Columna de Gerardo Silva: O’Higgins y un presente lleno de dudas

Ricardo Abumohor dejó el control del “Capo” de provincia. La Región de O’Higgins le da las gracias y, a la vez, se llena de incertidumbre, sin conocer cuál será el plan de los nuevos dueños, el Grupo Caliente, integrado -entre otros- por el representante argentino Christian Bragarnik.

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Por Gerardo Silva
Actualizado el 18 de julio de 2025 - 11:07 am

La familia Abumohor le regresó la grandeza a O'Higgins / Foto: ARCHIVO

En las últimas horas se dio a conocer que O’Higgins ya no será más controlado por la sociedad anónima de la familia Abumohor.

Vuelve en Rancagua la incertidumbre que se vivió hace 20 años, justo cuando se anunciaba que el club había sido vendido por primera vez. En esa oportunidad, yo formaba parte de la institución; era el director técnico del primer equipo y nos encontrábamos luchando contra la adversidad para poder mantenernos de pie.

Muchos problemas logísticos existían: la Gamboína, un pequeño complejo deportivo que no tenía una sola cancha en condiciones para entrenar; los jugadores no cobraban hacía mucho tiempo, y el destino del club parecía ser el descenso y la desaparición.

Justo a tiempo llegó la familia Abumohor. La dirigencia de la época, encabezada por Juan Carlos Latife, no tuvo otra opción que vender o desaparecer. Hecho el ejercicio, Pablo Hoffmann, representando a la sociedad anónima, se hizo presente en Rancagua y de inmediato las cosas empezaron a mejorar. Apareció el dinero, se pusieron las cosas al día; hubo diligencia para encontrar lugares de entrenamiento, volvió la alegría y la motivación. Los jugadores se brindaron y se logró ascender en un mítico partido con Deportes Melipilla.

Un camino diferente

Todo empezó bien. La nueva administración se adaptó y se acercó de manera brillante a la comunidad. Se empezó a vivir un lindo ambiente laboral y, a través de estrategias de trabajo, se logró identificar a la Celeste con cada una de las comunas de la Sexta Región. Luego, empezaron las mejorías en el primer equipo y en la infraestructura.

Paulatinamente, el rendimiento del equipo en primera división empezó a mejorar hasta que llegó el 2013, con Eduardo Berizzo en la banca técnica: se logró el primer y único torneo de nivel nacional.

Se clasificó en varias oportunidades a la Copa Sudamericana y se obtuvo el centro deportivo El Monasterio Celeste. Se mejoró notoriamente el trabajo formativo en el fútbol joven año tras año. La institución se fue ganando el prestigio de club formador de futbolistas; se hizo costumbre tener jugadores en las diferentes categorías de nuestra selección nacional.

Definitivamente, la llegada de la familia Abumohor a Rancagua fue espectacular, y se realizó un ciclo exitoso desde todo punto de vista. Nada que decir, sólo agradecer.

Un momento de incertidumbre

Ahora, una vez más, vuelve la preocupación a Rancagua. La nueva administración, el Grupo Caliente, genera preocupación. ¿Tendrán la misma intención de la administración anterior? ¿Tendrán la capacidad de relacionarse con las fuerzas vivas de la región? ¿Mantendrán la identidad del club? Son todas interrogantes que muy pronto vamos a empezar a conocer.

Todos los cambios generan incertidumbre. La vez anterior, de un club quebrado pasamos a ser un club modelo. Ahora que somos un club modelo, seremos testigos si los nuevos personeros de la institución son capaces de renovarse en el éxito.

La hinchada quiere más títulos, quiere jugar copas internacionales. Es el deseo colectivo. Yo sólo quiero que el club siga su vida manteniendo para la gente ese espíritu familiar que siempre lo caracterizó.