Columna de Rodrigo Cabrillana: The Cult y un show de culto en Viña 2025

La banda formada en la ciudad de Bradford, al oeste de Inglaterra en 1983 debuta este jueves en el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar. Una actuación muy poco común, en el escenario de la noche anglo, que también tendrá la presencia de Incubus.

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Por Rodrigo Cabrillana
Actualizado el 27 de febrero de 2025 - 6:45 pm

The Cult subirá esta noche de jueves al escenario de la Quinta Vergara / Foto: ARCHIVO

La gran mayoría que se enteró de la presencia de The Cult en el Festival de Viña del Mar durante diciembre pensó que se trataba de una broma adelantada del Día de los Santos Inocentes, dado el contexto musical que rodea a la banda y lo poco frecuente que son números de este tipo en la parrilla programática del evento.

Aunque, si bien es un festival que ya tiene historia acogiendo proyectos del género rock como The Police en 1982, Krokus y Nazareth en 1985, Faith No More en 1991, Duran Duran en 2000, Franz Ferdinand en 2006 y Morrissey en 2012, ¿por qué no abrir la posibilidad para que otras agrupaciones de un estilo similar también puedan reescribir los anales musicales de Viña del Mar?

Un estilo de rock que proviene del punk

The Cult en este caso es un proyecto algo inclasificable, aunque la prensa musical suele especular que oscilan entre el rock “gótico” y el hard rock, pero con raíces sónicas que provienen del punk, siendo que es una banda que también tiene muchos elementos del rock más clásico como The Doors.

De hecho, Ian Astbury, su vocalista, tiene un impresionante y evidente parecido con Jim Morrison e incluso fue el vocalista de la gira de reunión de los músicos supervivientes de la banda californiana, cuando rebautizaron el proyecto como The Doors of the 21st Century.

El tema es que son un grupo en Chile mayormente de culto, a diferencia de Argentina, donde se han presentado masivamente en otras oportunidades.

The Cult está liderado por el ya mencionado Astbury en la voz y por el guitarrista y compositor Billy Duffy, ambos músicos han estado en todas las formaciones del grupo. El proyecto actualmente lo completan el baterista estadounidense John Tempesta (que ha tocado con White Zombie), y un par de músicos adicionales que han ido rotando con el transcurrir de las giras y los lanzamientos discográficos.

Una discografía de culto que progresa

Con un sonido muy característico, The Cult ha dejado una estela importante en la escena del rock internacional con sus más diversas producciones, partiendo por su álbum debut “Dreamtime”, publicado en 1984, en donde apuntan a un rock de corte más oscuro; pasando por “Love” (1985), editado por Beggars Banquet Records, un disco que le dio fama mundial al proyecto; luego por “Electric” (1987), en el cual combinan elementos del rock más duro y que fue producido por el estadounidense Rick Rubin; hasta llegar a “Sonic Temple” (1989) donde el productor Bob Rock los lleva hasta Canadá para grabar una placa que siguen la línea musical del disco anterior, pero con temas más largos y categóricos.

En Chile debutaron en octubre de 2017 en un concierto largamente esperado que acogió a toda la fanaticada en el Teatro Caupolicán, donde The Cult mostró temas de todas las épocas, en una gira donde igualmente venían celebrando la edición de los 30 años del elemental disco “Electric”.

“Agarrar una guitarra y hacer ruido”

Ahora bien, Ian Astbury en una entrevista de 1995 califica el estatus musical de la banda como de estilo “nómade”, con una evolución permanente en el cual el proyecto no se perpetúa en una sola forma musical, sino que está reinventándose constantemente disco a disco.

Ya que, si bien The Cult hizo su aparición desde la escena del postpunk, no contaban con las influencias clásicas del blues en sus primeros años, por lo que elementalmente lo que los músicos pretendían era recrear el sonido del punk rock, es decir, como señala Astbury, “básicamente agarrar una guitarra y hacer ruido”. Pero, no buscaban sonar como las agrupaciones masivas tipo Sex Pistols o The Clash, sino que solamente deseaban ser estruendosos y machacar a las audiencias con su particular forma de tocar.

Todo aquello en un ambiente musical muy conservador del Reino Unido de los ’80, donde el deseo mayor también de The Cult era alcanzar la popularidad. De hecho, cuando debutaron fueron asociados a esta comunidad gótica, gracias a una mención que hizo la revista New Musical Express, donde los situó en un ambiente común con otros grupos (Sister Of Mercy, March Violet) de la época, que también cultivaban las canciones de corte sombrío, con guitarras de mucha textura y con marcados efectos atmosféricos, con una voz de tonos graves, mística y locuaz como la de Astbury, con una importante presencia del bajo y la batería, y donde la reverberación también está presente.

¿Rock de raigambre gótico?

Aun así, para el vocalista de The Cult, lo único que tenían en común con los demás conjuntos era la afición por el punk, en una comunidad de músicos donde el término “gótico” provendría de Andy, uno de los integrantes de la banda Sex Gang Children, que tenía cada uno de los discos de Edith Piaf y que se envolvían de cosas oscuras, que también vivía en un departamento de estilo victoriano y que usaba vestimenta negra en todo momento.

En resumen, una escena que rendía también culto a Siouxsie & The Banshees y The Cramps, con fanáticos de las bandas que se uniformaban igualmente como el guitarrista Brian Gregory, pero sin mayores pretensiones estéticas, donde todo lo que sonaba como naif era elemental para mantener una ética musical que The Cult desarrolló desde sus primeras composiciones. Lo espontáneo y lo simple eran la base del discurso.

Hoy The Cult en una jornada histórica para el rock anglo en Viña del Mar, cerrará las transmisiones durante la madrugada del festival desde las entrañas mismas de la Quinta Vergara. Las atmósferas sublimes, las líricas grises y los riffs atronadores se toman la Ciudad Jardín.