Columna de José Miguel Ortiz: Cuando la métrica puede más que el talento y profesionalismo
Esta es una columna que jamás hubiera querido escribir. Porque el trabajo es un derecho humano básico. No es sólo el espacio para el sustento personal y familiar, es también el lugar donde se ponen en común saberes y talentos para entregar un producto óptimo, de calidad y excelencia.
El despido de más de 30 trabajadores de las comunicaciones de los medios de la Universidad de Concepción es una noticia triste para ellos, para la comunidad y para el quijotesco periodismo regional.
A mediados de los 90 trabajé ahí, aprendí un montón de este noble y necesario oficio-profesión. Con amistades que perduran hasta hoy. Sólo señalar que uno de los rostros de la DW alemana para Latinoamérica, se inició en la televisión de la Universidad de Concepción.
Los medios regionales nos muestran el mundo y sociedad cercano y cotidiano, pero además crean identidad, sentido de pertenencia y orgullo local. Estoy seguro que muchos colegas podrán reinventarse y salir adelante. Seguramente ya lo han hecho antes.
Sólo una pequeña reflexión: ¿por qué una gran universidad permite esto? Al menos hay una contradicción entre sostener una escuela de Periodismo que se reabrió el año 1989 y por otra parte sus propios medios viven una precariedad y jibarizacion nunca antes vistas.
Es hora de sincerar posiciones, no todo lo puede resolver el mercado. El periodismo de calidad merece un buen trato, digno y coherente.
