España vs Chile: diferencias de regulación en apuestas online

En 2025, la industria de las apuestas online avanza a toda velocidad. Sin embargo, mientras España presume de una cancha bien delimitada y con árbitro estricto, Chile sigue jugando un amistoso sin reglamento definitivo, con jugadas que rozan el fuera de juego.

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Por El Ágora
Actualizado el 27 de junio de 2025 - 5:00 pm

España y Chile juegan un partido regulatorio en dos canchas diferentes. / Foto: ARCHIVO

Desde la Ley 13/2011, España opera bajo un marco federal que obliga a cualquier operador a obtener licencia estatal para ofrecer apuestas online. A esto se suma el Real Decreto 176/2023 sobre Entornos de Juego Seguro. Este exige enlaces de ayuda visible, sistemas de verificación reforzados y un registro único para auto prohibición de usuarios.

Las últimas disposiciones, vigentes desde marzo de 2024, vetan el uso de tarjetas de crédito para perfiles de riesgo. Y limitan mensajes promocionales que induzcan a la “casi victoria”.

En mayo de 2025 la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ) redobló su ofensiva contra operadores sin licencia. Bloqueó así a 14 webs y coordinó a la “Policía del juego” con bancos y telecoms.

Las sanciones superan los 65 millones de euros y van de la mano con nuevas obligaciones de alertas sobre patrones de riesgo, líneas de ayuda 24/7 y límites de crédito.

El debate fiscal y los próximos pasos

España refuerza de esta manera una reputación de mercado exigente, pero predecible, donde el cumplimiento normativo es la llave de entrada.

Para 2025, el gobierno estudia un límite de depósito único por jugador que se calculará de forma agregada entre todos los operadores. Este paso busca cerrar grietas en la protección al consumidor.

El resultado es un ecosistema donde la recaudación tributaria mantiene un flujo estable, pero las barreras de entrada son altas. O sea, sólo obtienen licencia nacional empresas del Espacio Económico Europeo que acrediten solvencia y planes de juego responsable.

Chile cuenta con 25 casinos presenciales bajo la Ley 19.995, pero su universo online carece de marco específico. En septiembre 2023, la Corte Suprema declaró ilegales las plataformas extranjeras y ordenó el bloqueo de 23 sitios, confirmando que “las apuestas online están prohibidas en nuestro ordenamiento” sbcamericas.com. No obstante, la medida apenas rozó un mercado offshore que capta entre US$130 y 170 millones al año.

Una ley que no cruza la línea de gol

La Cámara de Diputados aprobó en diciembre de 2023 un proyecto para crear licencias, tasas y controles de juego responsable. Sin embargo, el texto lleva más de un año estancado en la Comisión de Hacienda del Senado.

Según la Asociación Chilena de Casinos de Juego, la falta de “urgencia” legislativa y la presión de actores informales frenan el avance. Pese a ello, se proyectan hasta 800 millones de dólares anuales en impuestos si se regula el sector.

Mientras el Congreso dilata la discusión, la Fiscalía archivó causas contra ciertos operadores extranjeros, por “limitaciones técnicas” para perseguirlos. Se genera así la sensación de una “legalidad de facto” que el regulador rechaza.

El resultado es un escenario híbrido, donde los jugadores chilenos acceden a sitios offshore, los clubes de fútbol firman patrocinios con casas de apuestas, y los bancos procesan pagos sin una norma clara que los respalde o prohíba.

Impacto para operadores y mercado

En España, la previsibilidad atrae inversión estable: quienes cumplen con la normativa operan con seguridad jurídica y acceso a medios de pago. En cambio, en Chile los potenciales licenciatarios esperan la señal del Senado mientras observan un mercado gris donde el riesgo reputacional y la inseguridad jurídica elevan el costo de entrada.

¿Y los jugadores?

Para el público español, la diferencia entre un portal legal y otro prohibido es clara y está vigilada. Sitios con licencia como Platincasino ofrecen pasarelas auditadas y garantías de cobro inmediato. De hecho, los usuarios que buscan juegos casino online dinero real pueden hacerlo en plataformas con sello de la DGOJ sin miedo a sanciones o bloqueo.

En Chile, el usuario promedio se mueve en terreno resbaladizo: sí hay oferta —sobre todo internacional—, pero ninguna promesa de protección de depósitos, arbitraje de disputas o límites contra la ludopatía.

Lecciones y proyección a corto plazo

España muestra que un marco integral permite reforzar la protección social y recaudar sin sofocar la innovación. Chile, a su vez, enfrenta la urgencia de pasar de las tarjetas amarillas a una regulación definitiva, que cierre la brecha entre la práctica cotidiana y la letra de la ley. Con la presión fiscal y el ejemplo de Brasil y Perú, todo apunta a que 2025 será el año decisivo: o se aprueba la ley en el Senado, o el país seguirá perdiendo recaudación y control frente a operadores offshore.

En cualquier caso, la experiencia europea indica que cuanto más tarde se establecen las reglas, mayor es el esfuerzo para reconducir los hábitos de juego y recuperar terreno ante la informalidad. El pitazo final aún no suena: Chile tiene la pelota y la oportunidad de marcar el gol regulatorio que su mercado y sus jugadores esperan.