Rusia: reviven planta de 31.800 años de antigüedad

Científicos rusos reviven una planta extinta desde la época del Pleistoceno. Sus semillas fueron encontradas en la madriguera de una ardilla ártica y conservadas en el permafrost siberiano.

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Por El Ágora
Actualizado el 31 de julio de 2025 - 11:59 pm

La planta más antigua del mundo fue “resucitada” en Rusia. Foto: X (TWITTER)

Un equipo de científicos rusos revivió a una planta extinta hace unos 32 mil años. Las semillas, conservadas en el permafrost de Siberia, permitieron revivir a la silene stenophylla, planta de hoja estrecha

Ahora es el organismo vivo más antiguo que se regenera a partir de un tejido vegetal.

La planta tiene pétalos más largos que los de las plantas actuales de la misma especie.

El camino, no obstante, fue arduo. En 2007 los investigadores dieron con las semillas de la planta. Y las encontraron en el lugar más inesperado: dentro de una antigua madriguera de una ardilla ártica.

Ahí, a 38 metros de profundidad a lo largo del río Kolyma, encontraron lo que el animal había escondido hace miles de años. Las semillas y frutos quedaron congelados en el hielo del Pleistoceno.

Tras someterse a la prueba del radiocarbono, dieron con su edad: 31.800 años. Supera por mucho a una palmera datilera de dos mil años encontrada en Israel.

Pétalos más largos y espaciados

Ante los intentos en vano de que la planta respondiera a la germinación, los expertos optaron por buscar una alternativa. Extrajeron tejido placentario de frutos inmaduros para cultivarlos in vitro posteriormente. Y así fue como consiguieron cultivar hasta 36 plantas idénticas a través de la clonación vegetal.

Los resultados no pudieron ser más satisfactorios. Las flores blancas se formaron perfectamente, las plantas eran fértiles y hubo una germinación del 100% de las semillas producidas. Éxito rotundo. Pero, además, encontraron una gran diferencia respecto a las silene stenophylla actuales: sus pétalos son más largos y espaciados.

El hallazgo sugiere la existencia de un fenotipo de la Edad de Hielo que sobrevivió en el permafrost, pero que posteriormente desapareció. Una diferencia sobre la que hay pocas certezas, aunque todo apunta a que podría tratarse de una adaptación a las condiciones extremas de la época o un rasgo evolutivo perdido con el tiempo.

Los resultados se publicaron en la última edición de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.