Columna de Gerardo Silva: Algo está fallando en la formación de técnicos para el fútbol chileno

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Por Gerardo Silva
Actualizado el 12 de junio de 2023 - 8:44 pm

El INAF es un organismo preocupado y actualizado. Utiliza toda la tecnología disponible y está a la vanguardia del conocimiento. Los entrenadores de sus promociones anuales, sin duda alguna, egresan muy preparados desde lo teórico. No obstante, desde lo práctico no siempre interactúan con el entorno natural del fútbol.

Por GERARDO SILVA / Foto (referencial): ARCHIVO

Con muchísimo respeto daré mi opinión: el Instituto Nacional del Fútbol (INAF) es una institución académica que llegó para quedarse y ha realizado una labor muy importante en la formación de técnicos, árbitros, preparadores físicos, preparadores de arqueros, administración y en muchas otras áreas de la actividad.

Lo ha hecho aprovechando toda la experiencia de sus docentes.

El INAF es un organismo preocupado y actualizado, utiliza toda la tecnología disponible, siempre a la vanguardia del conocimiento. Los entrenadores de sus promociones anuales, sin duda alguna, egresan muy preparados desde lo teórico. No obstante, observo que desde lo práctico no siempre interactúan con el entorno natural del fútbol, y es que no todas las instituciones en este país ofrecen las condiciones compatibles con el alto nivel de preparación de los profesionales. La gran mayoría adolece de equipamiento e infraestructura, más bien conviven con enormes precariedades. No todo el fútbol y sus estamentos son profesionales y el no vivenciar esta realidad, según mi opinión, afecta los niveles de creatividad y de adaptación de los técnicos.

Las realidades son diversas. Es necesario y oportuno involucrarse.

No tengo dudas de que en el aula, además de instruirse en temas muy relevantes, analizan esta variable desde lo teórico. No obstante, protagonizarlo es una cuestión absolutamente distinta y enriquecedora. El INAF permite a los futbolistas activos prever su futuro y tomar con antelación al retiro la opción de convertirse en técnicos, alternativa válida, por cierto.

Sabemos que los futbolistas en su mayoría abandonan estudios superiores (salvo algunas excepciones), porque ser futbolista demanda mucho tiempo y esfuerzo, y es tan competitivo que no te permite compatibilizarlo con otras actividades que demanden lo propio. Por ello, deduzco que no todos los futbolistas poseen los talentos, cualidades y vocación para convertirse en entrenadores de fútbol, y es aquí donde -creo- está el “talón de Aquiles”: el no tener un mecanismo para discriminar aptitudes.

Para los futbolistas vigentes, el sistema de estudio que ofrece INAF, es decir, asistir sólo el lunes de cada semana, es cómodo en algunos casos, no en todos. Recordemos que el Instituto está en la capital y que cuenta, además, con una sub-sede en la Octava Región, que posterior a la pandemia dejó de funcionar.

De todas formas, estudiar sólo los lunes no deja de ser atractivo y conveniente. Ahora bien, sólo con la intención de recordar y hacer mención, me voy a referir al modelo antiguo de formación técnica, un modelo que ya no existe.

La Unidad Técnica Nacional, creada en la Federación de fútbol de Chile, implementó para la formación de técnicos «el sistema francés», que consistía en ofrecer a los futuros entrenadores un programa que contemplaba tres niveles de titulación, con mallas curriculares especialmente diseñadas para cada uno de ellos.

El primer nivel, curso de iniciador, 22 días intensos de trabajo bajo una disciplina por decirlo de alguna manera militarizada, desde las siete de la mañana hasta las 22:00 horas, con actividades teóricas y prácticas a prueba de vocación y aguante. El título de iniciador de fútbol sólo alcanzaba para desenvolverse laboralmente en el fútbol formativo (escuelas de fútbol), etapa de descubrimiento e iniciación. Luego, debías realizar varios cursos complementarios para recién después de dos años regresar con la práctica certificada, además de haber aprobado con un 5,5 mínimo tu curso de iniciador.

Con esos antecedentes eras aceptado para realizar el segundo curso, el de monitor, bajo el mismo procedimiento, y luego el de entrenador, en las mismas condiciones. Vale decir, la vocación, actitud y aptitudes estuvieron siempre forzadas al máximo.

