Columna de Rodrigo Araya: ¿Día del periodista o de la imprenta?
¿Se puede pensar que el 12 de febrero es una fecha apropiada para celebrar el Día del Periodista? Estimo que no. Creo que es mucho más pertinente el 1 de junio, cuando comienza a circular El Mercurio de Santiago.
En Chile hay dos fechas para celebrar el Día del Periodista: el 12 de febrero y el 11 de julio.
El 11 de julio, porque ese día de 1959 se publicó la ley 12.045 que creó el Colegio de Periodistas de Chile.
El 12 de febrero porque es el día en que circuló el primer periódico del país: La Aurora de Chile. Aunque en rigor el primer número de La Aurora circuló el 13 de febrero, por algún motivo la efeméride se trasladó al día anterior. Tal vez porque el 12 de febrero de 1812 se publicó el prospecto de ese primer periódico.
La lectura del prospecto genera dudas sobre lo adecuada que resulta esta fecha para celebrar el Día del Periodista. Ello, porque Camilo Henríquez ofrece allí una gran alabanza de la imprenta y lo que esta permitirá alcanzar en la naciente república. Sin embargo, el cura católico al que el gobierno le encomendó dirigir La Aurora, no dedica ni una línea a los periodistas ni al periodismo.
Bajo el título “La imprenta, instrumento de la ilustración”, Fray Camilo escribe un texto para destacar, en el castellano de aquellos días, que se encuentra “ya en nuestro poder, el grande, el presioso instrumento de la ilustración universal, la Imprenta”.
¿Qué es la Ilustración?
En el Prospecto sí se usa la palabra Periódico (en dos oportunidades), pero estimo que únicamente para señalar que se tratará de una publicación con lapsos definidos de aparición.O sea, una publicación periódica. Pero además de esta característica, la palabra Periódico no se vincula con el periodismo. Esto, porque no se emplea para anticipar que será una publicación que contendrá reportes de la actualidad; es decir, noticias.
Lo que se anuncia del periódico es que se tratará de una publicación para producir la ilustración de sus lectores. Por eso hace una convocatoria a participar como autores no a periodistas, sino a sabios. “Venid pues, ô sabios de Chile, venid, ayudad, sostened con vuestras luces, meditaciones, libros, y papeles, nuestros debiles esfuersos, y trabajos. La Patria os invoca”. No es que Fray Camilo pensara que los periodistas no son sabios. Nada de eso.
Y no sólo porque la palabra Periodista no se usaba para designar a quienes escribían en los medios. Estimo que estaba pensando en personas que pudieran escribir textos que permitieran hacer uso de la razón sin la guía de otro, ideal expuesto por Kant en su conocida carta “Respuesta a la pregunta: ¿qué es la Ilustración?” (1784).
Prensa industrial
Esto además permite comprender por qué Fray Camilo destaca a la imprenta, pero no al periodismo. Como lector de Kant, lo que el fundador de La Aurora de Chile anhela es ofrecer un texto impreso que contribuya a formar el espacio público que se requiere para transformar a Chile en un reino de sabios, como se decía en esos años. Sabios no es el sentido contemporáneo de alguien que sabe mucho, sino en el sentido ilustrado de alguien que piensa por sí solo tras abandonar su auto culpable minoría de edad.
Si buscáramos un medio periodístico actual que pudiera identificarse como continuador de la senda inaugurada por La Aurora de Chile, creo que encontraríamos sólo dos: Le Monde Diplomatique y Revista Mensaje. Nada más dentro de los que podríamos definir como medios de referencia. Es decir, que aspiran a constituirse en una referencia inevitable para quienes se sienten ocupantes legítimos de la discusión pública nacional.
Entonces, ¿se puede pensar que el 12 de febrero es una fecha apropiada para celebrar el Día del Periodista? Estimo que no. Estimo que es mucho más pertinente el 1 de junio. ¿Cuál es la efeméride de esa fecha? En 1900, comienza a circular El Mercurio de Santiago.
Este diario (ya no periódico) tiene mucha mayor relación con el periodismo que se practica hasta hoy en el país. Y no sólo en los medios de referencia, como lo es El Mercurio de Santiago. También en algunos de menor consumo o de influencia territorial acotada.
La novedad que aporta este diario (incluso respecto al de Valparaíso, vigente hasta hoy) es que instala con fuerza una prensa industrial. Es un modelo periodístico que distingue en su interior, con toda claridad, los procesos de producción en serie, distribución y venta de su producto.
