Especies de rápido crecimiento cambian bosques del planeta
Una investigación, con participación del Instituto de Ecología y Biodiversidad de Chile, analiza rasgos funcionales de hojas, madera y semillas junto con variables ambientales de la mitad de las especies conocidas.
Las presiones humanas acumuladas están modificando la distribución de muchas especies de árboles en el mundo, aumentando el riesgo de extinción de aquellas ya amenazadas. Entre los factores influyen el cambio en el uso de suelo, los incendios forestales, la fragmentación y el cambio climático.
Al mismo tiempo, la expansión de especies exóticas naturalizadas está reconfigurando la diversidad forestal global, con impactos en el funcionamiento de los ecosistemas.
Así afirma un estudio de la revista Nature Plants liderado por la Universidad de Aarhus y con participación del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB). El trabajo analizó más de 31 mil especies arbóreas (casi la mitad de las conocidas) y distinguió entre exóticas naturalizadas, nativas amenazadas y no amenazadas.
Uno de los hallazgos centrales es que las especies con crecimiento rápido y alta tolerancia ambiental tienen mayor capacidad de expandirse en cualquier escenario. En contraste, las especies de crecimiento lento enfrentan mayores riesgos de desaparecer.
“Las especies naturalizadas crecen rápido y usan muy eficientemente los recursos. En cambio, las especies en peligro crecen más lento y son más conservadoras”, explica Álvaro Gutiérrez, investigador del IEB.
La protección es determinante
Aunque ambos grupos están sometidos a presiones similares, sus trayectorias son opuestas. Así, las especies introducidas tienden a expandirse, favorecidas por la acción humana y los disturbios, mientras las nativas amenazadas ven reducido su rango de distribución.
Este reemplazo puede alterar procesos importantes, como los ciclos de nutrientes y del carbono, además de afectar la estabilidad de los bosques. “Hay señales de que el ser humano está homogenizando la biota, favoreciendo especies más generalistas”, advierte Gutiérrez.
El fenómeno tendrá mayor impacto en zonas tropicales y subtropicales, pero Chile también enfrenta este proceso. Especies como el pino radiata, el pino oregón o el pino ponderosa ya muestran capacidad de expandirse fuera de sus áreas de plantación. Incluso invaden ecosistemas fríos o la estepa patagónica. También se han detectado invasiones en bosques del sur por otras especies exóticas.
Los incendios forestales cumplen un rol crucial en esta dinámica, pues facilitan la dispersión y establecimiento de estas especies. En contraste, muchas nativas no están adaptadas a estos nuevos niveles de perturbación.
En este escenario, el estudio plantea dos líneas de acción prioritarias: control temprano de especies invasoras, y refuerzo de la conservación de especies nativas.
Entre estas últimas destacan especies emblemáticas de Chile, como el alerce, la araucaria y el ruil, además de diversas especies de sotobosque. Su protección será determinante para mantener la biodiversidad y el equilibrio de los bosques en el futuro.
