Europa rebaja la protección para los lobos
El cambio de estatus del Convenio de Berna -sobre protección de la naturaleza- podría exponer a las crecientes poblaciones de lobos al sacrificio y a la caza deportiva en los países miembros de la Unión Europea (UE).
El Consejo de Europa acogió una propuesta de la Unión Europea para rebajar el estatus de protección de los lobos de “estrictamente protegido” a “protegido”.
La medida provocó una oleada de indignación por parte de los conservacionistas, que afirman que la medida es más política que científica.
La Comisión Europea propuso el cambio del Convenio de Berna sobre conservación de la vida silvestre y los hábitats naturales europeos en diciembre de 2023. Fue el paso previo necesario para modificar la propia ley de protección de la naturaleza de la UE.
El acuerdo permitiría “una mayor flexibilidad en la gestión de las poblaciones de lobos”, según el Ejecutivo comunitario. La presidenta Ursula von der Leyen calificó la votación de “noticia importante para nuestras comunidades rurales y de agricultores”. Y afirmó que era necesario un “enfoque equilibrado” para proteger los medios de subsistencia.
Lo que no dijo Von der Leyen es que perdió el poni de su familia por el ataque de un lobo, en 2022. Y el año pasado fue criticada por sugerir que los lobos también suponen un riesgo para los humanos.
La comisaria de Medio Ambiente, Jessika Roswall, reconoció el éxito de las medidas de conservación, pero dijo que la “realidad ha cambiado. El aumento constante de las poblaciones de lobos y el riesgo que esto supone han justificado el cambio del estatus legal de protección del lobo”.
“Un día muy triste”
Thomas Waitz, eurodiputado y copresidente de Los Verdes europeos, aseguró que es una noticia triste. “Un día triste: los lobos sirven de chivo expiatorio mientras los conservadores distraen la atención de los fracasos de sus políticas rurales. Este regalo de Navidad adelantado se utilizará para reducir la protección de otros animales, como los castores, las tortugas, las focas y los linces”, afirmó.
Según el acuerdo internacional ratificado por 50 países, las especies “estrictamente protegidas” no pueden ser matadas, capturadas, retenidas o perturbadas deliberadamente. Ni sus zonas de reproducción dañadas.
La decisión adoptada en Estrasburgo entrará en vigor dentro de tres meses. A no ser que al menos un tercio (17 países) de las Partes en el Tratado se opongan formalmente. En principio, sólo cinco países votaron en contra: Bosnia-Herzegovina, Mónaco, Montenegro y Reino Unido. Túnez y Turquía se abstuvieron.
La votación supone un retroceso en la postura de la UE. En efecto, en 2022 rechazó una propuesta de Suiza para la misma rebaja del estatus de protección. Por entonces, el plan sólo obtuvo el apoyo de Azerbaiyán, Bielorrusia, Georgia, Liechtenstein y Turquía.
Un precedente peligroso
Los conservacionistas consideran que la propuesta es el resultado directo de la presión del lobby de la agricultura y la caza industriales. Además del apoyo de grupos políticos de derecha y populistas.
“La decisión sienta un peligroso precedente para otras especies europeas, como los osos y los linces”, declaró Joanna Swabe. La responsable de asuntos públicos de Humane Society International/Europa afirmó que los cambios deben basarse exclusivamente en pruebas científicas.
“En lugar de ello, las decisiones sobre los lobos se vieron claramente impulsadas por la conveniencia política. Sólo consiguen apaciguar a grupos ruidosos, como los cazadores, que prefieren recurrir a los rifles en vez de coexistir con los grandes carnívoros”, afirmó Swabe.
Última instancia judicial
Sofie Ruysschaert, de BirdLife Europa, apuntó que la medida amenaza con hacer retroceder décadas en la recuperación de lobos al borde de la extinción. “En lugar de invertir en ciencia, han optado por una narrativa política que convierte a la vida silvestre en el chivo expiatorio de retos sociales más amplios”.
El Convenio de Berna entró en vigencia en 1982. Desde entonces, la población europea de lobos ha superado los 20 mil ejemplares en todos los Estados miembros, excepto en tres.
En un informe del año pasado, la Comisión Europea afirmó que las cifras se duplicaron desde 2012. Así, se calcula que una de cada 1.500 ovejas -hay unos seis millones en Europa- se pierde cada año por ataques de lobos.
La organización italiana sin fines de lucro Green Impact anunció su intención de recurrir ante el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas.
