Columna de Rodrigo Cabrillana: Pepe Mujica y rabia contra la máquina
Reproducimos una columna publicada en El Ágora hace un año, exactamente el 22 de mayo, dos días después que Pepe Mujica cumpliera 89 años. Ésta es la crónica de un emotivo e impensado encuentro con una de las máximas figuras vivas de la cultura latinoamericana contemporánea.
Son escasos los líderes políticos en Latinoamérica que detentan un reconocimiento popular y que a la vez pueden alzarse con un cartel de beligerante con motivo de ser consecuente a un pensamiento y a una causa en particular. El ex guerrillero y ex presidente uruguayo, Pepe Mujica, perfectamente puede adueñarse de este rol y proyectar una especie de liderazgo ilustre, sobresaliente y célebre.
Sin embargo, Pepe se trata de un tipo sencillo, generoso, idealista, afianzado en su personaje insigne, pero que también es respetado, querido y admirado por una gran parte de la ciudadanía mundial. Su vida ha inspirado libros y películas de todo tipo.
Casado con Lucía Topolansky, ex vicepresidenta de Uruguay, Mujica, que además vive en una granja en las afueras de Montevideo, se ha caracterizado por una vida austera y asequible, sin lujos y sin pompas, transformándose en un referente para muchos que se fascinan con su carrera política y su persona.
Ha manejado también por largo tiempo, un Volkswagen Escarabajo que data de 1987, negándose incluso a renovar su medio de transporte.
Un sobreviviente
Pero, sin duda, la notoriedad de Pepe Mujica proviene desde el contexto de la arena política que lo llevó a ser proclamado como mandatario de la nación uruguaya en 2010, tras un pasado dificultoso como dirigente del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros que, inclusive, lo condujo a estar privado de libertad por más de una década. En calidad de “rehén” y apresado por la dictadura cívico-militar de los ’70 y principios de los ’80, sobrevivió tras las rejas a las duras condiciones de vida que le habían sido impuestas.
De hecho, Mujica es un sobreviviente también a levantamientos armados de los que incluso fue lastimado con sendos balazos. A la vez que también vivía en la clandestinidad mientras era buscado intensamente por la policía de su país. Es más, ni siquiera la cárcel fue una condicionante para su ímpetu y espíritu incombustible y rebelde, de la que se fugó en numerosas oportunidades, buscando seguir la lucha por la libertad y el camino de un mundo más justo para todos.
Hombre supremo y caudillo, que tomó las armas para pelear incesantemente por sus convicciones, Mujica es un inspirador por naturaleza en una sociedad integral donde también la política global está tremendamente desprestigiada por sus dirigentes mayormente corruptos y desvergonzados. Pepe en ese sentido, ha forjado una ética de mucha honorabilidad, que transita por los senderos de la honra y el predicamento y la praxis desenvuelta de sus formas de vida.
Su última vez en Chile
Por lo mismo, lugar donde se dirige, Mujica causa conmoción entre las multitudes. Y así fue que se anunció su presencia en Santiago de Chile, para el 11 de septiembre de 2023, en el marco de la conmemoración de los cincuenta años del golpe de Estado en nuestro país. En un acto organizado por el gobierno presidido por Gabriel Boric, Pepe era una de las tantas personalidades junto a su mujer, que estaba invitado a asistir y participar de este nuevo encuentro con la memoria. Celebridades entre las que también se encontraban el ex juez español Baltasar Garzón, la cantante chilena Mon Laferte, la escritora argentina Mariana Enríquez, la presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo Estela Barnes de Carlotto y el músico estadounidense Tom Morello. Entre todos ellos y ellas, Mujica relumbra con luz propia.
Y como buen adepto a la historia que soy, seguidor también de la banda Rage Against The Machine (a la que pertenece Morello) y el espíritu humanista que me caracteriza y que me ha hecho admirador de la esencia y la consecuencia política y social del ex Presidente Salvador Allende, intenté asistir por todos los medios posibles a la ceremonia de La Moneda con motivo de estar presente y ser testigo directo de esta distinguida conmemoración. Pero, no sería tan fácil.
