Chile, casi fuera del Mundial: sin tiempo para llorar

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Por Sergio Gilbert
Actualizado el 25 de marzo de 2022 - 4:52 pm

No se saca nada con empezar a salir a buscar culpables, romper lanzas y encender la hoguera. Tampoco llorar más que un par de lagrimones. Hay que ponerse a trabajar, a tomar decisiones, a actuar para que de una buena vez no tengamos que estar aferrados a la maldita calculadora cada vez que el fútbol chileno sale a competir fuera.

Por SERGIO GILBERT J.

Es cierto. La famosa calculadora que ha acompañado al fútbol chileno desde los tiempos inmemoriales (ya sería tiempo para reemplazarla por algo más moderno) está ahí, cerca de todos los hinchas y dice algo bueno dentro de lo malo: Chile, pese a ser goleado por Brasil y jugar en forma mediocre, aún tiene opciones matemáticas de ir al Mundial.

Y la fórmula no es difícil de explicar:  si La Roja derrota a Uruguay (en Santiago), y Perú y Colombia no ganan sus respectivos partidos frente a Paraguay y Venezuela, el equipo nacional se clasificará al repechaje donde seguramente se medirá con Australia. De ganar esa confrontación, entonces Chile estará entre los 32 equipos participantes de Qatar 2021.

Eureka. Hay aún posibilidades tal y como nos dijo, a modo de consuelo, el entrenador de La Roja Martín Lasarte tras el desastre en Maracaná en lugar de dar explicaciones lógicas y futbolísticas de todos sus desaciertos durante el encuentro ante la escuadra de Neymar (que es lo que, se supone, hace un DT serio en una conferencia de prensa post partido).

En fin, Lasarte vive hoy en su mundo y la verdad es que da lo mismo. No tiene por delante mucho futuro en la jerarquía técnica del fútbol chileno por lo que sus cálculos y faltas de sustancia en el análisis carecen de importancia. Lo trascendente es qué pasará en el medio nacional una vez terminado este duro, sufrido y, seguramente, fracasado proceso.

Lo primero es que no se saca nada con empezar a salir a buscar culpables, romper lanzas y encender la hoguera. Tampoco llorar más que un par de lagrimones. Hay que ponerse a trabajar, a tomar decisiones, a actuar para que de una buena vez no tengamos que estar aferrados a la maldita calculadora cada vez que el fútbol chileno sale a competir fuera.

Empecemos por sincerarnos. ¿Quieren realmente los que dirigen hoy el fútbol nacional realizar cambios estructurales o prefieren seguir como hoy, apostando a que la suerte nos acompañe? Si va a decir que sí, que quieren cambios, háganlos: estudien, discutan y aprueben un plan de desarrollo integral que involucre no solo más “apoyo” al trabajo de las selecciones nacionales (que es como decir nada) sino que reformule toda la actividad, incluida la labor y las competencias de las divisiones menores, los torneos profesionales en todas sus divisiones y, por obvia consecuencia, los procesos de selecciones. ¿Qué eso implica meterse la mano al bolsillo, separar la ANFP de la Federación y renunciar al negocio fácil? Sí, implica todo eso. Háganlo.

Segundo, debe realizarse una actualización del material disponible tanto del DT nacional como del plantel de jugadores.

En junio próximo se jugará una fecha FIFA. Chile debe tener un entrenador titular designado (no un DT “para la emergencia”) y un equipo trabajado para ocupar esos días dedicados a las selecciones nacionales. No importa que cueste mucha plata o que se arme una oncena de puras promesas que luego quizás no estén en las competencias internacionales. Hay que jugar, probar, mirar, equivocarse y acertar si la idea es ir al Mundial 2026.

Por último, que de una vez por todas el medio futbolístico nacional (jugadores, entrenadores, dirigentes y propietarios de clubes) se pongan a analizar todo lo que ha pasado en los últimos años. Lo bueno y lo malo. Lo feo y lo bonito. Todo, bien encauzado, puede ayudar a futuro.

Tarea que obliga a ponerle el hombro a la cosa. Es más difícil que ponerse a llorar, sin duda.

Pero ya es hora de hacer algo más que lamentarse…