Cuello azul
Agustín Edwards Mac-Clure (1878-1941), hijo de Agustín Edwards Ross (quien había comprado El Mercurio de Valparaíso, fundado en 1827), tuvo la visión empresarial y periodística de crear un medio centrado en la noticia como materia prima. Carlos Ossandón y Eduardo Santa Cruz, investigadores del periodismo en Chile, llaman a esto el paso de una prensa doctrinaria a una informativa. Es decir, del modelo de La Aurora de Chile, al servicio de una doctrina como la Ilustración, a una que se interesa en difundir noticias.
Para concretar su idea, Edwards Mac-Clure viajó a Estados Unidos y conoció la experiencia del The New York Herald, creado por Gordon Bennet, en 1835. Este diario contaba con sistemas de impresión que permitía grandes tirajes y mayor rapidez en la elaboración de las páginas, que luego se multiplicarían. Y la inclusión de ilustraciones, evitando así diarios hechos únicamente de texto.
Allí aprovechó de conocer cómo funcionaban estas imprentas, lo que hasta le permitió en alguna ocasión reparar las que adquirió para el nuevo diario santiaguino.
Pero no sólo importó imprentas. También el sistema de distribución del diario y de venta de avisos publicitarios, estableciendo así una empresa periodística dotada de tres áreas robustas: periodística, talleres y distribución, y comercial.
Cronistas de la época, como Fernando Antonio Santibáñez Puga (de seudónimo Fernando Santiván) coinciden en señalar que los periodistas de El Mercurio de Santiago fueron los primeros en dejar las camisas de cuello azul para comentar a vestir las de cuello blanco, pues contaban con contratos estables y no únicamente retribuciones por colaboración hecha.
Cambio imposible
Esto responde al interés de Edwards Mac-Clure por contar con periodistas que salieran a reportear. Terminaba con la costumbre de únicamente reproducir artículos de diarios considerados serios. Para buscar noticias “directas y propias”, exigía a los periodistas de El Mercurio ir a los lugares en que solían estar las fuentes noticiosas. Por ejemplo, algunos clubes sociales. Además expresaba su preferencia por contratar a quienes eran neutrales en política y sin militancia, es decir, “alejado de las pasiones políticas”.
Edwards Mac-Clure supo combinar su ojo empresarial con su ojo periodístico. Observó que el nuevo siglo (1900) proporcionaba un nuevo nicho a la industria de los diarios. Gracias a las políticas públicas que impulsaban la enseñanza de leer y escribir, había más personas letradas. Y percibió que este consumidor potencial de diarios no se interesaba en los medios doctrinarios (es decir, de la vertiente de La Aurora de Chile). El nuevo lector buscaba textos breves y relacionados con la actualidad. Textos que alimentaran conversaciones cotidianas y no necesariamente el uso de la razón sin la guía de otro.
Y acá lo notable es que la prensa doctrinaria y el periodismo industrial de noticias compartían la pretensión de ser insumos claves para una verdadera democracia en el país. La primera, porque entendía que sus textos contribuían a que la audiencia hiciera uso de la razón pública. Y el segundo, porque entiende que es un mediador irremplazable para que la ciudadanía sepa qué hacen las autoridades públicas, insumo necesario para pronunciarse sobre la continuidad/cambio de esas autoridades.
Mirando la práctica predominante del periodismo en Chile hoy, creo que el 1 de junio es una fecha más apropiada para celebrar el Día del Periodista.
Pero este cambio no será posible.
Ingresos e influencia
Un motivo general es que la fuerza de la tradición se relaciona con la arbitrariedad que le dio origen.
Pero además hay un motivo aplicado. Me parece muy difícil que un gremio que suele ver a El Mercurio como la negación de los ideales que legitiman a la profesión, acepte que es la creación de este diario en Santiago lo que da origen a una práctica profesional que se mantiene, en lo medular, invariable hasta hoy.
Percepción que tiene mucho asidero. Durante su existencia, El Mercurio incurrió en prácticas (periodísticas, pero también de alianzas y de aceptación de dineros) que impiden considerarlo como ejemplo de lo que el periodismo debiera ser. El Diario de Agustín es un libro que sirve de corolario para esta afirmación.
Y más aún, si aceptar esta fecha significa reconocer que la práctica predominante del periodismo en Chile no se sostiene sobre los ilustrados ideales de La Aurora de Chile, sino en la comercial idea de que una noticia es un producto en serie, cuya venta no sólo genera ingresos, sino además otorga influencia.
Rodrigo Araya Campos es periodista de la Universidad de Chile. Doctor en Estudios Americanos y magíster en Comunicación Social, además de docente universitario.

Rodrigo Araya Campos es periodista de la Universidad de Chile. Doctor en Estudios Americanos y magíster en Comunicación Social, además de docente universitario.