Columna de Pablo Figueroa: “Gladiador 2”, una secuela con buenos actores

La segunda parte de “Gladiador”, la historia protagonizada por Máximo Décimo Meridio, cumple más allá de las expectativas de los escépticos que no creían en ella. El chileno Pedro Pascal encarna a Marcus Acacius, un general romano que fue entrenado por Maximo.

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Por El Ágora
Actualizado el 17 de noviembre de 2024 - 12:05 pm

Este viernes 14 fue el estreno mundial de "Gladiador 2" / Foto: AGENCIAS

Han pasado 24 años entre “Gladiador” y la llegada de ésta, su secuela, aunque en rigor sería una «recuela». O una “remecuela”, como las bautizó mucho antes Paulo Quinteros, en sus columnas de cine.

Es un término que se usa para las películas que si bien son una secuela, al seguir la historia planteada por una saga exitosa, a la vez es un recomienzo y un remake al usar básicamente un guion muy parecido a la primera historia, como, por ejemplo, se hizo con Star Wars.

Máximo y Lucius

Lo que ocurre acá es lo mismo. El camino de Máximo Décimo Meridio de Russell Crowe es muy parecido al Lucius del irlandés Paul Mescal, aunque, claro, hay detalles que no podemos revelar, pero hay personajes de la primera versión que aparecen en esta segunda, que está ambientada más de 20 años después.

El chileno Pedro Pascal interpreta al general romano Acacius / Foto: AGENCIAS

Y con la novedad de la inclusión del chileno Pedro Pascal, quien interpreta a Marcus Acacius, una especie de nexo que funciona muy bien entre el mundo político y la guerra. Y ello, porque el personaje es un general romano que tiene como pareja a Lucilla, quien fuera amante de Máximo, y del cual fue subalterno cuando éste lideraba las legiones romanas.

Mientras participa en la invasión a África, Acacius conoce a Lucius, quien vive en Numidia, al norte, con su mujer e hija. Cuando Lucius es llevado como prisionero a Roma, éste se entera que su madre, Lucilla, tiene una relación justamente con Acacius.

Más acción

“Gladiador 2” tiene una duración muy parecida a la de la primera película y busca, imperiosamente, aunque intenta que no se note, en ser cine actual. Adiós a las remanencias de William Shakespeare de la primera, bienvenida la acción. Termina funcionando esta historia de guion básico con personajes elevados por la interpretación de buenos actores.

No es mucho lo que se puede profundizar de un filme para el cual es una bendición no conocer al antecesor, y una buena oportunidad para unir generaciones. El que muchos esperaban fuese el gran error del 2024, ha terminado sorprendiendo al ser una historia ágil, entretenida, sin tener que contar un chiste cada cinco minutos.

¿Habrá una tercera?

Si la taquilla la acompaña, debería haber una tercera que cierre la saga. Si fracasa, al menos su director, Riddley Scott, demostró que aún no está para el retiro que le vienen pidiendo muchos de sus fans, los más antiguos, claro.