Columna de Sebastián Gómez Matus: Día cero y una falla en el sistema

Tras el masivo apagón de ayer, las respuestas y declaraciones de parte del Gobierno y de las empresas involucradas, brillan por su vaguedad a la chilena.

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Por Sebastián Gómez Matus
Actualizado el 26 de febrero de 2025 - 4:20 pm

Excelente imagen para graficar el apagón y la vigencia de las siempre útiles linternas / Foto: AGENCIA EFE

Pasadas las tres de la tarde, “la hora de los locos”, como se lee en un poema de Teillier, de Arica a Chiloé el país quedó sin electricidad. Sin internet, dirán algunos. Los teléfonos quedaron funcionando a media máquina y después de algunas horas la conectividad era prácticamente nula. Lo primero que se me vino a la cabeza fue la serie que Robert De Niro protagoniza en Netflix, “Día Cero”, donde Estados Unidos recibe un ciberataque que dura un minuto y colapsa todo el sistema de electricidad. Exactamente lo que pasó ayer en Chile.

A veces pienso que la realidad virtual, que la producción audiovisual de realidades, ya terminó por suplantar la realidad material. Pero al ver la reacción de la gente, la fragilidad de lo que dependemos, me parece que la polarización entre ambas realidades es demasiado manipulable. Sin luz, sin internet, esta sociedad colapsa de inmediato. Recién allí comenzamos a pensar en el agua, en los alimentos.

El internet, un lugar ficticio

“El internet no existe” es un libro que cuestiona la función que cumple la red y el uso que le damos. La tesis básica es que el internet es una suerte de playground, un lugar ficticio que permite apoderarse de lo que va quedando de realidad.

La luz, es decir, el agua, parece ser el centro de nuestra sociedad. Sin ellas este mundo no se sostiene, pero sabemos que hay una megacrisis hídrica y que el mundo se vuelve cada vez más dependiente de la electricidad.

Si lo que pasó ayer duró apenas unas ocho horas (en la serie “Día Cero” se trata de apenas un minuto), ¿cómo podríamos reaccionar a semanas sin luz? ¿Recuerdan lo que pasó en Osorno con el agua hace unos años? Nadie lo recuerda, porque nadie quiso sacar nada en limpio de esa catástrofe social. Estuvieron más de un mes sin agua; me parece que todavía no hay responsables. Algo que no se me olvida: el dueño del agua osornina era el gremio de profesores de Canadá.

Una falla en el sistema

Cuando todavía funcionaba el internet en el teléfono, alcancé a leer lo que estaba pasando. La frase de oro, una frase chilena por donde se la mire, tanto por su ambigüedad como por su escasez explicativa: “una falla en el sistema”. Cuando los sistemas fallan, nos damos cuenta de que todo sistema es un sistema cerrado (¿habrá que volver a Luhmann?), que los sistemas no se tocan y sólo refieren a sí mismos.

Es la hipermetáfora del sistema ultraliberal en el que vivimos, el otrora sistema capitalista que hoy no es sino un sistema crediticio, es decir, un sistema que especula con capitales y con tiempos que no tenemos.

El corte que se produjo, se dijo, fue debido a una “maniobra no deseada”. Es decir, a un error. Alguien cometió un error. Los sistemas no cometen errores. Cuando regresó la luz, comenzaron las amenazas gubernamentales: harán una investigación exhaustiva para buscar a los responsables. Un lenguaje totalmente vacío, una articulación tan pobre que resulta ejemplar. Lo que ocultan o evidencian estas declaraciones, según cómo se lea, es que no tienen la más mínima idea de lo que ocurrió. Por eso piden 15 días para investigar.

Habría que traer a Robert De Niro para que investigue a fondo y se dé cuenta de que las causas del problema están donde mismo.