los movimientos socialistas y nacionalistas que habían tenido una participación relevante en la resistencia contra el fascismo.

La doctrina de la iniciativa estratégica permanente alcanzó nuevas cotas con el uso de la bomba atómica por parte de los Estados Unidos sobre suelo japonés, al mostrar a las otras potencias no sólo la capacidad de destrucción de los artilugios nucleares, sino que su capacidad de usarlas como diseñadora de las relaciones entre naciones, mientras maneja la opinión pública mundial para relativizar las consideraciones humanitarias.

La obtención por parte de la URSS de bombas nucleares hizo que este tipo de armas pasara desde la doctrina de la iniciativa estratégica a la de disuasión, con la premisa de “destrucción mutua garantizada”.

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 dieron nuevos bríos a la doctrina con invasiones en Afganistán e Irak bajo la égida de la Guerra contra el Terrorismo.

El caso ucraniano

La Revolución de color del Euromaidán en Ucrania en 2013 cambió el rumbo geopolítico de esa nación pasando desde la órbita rusa hacia la occidental.

En los hechos, significó la introducción de una depuración de la estrategia de la iniciativa permanente, creando las condiciones para una guerra proxis, no sólo para contener a Rusia, sino que, derrotarla estratégicamente para subdividir la nación eslava en países pequeños fácilmente manejables, con la intención de colonizar al país euroasiático para explotar su super abundancia de recursos naturales.

El inicio de la Operación Militar Especial rusa contra Ucrania significó, no solamente un desafío bélico contra occidente, sino que, un ataque contra la doctrina de la iniciativa permanente. Rusia usaba su propia doctrina de ofensiva poniendo a los Estados Unidos a la defensiva.

Entre las consecuencias de la guerra en Ucrania, se encuentra que la iniciativa estratégica permanente ya no es prerrogativa exclusiva de los Estados Unidos, pasando a ser parte sustancial de las potencias rivales.

Rusia, con su capacidad militar superior donde han mostrado cinco elementos que revolucionan la guerra: el dron como factor táctico determinante con el desarrollo acelerado de la nueva arma en forma industrial; el torpedo Poseidón, capaz de la destrucción de ciudades y flotas completas; el misil de propulsión atómica Burevestnik, con capacidad de mantenerse indefinidamente en el aire; el Oreshnik, un misil hipersónico que cambia la relación de las armas tácticas y estratégicas en un nuevo paradigma intermedio, y la existencia de unas fuerzas armadas fogueadas en una contienda moderna entre ejércitos similares (EEUU solamente se enfrentó en guerras asimétricas contra países subdesarrollados como Vietnam e Irak).

China interviene

A su vez, China asume su papel de superpotencia tomando la doctrina de la iniciativa estratégica permanente en un nuevo enfoque con avances tecnológicos extraordinarios en materia de inteligencia artificial, generación de energía y la industria militar.

Revoluciona el comercio internacional con propuestas como la Franja y la Ruta, que redefine las relaciones comerciales al ofrecer oportunidades de desarrollo al sur global.

Estados Unidos, herido en la exclusividad de su doctrina de la iniciativa permanente, intenta retomarla al mover sus fichas militares hacia el Caribe y los países latinoamericanos. También, adopta una política que va desde las sanciones a países enemigos a la de aranceles que se aplican incluso a sus socios.

Latinoamérica, el objetivo

Sin embargo, donde los Estados Unidos mantiene supremacía es en la capacidad de exportar a otras naciones sus formas de gobierno a través de la cooptación de regímenes políticos, la manipulación de elecciones y la imposición de un estilo de vida occidental, lo que podríamos asociar a formas culturales básicas que va desde el control mediático a la utilización de la industria de la entretención y las relaciones públicas.

En la política local de los países, la ofensiva se realiza con una serie de recursos de dominación que le permite el control de los gobiernos, ya sea de administraciones democráticas o con la imposición de regímenes autoritarios.

La doctrina de la iniciativa estratégica permanente en la política está marcada por una supremacía de las temáticas de seguridad pública que crea en la opinión pública la sensación de miedo al pensar que su vida o sus bienes están en constante peligro, anhelando el autoritarismo que les devuelva las certezas.

El miedo en Chile

El control mediático es esencial para la mantención de la iniciativa. En Chile, a la existencia de una crisis de seguridad objetiva, se añade una crisis subjetiva que lo pone como uno de los países de mayor índice en materia de temor al delito. Un sondeo de Ipsos indicó que el 63% de los chilenos señalan el crimen y la violencia como los temas que más les preocupan, un nivel mayor que en México (59%) o Colombia (45%), pese a que las tasas de homicidios en estos países son más de cuatro veces superiores.

Este escenario es determinante a la hora de las decisiones democráticas, donde se juega en el contexto y bajo las reglas que la doctrina de la iniciativa estratégica permanente impone, modelando la agenda donde los actores políticos deben moverse para tener oportunidad de triunfo electoral.

La forma de enfrentar este contexto debe pasar por asumir las debilidades y fortalezas para elaborar una doctrina propia, en construcciones teóricas y prácticas con planificación al corto, mediano y largo plazo, basando la ofensiva política en una comunión directa con los legítimos intereses de la representación popular, educando al pueblo en los peligros del autoritarismo y la arbitrariedad que ofrece la ultraderecha.