Hago mención a esto no con el afán de comparar, bajo ningún punto de vista. Lo menciono sólo para que los técnicos en este país nos respetemos más y nos hagamos respetar. Somos nosotros los únicos que sabemos el esfuerzo que significa prepararse para la difícil tarea de liderar proyectos deportivos en lo formativo y competitivo. Personalmente valoro y agradezco el proceso que me tocó vivir junto a colegas que durante muchos años han dignificado la profesión y respeto en sus diferencias a los también colegas y grandes profesionales que producto del nuevo programa de formación la seguirán dignificando.

De acuerdo a la ley de la vida, los del sistema antiguo estamos por terminar el ciclo; sin embargo, mi mayor preocupación es la total indefensión en la que se encuentra nuestro fútbol amateur. Las estructuras y programas de capacitación para técnicos de este sector no funcionan, más bien no existen, y esto es grave. Me atrevo a decir con mucha responsabilidad que éste es el eslabón perdido del fútbol chileno.

Si consideremos que es justamente aquí donde nace el futuro futbolista, debemos recibirlo con profesionales capacitados en el inicio de su aventura. No debemos esperar que se deformen para corregirlos en el camino. Falta el eslabón, formación profesional para todos aquellos potenciales técnicos que no tienen acceso al INAF.

Por muchas razones, no pueden participar de este centro de formación técnica. No obstante, desean con todos sus fuerzas vocacionales someterse a algún modelo de aprendizaje que se adapte a su realidad y que les permita formalizar, fortalecer su trabajo y ser efectivos en este sector tan olvidado.

No podemos obviar algo tan evidente. Si algún organismo competente fiscalizara las escuelas de fútbol, y el fútbol amateur en todas sus categorías, nos daríamos cuenta que hay pocos profesionales interactuando en la conducción técnica. Por esta razón, me sentí muy contento al saber que el Colegio de Técnicos de Fútbol de Chile, se ha hecho cargo de intervenir de manera presencial y efectiva, atendiendo la demanda que existe por parte de los técnicos aficionados, para perfeccionar su trabajo ecléctico y empírico, que realizan con mucho cariño y dedicación, y transformarlo en un trabajo formativo integral y de calidad, que le permita al niño futbolista del sector amateur alcanzar los mejores niveles deportivos e instruirse en principios y valores.

El presidente, Carlos Ramos, junto al directorio del Colegio Técnico, implementó un modelo muy similar al que condujo Pedro Morales Torres en la Unidad Técnica Nacional y se puso a trabajar. Ya se han realizado algunos cursos en la zona norte del país.

Este programa de capacitación fue recibido con mucha alegría por los cientos de participantes, todos ávidos del conocimiento, quienes resultan muy agradecidos y sin duda se sienten mejor preparados. Recordemos que el Colegio Técnico reúne una cantidad importante de socios, en su gran mayoría profesionales con gran recorrido y trayectoria.

Poseen la experiencia necesaria para colaborar con todos los técnicos de este sector, en este caso Roberto Álamos y César Vaccia quienes lideran el proyecto educativo.

Oalá, y por el bien del fútbol chileno, algún día la ANFA (que siempre ha tenido la intención y la voluntad de capacitar a su gente), pueda incursionar en una alianza perfecta con el Colegio Técnico del Fútbol, que tiene la misma intención y voluntad, y juntos tomar el toro por las astas e institucionalizar la formación de técnicos para el fútbol amateur, otorgando el respectivo título para el sector aficionado.

Que el iniciador de fútbol titulado en ANFA pueda trabajar en las escuelas de fútbol y hasta la categoría sub 13. Que, además, el monitor de fútbol titulado en ANFA pueda dirigir el campeonato adulto de las asociaciones locales del país y el Torneo Regional de Clubes Campeones, además de las selecciones comunales, en sus categorías menores,

Y, por último, que el entrenador de fútbol titulado en ANFA pueda dirigir las selecciones comunales en los torneos, regionales y nacionales, que tengan además acceso a la Tercera División B y Tercera División A. No nos olvidemos que estas categorías pertenecen a la Asociación Nacional de Fútbol Amateur.

Si nivelamos hacia arriba y empujamos con todas nuestras fuerzas, no se imaginan ustedes los niveles de crecimiento que tendría nuestro querido fútbol chileno.