(VIDEO) A 107 años de su nacimiento: gracias a la vida por darnos a Violeta
Su veta artística se plasmó en numerosos matices: artista de radio, compositora y recopiladora folclórica, artista plástica, poeta. Se convirtió en una de las figuras más importantes de la música folclórica latinoamericana.
Por CRISTIÁN CARRIÓN / Foto: ARCHIVO
Violeta Parra constituye un referente de la música popular chilena para el mundo. Su veta artística se plasmó en numerosos matices: artista de radio, compositora y recopiladora folclórica, artista plástica, poeta. Su obra pudo llegar al público masivo gracias a la efectiva relación que tuvo la artista con la industria musical, convirtiéndose así en un ejemplo de cómo la industria y el arte pueden tener una relación armoniosa.
Nació el 4 de octubre de 1917, en San Carlos, provincia de Ñuble.
Hija de Nicanor Parra Alarcón, un profesor de música, y de una campesina, Clarisa Sandoval Navarrete, de quien Violeta recordaba su afición a las canciones campesinas. Había sido casada anteriormente con un primo, matrimonio del cual nacieron Marta y Olga. Tras quedar viuda, Clarisa se casó con Nicanor Parra, padre de Violeta.
Tempranamente se inició en el canto. Ello le permitió en forma precoz, a los 17 años, cantar en distintos restaurantes acompañada de su hermana Hilda.
Luego de su traslado a Santiago, en aquel mismo ambiente conoció al ferroviario Luis Cereceda, con quien contrajo matrimonio en 1938 y formó una familia. Su matrimonio terminó diez años después. La desilusión provocada por este amor, marcó gran parte de la vida y obra de la artista.
Su existencia estuvo marcada por los constantes viajes, tanto dentro del país como hacia el extranjero. Todas las experiencias obtenidas de este constante ir y venir, le otorgaron un notable bagaje cultural y el conocimiento tanto de la realidad chilena, como del acontecer universal, constituyéndose en una especie de testimonio de identidad desde Chile hacia el mundo.
Gran parte del movimiento musical chileno generado desde la década de 1950, tuvo en Violeta Parra y su familia un punto de partida. Con estrechos lazos con el movimiento conocido como Nueva Canción Chilena, Violeta reflejó también la evolución del canto popular a través de los distintos espacios en que la artista tuvo que desenvolverse. Sus composiciones y recopilaciones, además, fueron un punto de referencia para el posterior desarrollo de la música nacional, transformándose en la principal figura de la historia de nuestro folclor.
Entre las numerosas canciones que escribió Violeta Parra, una de las más importantes de la historia de la música nacional es, sin dudar, «Gracias a la vida». Esta canción, que ha sido interpretada por numerosos artistas en todo el mundo, es un himno a la gratitud por la existencia y por el amor.
Fue escrita en un momento difícil de la vida de Violeta, cuando su matrimonio estaba en crisis y su carrera artística estaba estancada. Sin embargo, la canción se convirtió en un éxito absoluto, además en su carta de presentación.
Otras grandes canciones, «Volver a los diecisiete», «La jardinera», «Run run se fue pa’l norte», «El gavilán», «Maldigo del alto cielo» y «Casamiento de negros», tienen en común la poesía, la protesta social y la raíz folclórica.
Además de la música, Violeta Parra fue una artesana talentosa que dejó un importante legado. Sus tapices, arpilleras, pinturas y bordados se exponen en importantes galerías y museos de todo el mundo. También fundó el Museo de Arte Popular, que lleva su nombre y es uno de los más importantes del continente.
Pero toda esa sensibilidad que plasmó en su obra, tuvo un triste desenlace en su vida. Su intensidad hasta en las cosas más sencillas, sus fracasos amorosos y sus dificultades económicas, generaron en ella una gran depresión que la condujo al suicidio el 5 de febrero de 1967.
Su prematura desaparición, sin embargo, dio vida a una figura mítica, cuyas composiciones continúan siendo recreadas tanto por músicos populares como doctos e inspirando las creaciones de nuevas generaciones de artistas.
La irreverencia de su discurso y su apasionada defensa de los derechos de los sectores más postergados la han convertido en un referente para diversos movimientos sociales y su vida ha inspirado varios libros biográficos e, incluso, una película, “Violeta se fue a los cielos” (2011), de Andrés Wood.
La Fundación Museo Violeta Parra fue creada en 2014 con el objetivo de conservar, restaurar, difundir y poner en valor la vida, obra y legado de Violeta.
