Columna de Claudio Bossay: Competencia desleal del Estado en deporte
En Chile, según la última encuesta Casen 2022, sólo un 5,4% de la población participa en clubes deportivos o recreativos. Estas organizaciones, en su mayoría sin fines de lucro, se sostienen gracias a cuotas o aportes voluntarios de sus asociados o vecinos que participan en sus actividades regulares.
Las personas que participan en clubes deportivos o recreativos, especialmente aquellas en comunas alrededor del Parque Estadio Nacional, están dejando de asistir a estas organizaciones.
Esto representa un problema significativo para los clubes, ya que menos socios implican menos cuotas, menos vecinos participando en sus actividades y, en consecuencia, menos recursos para el desarrollo del club.
Todo esto es un efecto no deseado del “Legado de Santiago 2023”, con un Instituto Nacional del Deporte (IND) que ofrece actividades deportivas gratuitas para la comunidad en el Parque Estadio Nacional, sin o casi nula colaboración con las organizaciones deportivas comunitarias del entorno.
En tierra de nadie
El trabajo con las organizaciones comunitarias ha estado alejado del IND y el Estado durante años. En los registros del IND hay más de 28 mil organizaciones inscritas, pero sólo unas 5 mil están vigentes o al día con todos sus papeles.
En la misma línea, en los últimos años, la herramienta principal que dispone el IND para apoyar a las organizaciones deportivas, el Fondeporte, ha enfrentado reducciones presupuestarias y obstáculos para su participación.
Además, para poder trabajar con el Estado, ya no basta con tener una organización con su directiva al día; también se necesita al menos una persona adicional que se encargue de controlar conductas inapropiadas en el deporte (decreto 22/2020). Sin embargo, esta medida parece no estar bien ejecutada, ya que hay poca capacitación, orientación y apoyo, además de una falta de acompañamiento en este proceso para las organizaciones deportivas comunitarias.
Actualizar es la idea
Hace algunos meses, el IND inició otra buena idea: la depuración de su registro de organizaciones deportivas, eliminando aquellas que no cumplen con los requisitos legales de existencia y debido funcionamiento, más de 25 mil organizaciones según un oficio del IND.
Ojalá que exista un proceso de acompañamiento para las organizaciones que sí funcionan y entregan beneficios a la comunidad, y que se eliminen del registro aquellas que realmente no existen.
Muchos obstáculos y escasa ayuda
Para finalizar, y a modo de conclusiones, parece que el Estado, a través del IND, pone más obstáculos que ayudas o apoyos a las organizaciones deportivas comunitarias, cuando éstas son las que realmente están movilizando a las personas en nuestro país.
Sólo recordar que, según la última Encuesta Nacional de Actividad Física y Deporte (2021), sólo un tercio de la población nacional mayor de 18 años practica actividad física o deporte de forma regular, es decir, unos 5 millones de chilenos/as. Y datos del IND (Balance de Gestión Integral 2023) indican que sus programas sociales atienden a menos de un millón de personas, por lo que el resto, más de cuatro millones de personas, realiza actividad física de forma independiente o en un club social y/o deportivo.
Deporte para todos
Presidente Boric, por favor en su último año no se olvide del deporte social o para todos y todas, y de su programa para el deporte, en especial, que señala: “Fortaleceremos el rol de las organizaciones sociales y deportivas locales y regionales, a través de un fondo especial para el desarrollo deportivo, el uso prioritario de infraestructura deportiva y la generación de una red integrada de organizaciones deportivas”.
“Ampliaremos la oferta pública y la cobertura de actividades deportivas y recreativas para grupos usualmente excluidos de estas prácticas, como la población penal o personas en situación de discapacidad”.
