¿Cuál es el real peligro del grupo Wagner para la estabilidad de Rusia?

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Por Andrés Alburquerque
Actualizado el 24 de junio de 2023 - 5:38 pm

Yevgeni Prigozhin y sus mercenarios detuvieron, por el momento, su avance hacia Moscú, mientras Putin los trata de traidores a la patria.

Por ANDRÉS ALBURQUERQUE / Foto: TELEGRAM

El jefe del grupo Wagner, Yevgeni Prigozhin, quien se declaró en rebeldía contra el ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, detuvo hoy el avance de sus tropas de mercenarios hacia Moscú, en lo que considera una decisión obligada para evitar la muerte de ciudadanos o soldados rusos.

De esta manera, los combatientes de Prigozhin regresarán a sus bases tras acercarse a unos 200 kilómetros de Moscú, luego de llegar a tres regiones rusas: Rostov, Voronej y Lipetsk.

“Ha llegado el momento en que se puede derramar sangre. Por eso, comprendiendo toda la responsabilidad de que se derrame sangre rusa por una de las partes, nuestras columnas dan media vuelta y regresamos a nuestras bases de acuerdo al plan”, afirmó en un mensaje de audio subido a su canal de Telegram.

El presidente ruso, Vladimir Putin, condenó la “traición a la patria” de Prigozhin y alertó del riesgo de una “guerra civil” en pleno conflicto con Ucrania.

Sin nombrarlo directamente, agregó que “es una puñalada por la espalda para nuestro país y nuestro pueblo. A lo que nos enfrentamos es exactamente a una traición provocada por la ambición desmesurada y los intereses personales” de Prigozhin. Y prometió un “castigo” para los culpables.

Prigozhin, tras los dichos de Putin, dijo que sus hombres “no son traidores y no se entregarán a las autoridades. Sobre aquello de traición a la patria, el presidente se equivocó profundamente. Somos patriotas. Hemos combatido y combatimos, y nadie piensa entregarse por exigencia del presidente, del Servicio Federal de Seguridad (FSB) o de quien sea”, dijo Prigozhin en Telegram. Explicó que él y sus hombres no quieren que “el país siga viviendo sumido en la corrupción, la mentira y la burocracia”.

Mientras, el fiscal general, Igor Krasnov, abrió un caso penal “en relación con un intento de organizar una rebelión armada”.

Antiguo estrecho aliado de Putin, Prigozhin puso a su ejército privado a combatir en Ucrania, pero en los últimos meses se ha enzarzado en una disputa con el liderazgo militar de Moscú, culpando en reiteradas ocasiones al ministro de Defensa, Serguei Shoigu, y al jefe del Estado Mayor, Valery Gerasimov, por las masivas muertes de combatientes en la invasión a Ucrania.

Tanque del grupo Wagner.

En su mensaje tras lo dicho por Putin, Prigozhin acusó que “cuando combatimos en África nos dijeron que necesitábamos a África y luego la abandonaron, porque robaron todo el dinero destinado a las ayudas”. Y que cuando comenzó la campaña de Ucrania “los combatientes de Wagner fueron a luchar, “pero resultó que la munición, el armamento y todo el dinero destinados a nosotros también lo robaron”.

Para diversos analistas, la acción de Prigozhin, ciertamente un hombre importante en Rusia, es un intento de golpe de estado motivado por la ambición desmedida o por un ataque de locura.

Por un lado, se trata de una acción suicida, porque sus tropas no representan un verdadero peligro para las fuerzas armadas rusas. Son unos 25 mil soldados, muchos de ellos reclutados en cárceles con la promesa de libertad, acción similar a la de películas como “El escuadrón suicida” o “Los 12 del patíbulo”, pero a gran escala. Sin embargo, ese número es insignificante ante, por ejemplo, los cerca de 800 mil soldados activos del ejército.

Pero como es un intento de derrocar a la cúpula del Ministerio de Defensa, representa un desafío mayor a la autoridad de Putin que, aunque fue su defensor e impulsor, está claro que ya a Prigozhin no lo controla.

Según todas las fuentes, la rebelión no es suficiente amenaza para el presidente, pero sí un desafío a los líderes militares rusos y a la misma autoridad de Putin.

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