Falta una chaucha para el peso de la UC

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Por Gerardo Silva
Actualizado el 12 de julio de 2020 - 10:25 am

Falta una chaucha para el peso de la UC

La Universidad Católica sigue en estado de confort: dominador de los torneos locales, pero sin poder dar el salto cualitativo en lo internacional.

Por Gerardo Silva, entrenador

Por varias décadas Universidad Católica ha tenido un gran comportamiento en la competencia del fútbol chileno: siempre en los primeros lugares y con un modelo de juego definido que ningún técnico se ha atrevido a modificar. Los entrenadores que llegan solamente le agregan su impronta y estilo de conducción y se dejan llevar por este club que históricamente es reconocido por un fútbol elegante, de buen trato al balón y principalmente de juego construido, características que se fortalecen desde su fútbol joven. 

La UC es un club productor de jugadores que, reforzados con futbolistas experimentados, intentan la mezcla perfecta para tener un equipo competitivo.

En la actualidad, es el dominador absoluto de los torneos nacionales. Repitiendo lo sucedido en años anteriores, no ha tenido dificultades ni rivales. Claramente, el rendimiento de la Católica en la competencia local es irreprochable e independiente a los nombres y nacionalidades de sus técnicos. Esto  habla bien de su estructura institucional, principalmente de la figura de su gerente deportivo, José María “El Tati” Buljubasich, gran conocedor del medio, quien otorga y ofrece las facilidades y garantías para ser protagonista permanente; es más, da la impresión de que lo hace con el mínimo esfuerzo.

Por lo antes mencionado, llama poderosamente la atención que estos mismos estándares institucionales no alcancen para la competencia internacional. De la gloria local pasamos a la decepción internacional. Digno de análisis, ¿verdad?

En el torneo local, la Católica pocas veces es exigida como para recurrir a un plan B y realizar modificaciones tácticas que se hacen necesarias para ir sorteando etapas en torneos foráneos. Nuestro torneo es paupérrimo. ¡Si hasta hemos llegado a jugar torneos sin decenso!… Muchos participan, pocos compiten.

En el campo internacional los parámetros de exigencia son mayores. La Católica no llega preparada convenientemente para enfrentar estos torneos, por razones obvias: sus jugadores no llegan en su peak de rendimiento. Si además agregamos que económicamente las inversiones son austeras, no llegan refuerzos con real jerarquía.

Hoy observamos nuevamente a una Universidad Católica protagonista. Casi con seguridad podría afirmar que repetirá el éxito local; por lo tanto, será responsabilidad de la dirigencia, la gerencia y el entrenador, Ariel Holan, dar el salto cualitativo que tanta falta le hace a uno de nuestros equipos grandes y aprovechar así su mejor momento, a pesar de las carencias, con inteligencia táctica,  convicción y metiendo mano a diversos elementos. Debe intentar una campaña como las realizadas por Independiente del Valle, Atletico Nacional y Santa Fe de Colombia, o el Chapecoense de Brasil, que con poco y quizás menos lograron protagonismo internacional.