Columna de Sergio Gilbert: El mundo no es tan grande para el fútbol chileno
Aunque en algún momento tuvimos un conjunto de jugadores en los grandes equipos de Europa y otros en escuadras de nivel medio, fue producto de la bendita conjunción generacional que tuvo Chile. Pero lo normal, lo habitual es lo que pasa hoy.
Por SERGIO GILBERT J. / Foto: ARCHIVO
La temporada de fichajes en el fútbol mundial -que está sustentada principalmente en el calendario europeo- provoca, sin dudas, importantes remezones en el mercado.
En esta ocasión, la mediática presentación del delantero francés Kylian Mbappé (con conferencia dada por él en perfecto español) como nuevo refuerzo de Real Madrid, se ha erigido hasta ahora como el golpe más importante de esta época donde los representantes mueven sus fichas para obtener sus ganancias soñadas.
Por cierto, con lo de Mbappé como nuevo jugador merengue sólo se está viviendo el punto de partida. Varios jugadores de elite de Europa están analizando su futuro, entre ellos los jóvenes españoles que maravillaron al mundo en la última Eurocopa (Olmo, Williams y Yamal, entre otros), por lo que se anticipa que habrá movimientos interesantes, al menos hasta fines de agosto y principios de septiembre cuando comience la temporada 2024-2025.
Las miradas de los grandes equipos y ligas de Europa también están puestas en Sudamérica, que para los clubes del Viejo Mundo sigue siendo un interesante espacio para descubrir nuevas figuras. De hecho, el joven delantero brasileño Endrick, de Palmeiras, ya firmó contrato con Real Madrid aunque deberá esperar para integrarse a la plantilla que hoy dirige Carlo Ancelotti: tiene sólo 16 años y según la reglamentación de la FIFA sólo puede ser traspasado oficialmente a los 18.
En medio de esta locura de millones de euros, de contratos de largo plazo, de marketing asociado es bueno decir que la torta no alcanza para todos.
El mercado selecciona no sólo jugadores, sino que también ligas para examinar y buscar talentos.
Obviamente, la chilena no está en la mira de la elite mundial.
No es raro. Pese a que en algún momento el fútbol nacional tuvo un conjunto de jugadores en los grandes equipos de Europa (Bravo, Vidal y Sánchez) y otros en escuadras de nivel medio (como Medel, Fernández, Beausejour y Mark González) fue producto de la bendita conjunción generacional que tuvo Chile. Pero lo normal, lo habitual es lo que pasa hoy: Europa no se interesa en los futbolistas chilenos.
La única excepción parece ser la liga rusa, donde varios jugadores nacionales han recalado en el último tiempo (Méndez, Saavedra, Thomspon) y la danesa (Osorio) pero si bien se trata campeonatos muy superiores al chileno, no son los más atractivos económicamente hablando ni relevantes, deportivamente.
Por ello es que hoy los grandes movimientos desde Chile son a mercados cercanos. Argentina y Brasil asoman como objetivos soñados porque son pasos de avance para cualquier futbolista nacional. Se gana más y, en una de esas, como son las vitrinas de Sudamérica para Europa, pueden servir como trampolín para llegar a alguna liga o equipo europeo.
Sabiendo esto se entiende porqué ha sido visto como una gran “golpe del mercado” que Alexander Aravena (foto principal) se vaya a Gremio de Brasil y Felipe Loyola a Independiente de Argentina.
Tanto el jugador de la UC como el de Huachipato, siendo de lo mejor del llamado “recambio generacional”, aún no están en el radar de Europa por lo que irse a las grandes ligas sudamericanas supone, sin duda, un paso grande en sus carreras.
No es mucho, es verdad, si se compara con la realidad de otros mercados.
Pero es lo que hay. A veces el mundo es demasiado grande y hay que conformarse con lo poco que se puede obtener de él.