En primera instancia no pude conseguir mucho, y sólo debí conformarme con apreciar todo desde muy lejos. Sin embargo, alentado en el momento por un periodista amigo, que me dio un dato certero de dónde encontrar a Tom Morello para lograr estrechar su mano, me envalentoné, regresé a mi hogar y tomé uno de los vinilos de colección que guardo de Rage Against The Machine, para el caso que consiguiera saludar al guitarrista estadounidense. Toda una proeza cuando has admirado por años la obra musical de un brillante músico como es Morello.

Un encuentro inolvidable
Pacientemente llegué al lugar de la cita mientras el sol brillaba en todo su esplendor, tras un fuerte aguacero matinal, y me propuse esperar a ver si tenía suerte. Pasaban las horas y la espera se alargó impensadamente, mientras otros invitados a la ceremonia del gobierno chileno comenzaban a transitar por el sector bajo un fuerte contingente de seguridad. Y cuál sería la sorpresa, cuando Tom Morello repentinamente se hizo ver acompañado solemnemente por una traductora, comenzó a saludar amablemente a todos los presentes antes de continuar su peregrinación, y en el momento que llegó mi turno pude apretar su mano y tuve la suerte que autografiara mi disco. El encuentro breve con el compositor y activista neoyorkino había culminado de la mejor forma.
Pero, la historia no quedaba ahí. Momento seguido e imprevistamente, apareció Pepe Mujica en el lugar, deambulando tras la huella que dejara Morello. Y el ex mandatario es tan amable, que saluda afectuosamente a todo aquel que se atraviesa en su camino. Así fue que llegó hasta el grupo de personas donde me encontraba y nos preguntó de manera curiosa: “Hola, ¿en qué trabajan ustedes?”. Una de las leyendas vivas de la política latinoamericana estaba ahí, a un metro tuyo conversando con todo el que requiriera su palabra. Con toda obviedad, fue imposible restarse de ese momento, y junto a saludarlo cortésmente, quise guardar algún recuerdo de ese importante instante y le pregunté a Mujica si podía quedarme con algún autógrafo suyo. Insospechadamente tomó la carátula del vinilo de Rage Against The Machine y dejó registrada su firma. Ante mi sorpresa, me preguntó: “¿Está bien?”. Sólo asentí con la cabeza y agradecerle, sin tomar conciencia de lo que tenía en mi mano.
Un tesoro invaluable
El 11 de septiembre de 2023, dos eminencias de la izquierda política mundial habían firmado uno de los discos de una de las agrupaciones musicales más emblemáticas en su controvertido discurso social. Tom Morello, reconocido por su ideología colectivista y Pepe Mujica, un guerrillero que con su franqueza había alcanzado el podio más alto de la política de su país.
Un momento para atesorar, pero en el que sobre todo te percatas de la veracidad que tiene gente como ellos, y en especial Mujica, un tipo que es totalmente espontáneo y que a primera vista da muestra de su sinceridad y su manera habitual y llana de tratar con el mundo.
Este lunes 20, y ante la noticia de que hace unos pocos días anunció que padece un tumor de esófago, Pepe Mujica cumplió ya, ochenta y nueve años. ¿Qué más se le puede pedir al viejo guerrillero montevideano que se ha proclamado inclusive como vegetariano? De seguro, el también ex gobernante ya lo ha experimentado casi todo y nos seguirá obsequiando momentos mientras su lucidez se lo permita.
Como excepcionalidad, al desenfundar el disco cada vez que lo escucho en la tornamesa, observo con mucha particularidad y rareza su rúbrica estampada en la carátula de Rage Against The Machine junto a la de Tom Morello. ¿ Y es que Pepe Mujica tendrá también “rabia contra la máquina”?
