La U y el shock del futuro: la “fábula” del crack, el siquiatra y el político
El «Polaco» Goldberg junto a León Cohen y el ex ministro Jorge Burgos asumen una tarea titánica para enderezar a los azules en una crisis que trasciende a su posición eventual de colista en el campeonato.
Cohen y Goldberg suenan al oído como realizadores judíos del cine de Nueva York, pero el sello personal de Jorge Burgos cuesta divorciarlo de la política y la DC. Hermanados por la Universidad de Chile, los tres llegan al rescate de un club en plena crisis catalizada por malas decisiones internas y un plantel desjerarquizado tras los últimos cambios e, incluso, colista al cabo de casi un tercio de campeonato.
Luego de la decisión del empresario Carlos Heller de dejar la presidencia –pero no el poder- a causa de las amenazas de muerte de algunos termocéfalos de estadio, los accionistas de la U resolvieron modificar la estructura cupular para crear una dirección deportiva rentada y dos asesorías de nivel ejecutivo, que la próxima semana entrarán en funciones para ordenar la casa tan revuelta, incluso, quizás, renormando un camarín tan explosivo como aparentemente inmanejable para su última aventura técnica, Alfredo Arias.
Ex crack azul, bicampeón de los ’90 y profesional universitario, además de comentarista mediático, el «Polaco» Goldberg asumirá como una suerte de “presidente encargado” –ojalá sin los despistes del venezolano Guaidó- con sus derivaciones de elección de nuevo entrenador y posibles refuerzos, tomando el bastón mustio de Sabino Aguad, pero con mayores atribuciones.
A su lado estará el prestigiado siquiatra León Cohen, panelista habitual de TV, pero fundamentalmente ex arquero de los ’70 en la propia U y de la selección juvenil chilena. Y el otro escudero inmediato será Jorge Burgos, abogado y político de estirpe, ex ministro de Estado en gobiernos de la Concertación, tan azul como demócrata cristiano, y allegado al equipo desde los tiempos en que campeaban Salah, Pellegrini y el «Tata» Riera, entre otras figuras de la historia universitaria. Proverbial negociador y vocero, capaz de destrabar desde una crisis de Estado a una nueva derrota en la cancha…
Luego de incontables desaciertos y una saga de técnicos quemados por las malas campañas –Franco, Beccacecce, Hoyos, Castañeda, Kudelka-, la fórmula del triunvirato parece interesante y valorable, especialmente por las probadas capacidades individuales e identificación de sus integrantes con la institución azul.
No hace tanto, en una entrevista, Cohen asimilaba a un equipo ganador o ideal con un “narcisismo saludable. Es lo que te lleva a confiar en ti mismo y a valorar el grupo, a no dejarte llevar por el temor o sentimientos depresivos, y para luchar incluso al límite del heroísmo y el martirologio”. Acaso sea lo que hoy falta en una U plana y pujante, pero carente de contenido futbolístico y plagada de cuasi-figuras que tardaron demasiado en eclosionar.
En rigor, si Goldberg y sus socios logran disponer del margen de “maniobrabilidad” necesario para articular los desajustes internos que entraban el despegue futbolístico -sin descartar un eventual cambio de entrenador para sortear la crisis-, es factible una recuperación que estabilice al club en un corto plazo. Y que, más allá de las veleidades de un resultado, la estabilice antes de que el “fantasma” sicológico de los 30 años del descenso sigan mortificando el reto de proyectarse e ir, siempre, más allá del horizonte…
