Columna de Sergio Gilbert: Ya tenemos el diagnóstico y ahora pasemos al tratamiento

El fútbol chileno está hoy moribundo y eso es algo más que obvio. De hecho, quizá nunca antes se vivió algo igual porque, esta vez, la crisis es multifactorial y, por ahora al menos, sin visos de ser revertida.

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Por Sergio Gilbert
Actualizado el 27 de marzo de 2025 - 12:47 pm

De partida, hay que aceptar que el fútbol chileno está en crisis / Foto: ARCHIVO

Hay que ser precisos en el análisis.

Que Chile no vaya por tercera vez consecutiva a un Mundial adulto (como parece que pasará) no es el origen de la crisis. Es la consecuencia. Por tanto, reducir esta situación a lo mal entrenador que nos pueda parecer Ricardo Gareca o a la enervante incapacidad de los jugadores nacionales a hacer goles, no sólo es erróneo. Denota incapacidad analítica.

Y es que todos -o casi todos- sabemos los problemas que originan el actual estado de las cosas: incapacidad directiva en grado sumo, nula capacidad para llevar a cabo un plan de desarrollo integral de la actividad, pésima estructuración de los torneos y competencias locales, escasa inversión del trabajo de divisiones menores, coaptación de los clubes de parte de representantes, cero participación de todos los estamentos (futbolistas, entrenadores, árbitros) en la elaboración de propuestas para que el fútbol chileno, de verdad, evolucione, monopolio en la formación de los entrenadores, poco interés en salvaguardad el “producto”, inacción generalizada para salir del pozo.

Eso, en verdad, es por todos conocido.

El tratamiento

El tema de fondo hoy es cómo avanzar. Ya tenemos muy claro el diagnóstico por lo que, más allá de la discusión bizantina y de las histéricas peticiones de que echen a patadas a Gareca (reacción que puede ser entendible en el hincha de tablón, pero no en un “profesional” de las comunicaciones), es importante empezar el tratamiento para que este moribundo pueda salir de la agonía y se estabilice y, en un futuro de mediano-largo plazo, pueda levantarse y volver a caminar.

Lo primero es la aceptación. Si no hay conciencia del mal estado en que está el fútbol, si sigue habiendo conformidad e incluso negación por parte de quienes dirigen el fútbol chileno, la crisis se mantendrá.

¿Hay que relevar a los actuales jerarcas de la ANFP?

Sin duda. Pero no basta con eso si es que el reemplazo emerge de entre los mismos que pusieron a Pablo Milad a cumplir una función para lo cual no estaba preparado. Vendrá otro igual de ineficiente.

Medidas urgentes

Hay que mejorar la raza dirigencial. Debe haber, por tanto, cambio de estatutos de la Corporación, y eso lo debe alentar el Ministerio de Justicia, para imponer cualidades y características a quienes ejerzan como dueños de clubes y dirigentes.

También, de una vez por todas, hay que separar la ANFP de la Federación para que las platas que produce la televisión y la Selección, no vayan a los mismos bolsillos, que son de gente que ven en esta actividad una posibilidad real de lucro.

No es todo.

Se debe presionar a los parlamentarios para que una reforma a la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas sea promulgada. Pero no sólo eso, sino que, en conjunto a ello, se obligue a la Comisión de Mercado Financiero (CMF) una permanente y exhaustivo control para que los especuladores, los chantas que hoy se hacen los vivos en los clubes, sean definitivamente transparentados.

A partir de todo esto, viene la segunda parte: la elaboración de planes de desarrollo en todos los ámbitos, elaborados no por comisiones de clubes, sino que por especialistas en cada materia, en discusiones que se puedan debatir públicamente y con ideas que no terminen entrando en forma de caballo y saliendo en forma de camello.

La inversión es más que necesaria

Debe haber, también, no un compromiso, sino que la obligatoriedad que tanto los clubes inviertan y no sólo gasten a su antojo lo que les llega como integrantes del mundo futbolístico nacional.

Un porcentaje de los recursos debe ir destinado a invertir en infraestructura, divisiones menores, seguridad en los estadios, marketing de los torneos, preparación de las selecciones nacionales.

Parece mucho y un tanto ilusorio. Más aún cuando hoy, la mayoría de los que son dueños de los clubes piensan que nadie debe decirles en qué gastar “su” plata. Se sienten dueños del perro…

Si siguen pensando de esa manera, si creen que la están haciendo de oro de esta forma, no lloren después porque hoy no somos capaces de hacerle un gol a nadie.