Muere Alejandro Bustos, sobreviviente de la masacre de Paine

Su testimonio reveló atrocidades cometidas tras el golpe de 1973 y expuso la participación de civiles en crímenes de lesa humanidad.

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Por Cristián Carrión
Actualizado el 20 de julio de 2025 - 2:25 pm

Bustos sobrevivió a su fusilamiento el 20 de septiembre de 1973 / Foto: INSTAGRAM

Falleció Alejandro Bustos González, conocido como “El Colorín”, único sobreviviente de la masacre de campesinos de Paine ocurrida en los días posteriores al golpe militar de 1973. Su muerte marca el fin de una vida atravesada por la brutalidad, la resistencia y la memoria.

El 20 de septiembre de ese año fue detenido junto a otros trabajadores del campo, y llevado al fundo Cullipeumo. Ahí fue fusilado por carabineros y civiles junto a Carlos Chávez, Orlando Pereira, Raúl Lazo y Pedro Ramírez.

Dado por muerto, fue arrojado a un río. Pero sobrevivió, convirtiéndose en una figura fundamental para reconstruir los hechos más oscuros de esa época en la zona sur de Santiago.

Memoria viva contra el silencio

Su testimonio fue crucial para identificar a quienes participaron en los crímenes, incluyendo civiles vinculados al empresariado, algunos con lazos familiares con políticos actuales. Nombró a los conocidos “chacales de Paine”, un grupo que operó junto a uniformados y particulares en crímenes contra el campesinado organizado.

Alejandro Bustos no sólo sobrevivió a la ejecución, sino que también enfrentó durante décadas el peso de lo vivido y la tarea de dar voz a los que ya no podían hablar.

Fue un testigo central en procesos judiciales por violaciones a los derechos humanos y una figura simbólica en la lucha contra el negacionismo. Su historia dejó al descubierto una verdad incómoda: el rol de civiles en los crímenes de la dictadura, más allá del aparato militar.

Reconocido por su dignidad y valentía

Distintas organizaciones de derechos humanos expresaron su pesar ante su partida. La Agrupación Memoria de Paine escribió: «Tu partida deja un vacío inmenso, pero también una huella imborrable en la memoria colectiva. Fuiste fuerza, fuiste lucha, fuiste verdad.»

El legado de Bustos es inseparable del dolor y la dignidad del mundo campesino reprimido tras el golpe. Su testimonio mantuvo viva la memoria de sus compañeros ejecutados, y su figura inspiró a nuevas generaciones comprometidas con la justicia histórica.

Un símbolo que no se apaga

La historia de Alejandro Bustos no sólo narra un crimen brutal, sino también la resiliencia de un pueblo entero, silenciado por años. Su vida fue un acto permanente de denuncia, memoria y exigencia de verdad.

“Hoy Chile lo despide con respeto, sabiendo que su relato no se apagará, y que su lucha trasciende su muerte”, indican en redes sociales.