Diésel en alza tensiona abastecimiento de camioneros
Gremios del transporte alertan impacto en costos y advierten riesgo de quiebre logístico ante nuevo incremento de combustibles.
El nuevo ajuste en el precio de los combustibles vuelve a tensionar al sector transporte y abre un flanco económico clave: la estabilidad de la cadena de abastecimiento. Desde el mundo de la carga advierten que el alza del diésel no sólo afecta márgenes, sino que podría comprometer la distribución de productos a nivel nacional.
El presidente de Chile Transporte, Raúl Clavero, fue categórico al advertir el escenario: “Las consecuencias que vamos a tener es la ruptura de la cadena de abastecimiento del país, que es la columna vertebral. Por cada kilómetro que recorremos, perdemos entre 250 y 300 pesos”.
El encarecimiento del combustible impacta directamente en la estructura de costos del transporte, lo que obliga a renegociar tarifas con empresas mandantes. De no existir ajustes, el sector advierte que el sistema podría volverse inviable.
“De lo contrario, inevitablemente, la cadena de abastecimiento se va a romper”, añadió Clavero, apuntando a la necesidad de traspasar parte del costo a quienes generan la carga.
Transporte de pasajeros en alerta
El efecto no se limita al transporte de carga. Desde el rubro interurbano, Carolina Navarrete advirtió que el impacto podría trasladarse a los usuarios: “Cada alza en los combustibles impacta directamente al transporte interurbano y al bolsillo de millones de personas (…), si no hay medidas reales y oportunas, este nuevo aumento terminará traspasándose a las tarifas”.
En paralelo, el segmento de taxis colectivos reportó dificultades operativas en la postulación a beneficios estatales, aunque éstas ya comienzan a resolverse, según el dirigente Héctor Sandoval.
Efecto inflacionario
Desde el análisis económico, el encarecimiento del diésel podría trasladarse rápidamente a los precios. El economista Gustavo Díaz proyectó que “para abril y mayo podríamos ver variaciones de la inflación entre 0,2 y 0,5 puntos porcentuales por sobre lo habitual, y hacia junio o julio entre 0,5 y 1,5 puntos adicionales”.
El escenario se complejiza pese a un tipo de cambio relativamente contenido y a la reciente baja del petróleo en mercados internacionales, factores que no han logrado amortiguar el impacto local.
Así, el alza de combustibles vuelve a instalar un debate estructural: el equilibrio entre costos logísticos, precios al consumidor y la sostenibilidad de un sistema que sostiene gran parte de la actividad económica del país.
