Serie Premios Oscar (parte 4): Sólo tres películas se llevaron los premios más codiciados
Las estatuillas más importantes son las de mejor película, dirección, guion, actor y actriz, y ganarlas todas es toda una hazaña.
Por ANDRÉS ALBURQUERQUE / Fotos: ARCHIVO
Los Oscar suman con los años más y más categorías, que buscan premiar todas las áreas que forman parte de una producción cinematográfica moderna. Y aunque todas son importantes, en la industria siguen siendo cinco las más codiciadas: mejor película, dirección, actor, actriz y guion.
Y a lo largo de la historia de los galardones, solamente tres películas han conseguido barrer con sus adversarios: “Sucedió una noche”, “Atrapado sin salida” y “El silencio de los inocentes”.
La primera, una clásica comedia con guion de Robert Riskin (quien luego fue nominado otras cuatro veces, sin lograr repetir), y que contó en los roles protagónicos con Clark Gable y Claudette Colbert.

La cinta fue dirigida por uno de los grandes: Frank Capra. Nacido en Sicilia como Francesco Rosario Capra, fue maestro de maestros y ganador de tres Oscar como mejor director: por “Sucedió una noche” (1935), “El secreto de vivir (1937) y, en 1939, con “You can’t take it with you” (“No puedes llevártelo contigo”), pero que llegó a nuestros cines como “Tómalo o déjalo” o “Vive como quieras”.
Capra, además, dirigió en 1947 una verdadera película de culto de la que los estadounidenses se sienten muy orgullosos: “Qué bello es vivir”, un clásico del optimismo y las buenas vibras protagonizado por el bueno de James Stewart.
“Atrapado sin salida”, vencedora en 1975, fue escrita por Bo Goldman y Lawrence Hauben, y es protagonizada por Jack Nicholson, Louise Fletcher y un joven y casi debutante Danny de Vito. Trata sobre un criminal reincidente por mantener relaciones sexuales con una joven de 15 años que, aunque no está mentalmente enfermo, es internado en un hospital siquiátrico, donde espera evitar el trabajo duro y cumplir el resto de su condena en un ambiente relajado.
Sin embargo, al llegar al hospital se encuentra con la sala dirigida por la estricta enfermera que suprime las acciones de sus pacientes a través de una rutina pasiva-agresiva, intimidando a los pacientes. El recién llegado logra una gran conexión con el resto de los pacientes, pero luego se entera de que su sentencia puede ser indefinida, e inicia planes para escaparse.
El director, el checo-estadounidense Milos Forman (quien en 1984 volvería a ganar el Oscar por otra joya: “Amadeus”), logra en esta cinta una atmósfera de maniática comedia que fue rodada en un hospital siquiátrico real.

La tercera es “El silencio de los corderos” (en Latinoamérica la conocimos como “El silencio de los inocentes”), vencedora y aclamada en 1991, y que fue una de las más taquilleras del año (recaudó 272,7 millones de dólares y solamente costó 19 millones).
Es una película fantástica con unos imponentes Anthony Hopkins y Jodie Foster en los papeles del sicópata Hannibal Lecter y la joven aspirante a detective Clarice Starling. Fue escrita por Ted Tally, basada en la novela homónima de Thomas Harris.
Con un aire inquietante y misterioso, Clarice deberá sacar información de uno de los asesinos más temibles para atrapar a otro delincuente que aterroriza a la ciudad. Fue dirigida por Jonathan Demme, quien nunca volvió a ser nominado y que sólo tuvo un éxito posterior: “Philadelphia” (1993), con Tom Hanks y Denzel Washington.
Una curiosidad: Foster odió trabajar en la película por una razón muy especial: le tenía terror a Hopkins. “Nunca hablé con él. El primer día hicimos la lectura completa de la película. Y al final, nunca quise volver a hablar con él. ¡Estaba petrificada, aterrada!”, recordó en una entrevista.
“Él siempre estaba detrás de las mamparas de vidrio o encerrado en su celda. Y así llegamos al final de la película, y nunca realmente tuvimos una conversación. En el último día se me acercó, fue muy amable, y le vi algunas lágrimas. Me dijo: ‘Yo te tenía mucho miedo por la forma en que me mirabas’. Yo me largué a reír, porque ¿quién podría tenerme miedo?”. El resultado fue un pavor que traspasó todas las fronteras de una película imprescindible.
